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GAY EN EL OPUS DEI: descubrir tu orientación sexual siendo numerario

Publicado por opusvalladolid on Abril 16, 2008

Testimonio de “E. A.” publicado originalmente en Opuslibros.org el 16 de agosto de 2003, con el título: “Descubrir tu orientación sexual siendo numerario”

Navegando por la red me encontré con vuestra página y me ha enganchado. Yo fui miembro numerario del Opus Dei varios años. Un familiar mio me recomendó que fuera por un centro de la Obra. Aunque el ambiente no me enganchó en absoluto, ya que lo encontraba muy postizo y superficial, sí empecé a ir a estudiar por allí porque en el club de Madrid al que yo iba había una buena y silenciosa sala de estudios. Me empezaron a llamar a mi casa los del centro, diariamente, para que fuera por allí más a menudo. Me presentaron al cura, Don José Gil, un andaluz, que me cayó muy bien, dicharachero, abierto… además me gustaba estar estudiando y de pronto hacer un alto en el camino y pasarme por el Oratorio y pasar unos momentos junto al Señor.

Aunque había cosas que no me gustaban, (la obesión patológica por la pureza, el clasismo, la utilización de las personas: a los pobres en las “visitas de pobres”, a los amigos para que vengan al centro…) la idea de servir a Dios y a los hombres me entusiasmó y sobre todo sin tener que ser cura. Así que pité en un UNIV.

Siendo miembro numerario empecé a darme cuenta de que todas las preocupaciones y trabas que ponían para tratar con las chicas, a mí me parecían una exageración. Soy una persona muy alegre y extrovertida, y contactaba facilmente con chicas y chicos en la Facultad, por eso me parecia una parida eso de “entre caballo y caballero: caballo” en el trato con las chicas. Paulatinamete me di cuenta de que sentía atracción hacia personas de mi mismo sexo. Imaginaros amigos y amigas la lucha interior que se desarrolló en mi conciencia.

 

 

 

Yo considero que la Biblia contiene numerosas exigencias éticas pero las exigencias que se presentan no se centran primariamente en el plano de la sexualidad, sino que el verdadero centro de gravedad, se situa en una adecuada relación con el único Dios y en la justicia interhumana. Es lo que expresará Jesús al afirmar los dos mandamientos principales de la ley y al subrayar la identidad de los dos preceptos del amor a Dios y al prójimo. El que así piensa es Don Javier Gafo, sacerdote jesuíta. “Cristianismo y Homosexualidad” Ed. Desclée de Brouwer. Por desgracia no todos en la Santa Madre Iglesia tienen una actitud de igualdad, respeto, toleraciancia y amor a las personas indipendientemente de cual sea su orientación sexual, y en el Opus Dei no había sacerdotes como don Javier Gafo sino todos estaban cortados en el mismo patrón.

Y allí estaba yo todo el día cubriendo mi cama con agua bendita y pidiendo a Dios que alejara de mi aquella sensación que me hacia tan infeliz. Yo no hacía más que pedirselo a la Virgen, que yo quería ser “normal” como “todos” mis compañeros. Yo repetía la jaculatoria “si vis potes, me mundare”, una y otra vez, sobre todo cuando me acercaba a comulgar. Fomenté mucho la piedad al Santisímo Sacramento y me recorrí los principales Santuarios marianos de Europa pidiendo a cada advocación de María en cada país mi “curación”: el Pilar, Lourdes, Fatima, y otros en Italia, Suiza, Austria, Baviera, Polonia….. en fin, creía que la Obra me daba unos instrumentos para poder luchar contra esa sensación que tanto me aturdía que tenía dentro de mí (que no era otra cosa que el ser homosexual).

Mientras tanto yo seguía como numerario en mi Centro de Estudios, en el Colegio Mayor Santillana, y con los estudios y la oración procuraba llenar mis días y olvidarme de lo que tanto me aturdía. Tengo que decir que intenté ser un buen numerario: hacía mi plan de vida, apostolado, y mantenía mi lucha siempre en guardia. En mi charla fraterna siempre era “salvajemente sincero” salvo en “eso”, porque el que yo sintiera atracción hacía personas de mi mismo sexo, sabía que estaba muy mal visto por los de “casa”.

Yo mantenía siempre la guardia: me duchaba con agua fría, (luego me enteré que no había que ducharse, sino sólo estar un rato debajo del agua ofreciendolo por “las intenciones del Padre” y luego seguir con tu ducha con el agua normal. Claro, como no lo sabía, me lavaba hasta la cabeza con agua fría en pleno invierno y siempre pillaba unos gripazos que mi madre no sabía donde los cogía), guardaba siempre la vista (con chicos claro), rezaba el rosario, siempre estar ocupado: deporte, oración, estudio….

Una situación así, mantenida por mucho tiempo, acaba con cualquiera, gracias a Dios que yo soy un tipo fuerte, pero ya estaba harto de los típicos comentarios homófobos que oía en mi “casa”. Se suponía que la caridad y el amor al prójimo eran el primer mandamiento, ¿porqué los numerarios y el sacerdorte se comportaban con tantos prejuicios cuando se mencionaba este tema?. Una vez un numerario empezó a llevar al Centro a un chico. Respondía a los patrones: de buena familia, universitario, tenía mucha piedad, acudía a los medios de formación….. y de pronto dejó de venir por el Colegio. Yo pregunté por él, extrañado por su repentina ausencia. Me dijeron que habían recomendado que lo dejaran de tratar porque el chaval en cuestión había comentado al numerario que lo trataba, es decir, a lo que se suponía que era “su amigo” que “era homosexual”. Todo esto añadido con cometarios jócosos -para ellos claro está-. Me quedé alucinado, pensé en la falta de caridad que eso suponía, en la homofobia que demostraron con esa acción.

Así que poco a poco me fui desencantado de todo aquello, no eran tan estupendos ni amaban al próximo tanto como yo pensaba; el cura don Juan Luis O´Dogerthy, no hacía más que presionar para que llevaramos “amigos” al Colegio, y de pronto me veía tratando a gente, compañeros que humanamente no me interesaban en absoluto, que sólo me interesaba que fueran a la meditación, pero ellos me daban igual. Me vi usando algo tan bonito como es la amistad, algo que ellos desconocen por completo. Y me asusté de mi mismo, porque yo no era así. Veía a aquellos pobres chicos que yo llevaba al Colegio y a ese cura de infausto recuerdo diciendoles algo así “como que les proponía un plan imponente, imponente”, y repetía varias veces el adjetivo al final de la frase.

Se organizó una convivencia a un país europeo y yo fui de Subdirector. Llevaba a un pobre amigo mio, recuerdo que nos llamaron porque el Padre, don Alvaro, estaba en ese país, ya que venía de un viaje apostólico por Africa.

Como en ese país europeo no eran muchos, en la Tertulia estabamos cuatro gatos. ¡Qué gran alborozo para los españoles, tan fogosos y mediterráneos comparados con esos fríos europeos! en la tertulia no seríamos más de treinta personas. Y ahí estaba yo sentado a los pies de don Alvaro del Portillo (si él, se puso el “del” no seré yo quien se lo quite, por mucho que diga nuestro querido amigo Fisac). Recuerdo que fue muy cariñoso conmigo, me besó en las mejillas (¡¡¡a mi!!! ¡¡¡a un gay!!! claro que él no lo sabía, que si no….), me preguntó mi antigüedad en la Obra, y cuando dio la bendición final, la dio con las manos puestas sobre mi cabeza. Yo no hacía más que pedir al Espiritu Santo que en aquella bendición bajara sobre mi y me “extirpara” la homosexualidad. Pedía un milagro, y estaba seguro que se iba a producir: tenía fé, estaba en gracia, y el Espiritu Santo usaría a un hombre tan santo como era don Alvaro para “curarme” y así yo ser mejor cristiano.

Ahora, con los años y con la madurez alcanzada, todo aquello es bastante cómico, pero para un joven universitario sometido a aquella presión psicológica, todo aquello era vivido como una tragedia….. No tardé mucho tiempo en darme cuenta de que no estaba “curado”. Siento defraudar a los que rezan por la beatificación de don Alvaro, pues milagros en vida, no sé si hizo alguno, pero ese, desde luego que no.

Cuando llegué a mi Colegio ya en Madrid, leí la Carta que mensualmente mandaba el Padre a todos los centros, (no sé si seguirá ocurriendo eso), y me di cuenta que estaba firmada como siempre en Roma, a 1 de septiembre de aquel año, (fue unos años antes de fallecer él), y me di cuenta que ese día 1 de septiembre, él no había estado en Roma, sino conmigo dándome la bendición en otro país europeo, no precisamente muy cercano a Roma. Si la escribía él personalmente porque quería mucho a sus hijos-as y quería estar en contacto con ellos-as (versión oficial), porqué no estaba firmada donde realmente la había escrito (que no era Roma), a no ser que se las escribieran y firmaran por él. Parece una parida, pero me sorprendió mucho. Lo consulté y me dijeron que no, que el Padre era el que escribía las cartas y punto. ¿No era más sencillo decir, pues puede ser que haya dejado unas indicaciones escritas y las hayan redactado por él por si estaba de viaje? Pues no, no hubo más explicación, y si en esa cosa tan nímia eran tan intransigentes, imaginaros en todo lo demás.

Cuando me fui de la Obra tuve la oportunidad de conocer a varios numerarios y numerarias que también eran gays o lesbianas y que habían estado dentro, alguno de ellos hastas siete años. Otro, sin aceptar su orientación sexual, prefirió seguir con las mentiras en su vida y se casó. Me fui de la Obra sin ningún resentimiento hacia nadie. A las personas con poca madurez e inteligencia que traté prefiero olvidarlas, a las buenas, las recuerdo con afecto. Pienso que la Iglesia debe hacer acto de contricción sobre como trata a sus hijos homosexuales, comportarse como una Santa Madre y no como una madrastrona. Al Opus porsupuesto que le veo incapaz de someterse a semejante catarsis. Tengo entendido que actualmente, y dada la lógica normalización de estos temas en una sociedad cada vez más libre y avanzada, han tenido que realizar una especie de guía de uso para hacer frente a estos temas.

Actualmente soy una persona feliz, vivo con mi pareja en una relación de amor y respeto mutuo como cualquier otra pareja heterosexual, y apesar de la Iglesia sigo considerandome católico aunque vivo la religión con un mayor distanciamiento. Mi pareja, que procede de una familia de tradición laica y liberal, de absoluto respeto a los demás, sean como sean y piensen como piensen (eso sí es educar en libertad), se sorprende de como viví algo que fue tan natural para él. Respeta aunque no entienda que todavía ponga la “X” en mi declaración del IRPF a favor de la Iglesia, y siempre que cuando estamos viajando y yo quiero entrar en una Iglesia (el Espíritu Santo sopla donde quiere, decía en Camino San JoseMaria Escriva, me da pereza quitarle el “San”), me pregunta con curiosidad, por qué”hago esas cosas tan raras” cuando al pasar por el Sagrario hago la pertinente genuflexión ante el Santísimo.

Sé que la Curia actual está muy influida por el Opus, por eso veo con pocas esperanzas que la Iglesia se acerque a las conclusiones del documento “Personas homosexuales en la sociedad” del Concilio Católico holandés para la Iglesia y la sociedad, donde se afirma “que la moralidad de los actos homosexuales debe determinarse por los mismos principios generales que regulan el comportamiento heterosexual. Las expresiones homosexuales -continua el documento- son en si mismas neutras y su moralidad depende del hecho de que sean forma de expresión genuina de amor. Los homosexuales tienen el mismo derecho a la intimidad y a las relaciones que los heterosexuales. Como los heterosexuales , estan también obligados a aspirar en sus relaciones a los mismos ideales…. Las normas que rigen la morarilidad de la actividad homosexual son las mismas que gobiernan toda actividad sexual”. Para los obispos holandeses, el “género” sexualidad se realiza en dos “especies” la hetero y la homosexualidad, de las que la primera es mucho más frecuente que la segunda, pero los criterios de evaluación de ambos comportamientos dependen de la existencia de un amor fiel y exclusivo en que se vivan ambas relaciones.

Me uno al sacerdote jesuíta John McNeill en pedir una revisión de la doctrina católica sobre la homosexualidad (McNeill J, La Iglesia ante la homosexualidad, Grijalbo, Barcelona, 1979), donde afirma que en las conductas homosexuales “son aplicables las mismas reglas morales que se aplican a la heterosexualidad”, en las que el criterio decisivo es la existencia de fidelidad y estabilidad. Yo, procuro vivir según estos canónes, alejado de todo fanatismo que una vez estuvo en mi vida.

Creo que todos debemos aprender a vivir amando a los demás, y valorandoles según sean en su comportamiento ante los hombres, no dependiendo de a quien amen o con quien vivan su intimidad.

Quiero terminar si me permiten trascribiendo la experiencia que cuenta el personaje Joaquín en la novela “No se lo digas a nadie” del escritor Jaime Bayly:

“Lloraba porque no tenía ganas de decile a mi madre “tienes que entender que soy homosexual, mamá, siempre fui homosexual, probablemente cuando estaba en tu barriga ya me estaba haciendo homosexual, pero no por eso soy una mala persona, no por eso dejo de quererte…. si sólo pudieras entender que soy homosexual porque esa es mi naturaleza y porque yo no la puedo cambiar, y por favor, no veas mi homosexualidad como un castigo de Dios, no lo veas como algo terrible, porque no lo es, míralo más bien como una oportunidad de entender mejor a la gente, para entender que las cosas son más complejas de lo que a veces parecen, que las cosas no siempre son blancas o negras…..”

Muchas gracias por publicar mi carta. Un saludo muy afectuoso, y que Dios nos bendiga a todos.

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OPUS DEI: “Su lado más oscuro es el proselitismo con los niños”, DOCUMENTAL MARCELA SAID

Publicado por opusvalladolid on Abril 8, 2008

Marcela Said, directora del documental “Opus Dei. Una cruzada silenciosa

VER DOCUMENTAL EN YOUTUBE, CANAL OPUSLIBROS

En una escena, un grupo de niñas comenta cómo su sueño es ser numeraria y cómo en las noches rezan para que en ese momento no se aprobara la ley de divorcio. Ahora Said prepara un documental sobre el Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

La Nación, Chile, Miércoles 28 de febrero de 2007

MARCOS MORAGA LOVERA 

Durante sus cuatro años de convivencia con el Opus Dei, los documentalistas Marcela Said y Jean de Certau estaban ya resignados a distribuir su última película en quioscos. “Opus Dei. Una cruzada silenciosa”, circulará el próximo 8 de marzo con “The Clinic”, pero con el Premio Pedro Sienna que ganó como mejor mediometraje documental, se abrieron las puertas de exhibición. El mismo día la cinta se estrenará en el Centro Arte Alameda. Todo coherente dentro del plan de Said: “Quería que se viera, y por eso fue producida para televisión”.

El entusiasmo ha tenido eco. “Ya ha sido comprada por siete canales de televisión extranjera, la han transmitido en prime time y ha sido bien evaluada”, cuenta la realizadora. A Chile, la llegada fue más tímida y la directora no le ve un espacio en la TV. “Por su temática. Pasa lo mismo que pasó con ‘I love Pinochet’ (su anterior trabajo). Esta gente está en el poder y tiene amigos”.

Una maraña de silencios que motivaron su incursión en el tema, según describe, “extremadamente difícil de hacer”. El Opus abre sus puertas a las cámaras de Said y De Certau: los pasillos de la Universidad de Los Andes, residencias universitarias con nanas que enceran pero no hablan, comedores con 12 hijos a la mesa. “Lo que más me chocó fueron los ex miembros de La Obra y las cosas que te cuentan. Dan para otra película. Conocí varios en Chile y ninguno quiso dar la cara. ¿A qué le tienen miedo? Eso habla mucho del poder real que tiene la organización”.

“El lado más oscuro de La Obra es el proselitismo con los niños”, dice. “¿Es legal a los 13 años lavarle el cerebro así? Te van decir que ese niño es libre de decidir y que no entra a ser numerario hasta los 18 años, pero en la práctica, a los 14 vive como un numerario: no va a fiestas y va a misa todos los días”.

A horas de su estreno, Marcela Said adelanta su próximo proyecto: un documental sobre el Frente Patriótico Manuel Rodríguez, en el que se encuentra trabajando.

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VER TAMBIÉN:

¿Cómo capta el Opus Dei a los menores de edad?, ¿Cómo les endosa una “vocación divina” con 14 años?

 

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MI CAPTACIÓN POR EL OPUS DEI A LOS 15 AÑOS, testimonio de Isabel Nath, ex numeraria

Publicado por opusvalladolid on Marzo 31, 2008

Tenía 14 años en 1979 y había estudiado toda la vida en un colegio del Opus Dei.

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¿Cómo capta el Opus Dei a los menores de edad?, ¿Cómo les endosa una “vocación divina” con 14 años?

MI CAPTACIÓN POR EL OPUS DEI A LOS 15 AÑOS

 Isabel Nath con su hijo

Testimonio de Isabel Nath, ex numeraria del Opus Dei, 10 de julio de 2006, recogido de opuslibros.org

Tal vez por haber estudiado en colegio de solo-chicas no tuve ninguna relación importante con ningún chico (hubo un ‘noviete’ que duro más bien poco…). A esas edades pienso que todos en general nos sentimos más a gusto con ‘los nuestros’, los de nuestro mismo sexo, pero si salvo primos y algún vecino no has tratado nunca con chicos todavía más. Te sientes más seguro de ti mismo rodeado de ‘semejantes’.

Fue en ese momento en el que empecé a frecuentar un centro del Opus Dei. Yo estudiaba en Guadalaviar desde que tenía 5 años, que es un colegio obra corporativa de la sección de mujeres del Opus Dei en Valencia (España). (Doy estos datos para que nadie tenga la tentación de pensar que me lo estoy inventando, pero realmente habría dado lo mismo que hubiese estado en cualquier otro colegio del Opus Dei…). Mis padres no eran del Opus Dei pero mi padre había frecuentado mucho la labor en Madrid durante sus años de universitario y tenía amigos y conocidos de mucho ‘pedigri’ en la Institución. Pero éramos una familia católica tradicional de clase media-alta y lo que aprendíamos en casa iba muy en consonancia con lo que nos enseñaban en el colegio, la verdad… Durante mi infancia e incluso adolescencia (hasta que me hice del Opus Dei), no noté ninguna incongruencia en lo que se nos enseñaba, porque yo en mi casa vivía lo mismo. Quiero dejar claro que yo fui muy feliz de niña en ese colegio, y que aprendí cosas que están en los cimientos de mi ser actual, por lo que estoy muy agradecida. Muy agradecida al Opus Dei, sí, habéis leído bien. Muy agradecida por eso, pero eso no les da carta blanca para todo lo demás que viene a continuación.

Como decía yo no me sentí presionada hasta que cumplí 14 años. En ese colegio al menos, y por lo que yo sé directamente, no se ‘trataba’ a las niñas ni se planteaba vocación alguna al Opus Dei. Eso sí, te ‘orientaban´hacia el club de bachilleres de turno, en el caso de Valencia el Club Diemal, en el que ya se encargaban de plantearte lo que hiciese falta. Se daba eso sí, la curiosa circunstancia de que en el colegio la dirección espiritual la llevaban sacerdotes generalmente numerarios, y siempre el ‘segundo sacerdote’ (no el director espiritual del colegio, quiero decir) era a la vez el sacerdote del club Diemal…

Bueno, pues yo empecé a los 11 años a tener dirección espiritual con el mencionado sacerdote, de iniciales O.F (sigue dentro). Todo muy bien. Yo tenía mucha confianza con él. Era un hombre muy inteligente y muy claro hablando, cosa que a mí, desde mi más tierna infancia ya me gustaba mucho (jeje). Así que nos entendíamos bien. Empecé a llevar un pequeño plan de vida (igual que otras muchas amigas de la clase). Pero más que una auténtica vida interior (esbozo siquiera), era una especie de ‘hacer normas’ y sentirte muy mayor y responsable por ello. Lo lamento si suena a falso, pero como lo pienso os lo cuento. Un detalle. Recuerdo que en aquel entonces las numerarias todavía llevaban velo en el oratorio, y en el ante oratorio del colegio había muchos velos para uso común, que nos encantaba ponernos porque nos sentíamos tan monas y tan especiales. Cuento estos detalles que parecen tontos para que veáis cual era el fondo del asunto y el ‘material humano’ con el que trataban. También rezábamos, claro, pero más oración vocal que oración de meditación, que de eso nunca se nos enseñó, al menos a mí.

En el caso de los chicos, como contaba Miguel, el sacerdote era como un amigo mucho más mayor que te hacía sentirte más adulto y sobre todo especial. He oído casos muy similares a las que narra Miguel. Para las chicas nada de eso. Pero el encandilamiento de un grupo de adolescentes que de ordinario no tratan con chicos ante un cura, tan listo, tan educado, tan……guapo en ocasiones, era más que evidente. Nadie se lleve las manos a la cabeza por favor, es algo normal y natural como la vida misma, y el que niegue que eso pasa miente, lo digo así de fuerte como suena. Por ese motivo, más que por un auténtico interés en la ascética pura y cruda, pasábamos una detrás de otra a hablar con el Don de turno. Y porque lo hacíamos en horas de clase, jeje…

Sí que es cierto que en la meditación semanal se nos hablaba de ser mejores, de amar a Dios, de hacer cosas concretas por El, de rezar, de vivir las virtudes humanas, de querer a nuestros padres, de generosidad, de lealtad, de honestidad, de sinceridad…. Y eso despertaba en cualquier alma completamente inocente y limpia a  esas edades, los más puros deseos de lo mejor. Hasta ahí no veo nada malo, al contrario. Lo malo empieza ahora.

Durante el verano, el mencionado club Diemal organizaba convivencias en turnos de 10 días a las que un numeroso grupo de compañeras de clase y otras alumnas del colegio se solían apuntar desde bastante pequeñas. Yo nunca fui porque nos íbamos fuera de Valencia los dos meses de verano y mis padres no vieron la necesidad de mandarme (ni yo la de ir…). Pero cuando cumplimos 14 años la cosa cambió, porque entonces ya nos propusieron ir de monitoras. Ah, amigo, ahí la cosa cambiaba mucho, porque eso de ir de monitora daba mucho caché, te hacía sentir mayor (objetivo importante a esa edad) y responsable (bueno, responsables ya éramos, pero digamos que era un reconocimiento a nuestros méritos). Así que junto con otras dos amigas de la clase poco dadas a ir a club alguno, nos apuntamos de monitoras 10 días. No sé quién nos lo propuso ni cómo contactamos con el club, pero no recuerdo haber ido por el centro para nada. Así que nos fuimos a Vich (creo que fue el único año que fueron allí) y nos unimos a otras niñas que estaban haciendo una convivencia de inglés (¿?¿¿) de un mes. En esa convivencia de inglés había de monitoras varias que acababan de pitar de nuestra clase del colegio y que nos recibieron con gran alborozo.

Siempre me pregunté qué les llevó a escoger a semejantes monitoras para aquella convivencia. Resulta que todas las monitoras éramos: mis dos amigas y yo, y otras tres niñas que venían como solía decirse casi ‘de los gentiles’. No me preguntéis qué hacían allí… Tendríais que haber visto sus caras cuando nos dijeron nada más llegar que al día siguiente era obligatorio levantarse para la Misa de las 7:30 am (en verano y cuando estábamos ‘de vacaciones’!…). Y que en pantalones cortos ni hablar. Y que al día siguiente mejor con una manguita más larga… A nosotras eso nos parecía normal, entre otras cosas porque 9 años de estudiar en ese colegio te daban un conocimiento de la parafernalia Opus Dei bastante extenso. Así que si empezamos así, imaginaros las charlitas de doctrina que podían prepararse estas almas de Dios (más majas que nada, pero estaban cual pulpo en un garaje las pobrecitas…). A los dos días decidieron las directoras de la convivencia que mejor disfrutasen de la estancia, que si no querían ir a Misa que no fuesen, y que las niñas de sus grupos se redistribuían entre las tres de Guadala (o sea, nosotras). Estuvo bien. Yo lo pasaba genial con las niñas, de unos 7-9 años, algunas hermanas de amigas mías. Las niñas pequeñas idolatran a las mayores, y nosotras íbamos creciéndonos por momentos. Hasta que llegó la numeraria de turno y me dijo, así cogiéndome del brazo como solo ellas saben hacerlo, que si no me habría planteado que Dios me estuviese llamando para ser numeraria al Opus Dei. Sin anestesia. A mí nadie jamás me había siquiera sugerido el tema, y huelga decir que Dios tampoco. O sea, que ni se pasaba por mi cabeza ni por mi corazón, y además no venía al caso, porque la que lo sugirió era una persona con la que nunca antes había hablado, qué sabría ella de mi posible vocación de nada…?.

Yo le dije que no, me cerré en banda y la conversación acabó regular. Todavía recuerdo lo sola y vulnerable que me sentí allí, a no sé cuantos Km de mis padres, con semejante tema a las espaldas. Estaba tan agobiada que no se lo dije ni a mi mejor amiga que estaba allí conmigo, sobre todo porque no me imaginaba que a ella también le habían dicho lo mismo. A los pocos días era el ecuador de la convivencia y vinieron los padres a vernos. Los de las tres, que además se conocían de antes. Y nada más verlos, tanto mi amiga como yo nos tiramos llorando en sus brazos. Llorando desconsoladamente. Mi padre se lo olía y me preguntó, y me tranquilizó, y me dijo que no dejase que me presionasen, que yo era muy joven para decidir esas cosas todavía, que tuviese paz, que él estaba allí y que no pasaba nada. Que me tranquilizase, me lo pasase bien el resto de los días, y luego a casa. Ahora que lo recuerdo y lo escribo después de tantos años todavía se me saltan las lágrimas. No porque me duela a estas alturas de la vida mi paso por el Opus Dei, sino porque lo veo desde fuera, como si aquella adolescente no fuese yo, pero sabiendo exactamente lo que sentía, y se me parte el corazón igual que se me parte cuando leo algunos de vuestros escritos por el mismo motivo.

Esto ocurrió el verano del 79. La convivencia acabó sin más sustos y volvimos a Valencia. A la vuelta del verano empezamos el curso de IIº BUP. El curso anterior ya habían pitado 4 numerarias en mi clase, casi al cumplir los 14,5, todas hijas de supernumerarios y con hermanos ya numerarios-as. Todas en la clase lo sabíamos y les huíamos materialmente, salvo a una que tenía mucho tirón como persona y la queríamos mucho. Esta era la única que podía hacer apostolado con nosotras, porque a las demás les era casi imposible… Seguimos con nuestra dirección espiritual y con nuestras normas de piedad. Ese año hubo compañeras de clase que siguiendo a esta numeraria de tirón empezaron a atender a charlas de formación en el club (al que el año anterior no querían ir porque las podían cazar). No sé qué las hizo cambiar de idea, pero iban. Gente muy valiosa, claro, la ‘aristocracia’. Allí asistían a la charlita y luego la numeraria que la daba las ‘cogía para hablar’. Aquello  tenía mucho morbo. Todas sabíamos que querían cazarnos para el Opus Dei, y todas contaban luego lo que les había dicho y lo que ellas habían contestado, etc. Daba como ‘nivel’ eso de que quisiesen cazarte… Os parecerá tonto (a mí ahora también me lo parece), pero era así. Haceros una idea de a qué mentes infantiles se les estaba proponiendo comprometerse con Dios como numerarias del Opus Dei para toda la vida…

Yo modestia aparte también fui invitada a asistir (será porque sacaba buenas notas) pero me negué durante varios meses (creo que me duraba el susto de la convivencia de verano). Pero justo antes de Navidad me di cuenta de que era la única del grupo de amigas que no iba, y ese pequeño detalle me estaba dejando completamente fuera de mi círculo de amistades, que para una adolescente es de capital importancia. Así que pensé, “qué me puede pasar si voy?, si me dicen que me haga del Opus les digo que no y punto”. Además estamos en Valencia, mi familia y mis amigas están cerca…. Total, que a la siguiente vez que me lo dijeron fui. Empezamos otras tres y yo una charla nueva porque la otra tenía ya overbooking total. Nos la daba la numeraria con más fama de cazadora de toda la ciudad: N. F. Empecé con las uñas por delante, pero me ablandé pronto porque ella era encantadora con nosotras, se interesaba por nuestras cosas, y era (esta sí) una amiga mayor que nos inspiraba mucha confianza y respeto. Empecé a hablar con ella de vida interior y a ampliar el plan de vida que ya traía. Yo recuerdo que me sentía feliz, porque tenía a Dios en el alma y eso da mucha paz y felicidad. A esas edades además estás con ganas de comerte el mundo, desbordas generosidad, ganas de hacer mucho y hacerlo bien, y no tienes salvo excepciones preocupaciones ni responsabilidades de consideración. Estás literalmente despertando a la vida. Digamos que tenía mucha sed y la sed se me saciaba, así que todo era perfecto. El sacerdote del colegio era el sacerdote del centro como ya he dicho, así que empecé a confesarme y hablar con el en el club. Todo sobre ruedas. Aquí también vivían numerarias que eran profesoras del colegio y que te trataban como hermanas mayores, con confianza y cariño, no como profesoras. Las que íbamos por el club teníamos como un status especial de facto en el colegio. Daba la sensación (………) de que todo el mundo en el colegio sabía que íbamos por el club. Ahora pienso cuántas cosas más sabrían…

El año 1980 se celebró el 50º Aniversario de la fundación de la sección de mujeres del Opus Dei, exactamente el 14 de febrero. Fiesta grande. En el colegio se organizaron un montón de actividades y eventos, comida especial, Misa solemne, fiesta todo el santo día. Guay. El día 13 de febrero teníamos la charla del club a la hora de comer (me estoy dando cuenta ahora de que a las que nos quedábamos a comer en el colegio no nos dejaban salir al mediodía a ningún sitio, pero a la charlita sí…), y a la salida NF me ‘cogió para hablar’. Y me planteó mi posible vocación de numeraria. Otra vez… Pero en esta ocasión fue distinto, no solo por mi personal proceso de maduración, sino porque NF era ‘mi amiga’, y eso lo cambiaba todo. Yo tenía confianza en ella, era más mayor que yo y se la veía ‘muy buena persona’. Sabía mucho de Dios y todo eso. Y además (eso yo todavía no lo sabía) era la persona más proselitista del mundo, con lo que había planteado lo mismito en centenares de ocasiones con un porcentaje de acierto en el tiro bestial. Y sabía muy bien cómo hacerlo. Contaba además con la información del sacerdote claro, eso yo ni me lo podía imaginar (no hablo aquí de violación del secreto de confesión que en este caso nunca lo percibí, sino de la confidencia con respecto a lo que alguien le cuenta al cura en la dirección espiritual). Me dijo que no me  agobiase, que me lo pensase, que ‘lo llevase a la oración’, que dijese ‘Señor que vea’, etc. Quiero remarcar que el ambiente que estábamos viviendo desde hacía semanas en el colegio y el club era de euforia espiritual absoluta por eso del 50ª aniversario. Podéis pensar que qué barbaridad e inmadurez dejarse influir por eso, pero tengo también la certeza de que muchos entendéis perfectamente lo que cuento. Y sí, que inmadurez; es que teníamos 15 años recién cumplidos!. Éramos muy inmaduras (y eso que pienso que era muchos más madura que la media, imaginaros el resto…).

Bueno, a lo que íbamos. Yo me fui a casa curiosamente bastante tranquila. Le empecé a dar vueltas al tema, e intentaba imaginarme a mí de numeraria. Con los datos que tenía de lo que era ser numeraria más o menos podía verme en ese papel. Pero es que tenía muy pocos datos. Tenía los datos que tienes por estar 11 años yendo a un colegio del Opus Dei, pero ya está. O sea, solo lo exterior y no todo. Por supuesto que ni me planteaba qué era hacerse mayor en el Opus Dei, ni qué problemas ni dificultades se me podían plantear. Eso ni me lo planteaba respecto a mi vida de adolescente normal y corriente, como me lo iba a plantear respecto a una vida que me era del todo ajena?.

El día siguiente la euforia se desbordó. Levitábamos todas a un palmo del suelo, hasta las más reacias a hacerlo. A la hora de comer había quedado con NF en el club para contarle qué había pensado al respecto, y allí me fui (yo, si digo que voy, voy). Hablamos y le dije que yo no veía nada. Ella me dio razones sobrenaturales de todo tipo, la más repetida de las cuales era que si miraba la progresión de mi vida, estaba claro que todo me conducía a pitar de numeraria, que era yo muy afortunada por ello y que debía dar ya gracias a Dios a la para que pedirle que me hiciese ver esa vocación de numeraria que me había dado desde que me creó, e incluso antes (literal). Me dio a leer un Noticias (publicación interna de la sección de mujeres del Opus Dei) sobre la entrega o algo así, no recuerdo, pero sé que luego me enteré que era el impulso definitivo cuando alguna incauta estaba a punto de pitar. Recuerdo que lo leí con mucha honestidad, con el corazón y la cabeza abiertos a lo que leía, porque si algo tenía claro es que yo quería hacer la voluntad de Dios. No por no condenarme, sino por agradarle.

Allí estuve en el oratorio (una imagen de la Virgen preciosa, por cierto) durante no sé cuanto tiempo pidiéndole a Dios que me hiciese ver si yo tenía vocación. Pero Dios ni pestañeó. A la salida me dijo que volviese a la salida del colegio, que había tertulia y no se qué. Volví. Fuimos todas. Me volvió a ‘coger para hablar’ (la tercera vez en menos de un día) e insiste en lo mismito, cada vez con artillería más pesada: que si la vocación no hay que verla, que si hay que tirarse en los brazos de la Virgen que ella nos cogerá, y aunque no tuviésemos vocación al Opus Dei, por ese acto generoso de entrega el Señor nos la daría (literal). Yo a esas alturas ya estaba confundida del todo. La razón me decía que aquello no tenía sentido, pero también sabía que a las cosas de Dios no siempre se les puede aplicar la pura razón, e imagínate si va y tiene razón y después de haber sido llamada desde toda la eternidad voy y digo que no, qué traición a Jesús que murió en la Cruz por mí. La verdad es que a mí no me amenazaron ahí ni nunca con condenas y fuego, porque no les hizo falta… Sé que lo hacen porque lo he oído directamente decir a terceras personas. A mí bastaba con hablarme de generosidad y correspondencia al Amor de Cristo y ya estaba todo arreglado.

Me sugirió ante mi empecinamiento pasar a hablar con don OF, y yo pensé que era una buena idea, porque el sacerdote no me iba a engañar… (…………….). Pasé, le expuse el tema con la claridad que me caracterizaba, y le pregunté ” a usted qué le parece?”. Y él me contestó (literal): “yo creo que tienes que salir de aquí, ir a dirección y decirle a MP (directora del centro) que quieres pedir la admisión ahora mismo como numeraria del Opus Dei”. Claro, a mí eso me dejó pegada al reclinatorio, porque la numeraria tira y pasa, pero es que además el sacerdote decía lo mismito!. Pobre ingenua… Así que volví al oratorio y me encaré con Dios y le dije que yo no veía nada, pero que parecía ser que yo  tenía vocación de numeraria del Opus Dei y que yo solo quería serle fiel a él, así que como resugerían esas personas tan sabias, iba a escribir la carta pidiendo la admisión. Y salí, NF me estaba esperando, le dije lo que me había dicho el cura y lo que yo había decidido, me acompañó a dirección donde por supuesto MP estaba al tanto de todo, y después de hablar con ella (por primera vez en mi vida) durante unos diez minutos, me dio unas cuartillas Galgo y una pluma y me dijo que pidiese la admisión al Padre (en aquel entonces Alvaro del Portillo). Y eso hice.

Nadie me explicó a qué me comprometía, que debía asumir, que tenía que hacer… Solo recuerdo que me dijo lo de que no podía casarme ni por lo tanto tener novio, que no podía llevar pantalones (que parece una chorrada, pero es que yo solo tenía 1 falda además de la del uniforme del colegio…), etc, etc. O sea, chorraditas varias. De los auténticos compromisos y renuncias nada de nada. Eso ya me fue goteando una vez dentro, cuando ya te trataban como un miembro de pleno derecho y ya nadie jamás consideró que pudieses plantearte que te habías precipitado al tomar la decisión, o que la hubieses tomado en un clima de euforia espiritual muy poco recomendable, etc, etc. Por supuesto nadie jamás me explicó que hasta que no haces la fidelidad no estás plenamente incorporada al Opus Dei y etc, sino al contrario: una vez pitas ya no hay vuelta atrás, es para siempre. Es como las que pitan en el UNIV. En el UNIV no se debería dejar pitar a nadie, porque es un clima artificial que te lleva por donde la vida real de todos los días no es. Pero pitan (o pitaban… A manta…).

Después de pitar todo el mundo que quedaba ya a esas horas en el club parecía saber que yo había pitado y me abrazaban y daban besos. Me sentí querida e importante. Todas hablaban de que era un regalo de nuestro Padre (el Fundador) en el día del 50º Aniversario (……………..).

Mi mejor amiga MCT pitó dos días después, el 16. Íbamos a la misma charla. Me dijeron que le dijese que había pitado para que ella se animase. Lo hice y se animó. Hoy sigue dentro, pero por razones obvias dejamos de ser amigas y perdimos la confianza necesaria para preguntarle a alguien qué demonios hace ahí… Nunca nos perdimos el cariño mutuo, y me dio la alegría de venir a mi boda (solo a la Misa, pero me emocionó mucho verla allí; sé que tuvo que luchar por ello).

Después de pitar empezaron los cambios bruscos: no amigas numerarias desde el primer día, no les digas nada a tus padres, porque los padres no comprenden a veces los planes de Dios y podrían intentar alejarte de tu vocación, que es tu tesoro, etc. Encargos en el club, charlas, medios de formación, plan de vida in crescendo… Tensión en la casa, porque tus padres notan que algo raro pasa. En el colegio bajó mucho mi rendimiento porque tenía la cabeza en otras movidas (demasiadas cosas nuevas, demasiado que asimilar), empeoraron mis notas siempre brillantes hasta el punto que me faltaron 15 centésimas para poder estudiar medicina, mi auténtica vocación. Para hacerlo debería permanecer en Valencia, y o bien hacer un año de otra carrera (biológicas, por ejemplo) y luego pasarme a medicina, o buscar enchufes, que los tenía y gordos. Pero ‘alguien’ decidió que la voluntad de Dios para mí era hacer el ce en Granada, así que mi vocación de medicina se fue a tomar vientos. A nadie le importaron mis súplicas y mis razonamientos. A Granada. Ya antes de esto, sugerí que me gustaría estudiar medicina en Pamplona; mi padre estaba dispuesto a pagarme los estudios (caros) allí. Pero dijeron que no. Por que?. Porque no. Punto. Y en casa tenemos que obedecer a las directoras que son la voz de Dios para cada uno. Así que omnia in bonum y a Granada. Ya en Granada las cosas fueron de mal en peor, porque yo me vi forzada a estudiar una carrera que no quería, biológicas. Sugerí hacer Magisterio y casi me muerden (mis padres también, porque yo era de ciencias ‘de toda la vida’ y les parecía que pasarme a Magisterio era por rebote al no poder hacer medicina). Total, que hice 3 años de biológicas, hasta que me echaron del Opus Dei. De ahí aquello que escribí cuando conté mi salida, que le dije a la directora la tarde de gloria: “ahora puedo estudiar lo que me dé la gana, así que voy a cambiar mi expediente a Valencia y voy a estudiar Historia”.

Al cabo de los años entendí que el hacer el centro de estudios fuera de Valencia era claramente para alejarme de la influencia de mi familia de sangre, sobre todo de mi madre. Pero nunca llegué a entender porqué no me dejaron ir a Pamplona, que está más lejos si cabe… Esto está sin embargo en consonancia con muchas decisiones que vi luego en los 3 años que viví en un centro, que con frecuencia se le da a la gente lo contrario de lo que quiere. Es decir, la que quiere ser administradora no le dejan, y a la que no quiere poco menos que la fuerzan a que lo sea. Lo comentábamos el otro día en el Chat y había más gente que estaba de acuerdo en que esto sucede así con frecuencia, no es que yo lo he soñado.

Sería todavía más tedioso seguir narrando los cinco años de mi vida como numeraria hasta que me dieron la patada, quizás en otra ocasión, porque tiene su qué.  Así que dejo mi relato aquí.

Al releer estas páginas pienso que a priori puede parecer un abundar en los detalles, y en temas y situaciones que ya han sido suficientemente tratados en esta Web. Pero lo voy a dejar como está porque pienso que es relevante esta información y el hecho de que mucha gente cuente su experiencia con este detalle para que se vea que las tácticas de captación que siguen son muy semejantes casi siempre, para que se vea que el proceso de captación está plagado de irregularidades desde el punto de vista del respeto a las personas, de la manipulación de adolescentes, de aprovecharse de momentos de euforia artificial para manipular los más nobles sentimientos de las personas, de la inmadurez y los planteamientos mentales de las personas captadas, que muestran tan a las claras la inconveniencia de tomar una decisión de esa importancia en ese momento.

Este escrito mío, como el de Miguel L. de hace un año, como tantos otros, si se leen a la par que el documento de Oráculo ‘La Técnica Sectaria del proselitismo del Opus Dei’, ayuda a ilustrar los despropósitos que allí se denuncian. Os sugiero que lo hagáis, es un ejercicio desagradable pero necesario. Sobre todo se lo sugiero a los que desde la jerarquía de la Iglesia Católica puedan entrar en esta Web. ¿Es que los adolescentes no son hijos de Dios?, ¿es que no son hijos de la Iglesia?. ¿Qué madre sabría cómo han tratado y tratan y van a seguir tratando a sus indefensos hijos adolescentes y no haría algo por evitarlo?.  Cuando mis padres se enteraron de que me había hecho del Opus Dei, mi hermano dejó de ir por el Club Collvert.

Solo quiero añadir que el relato de Miguel contiene muchas descripciones de situaciones, conductas y modos de pensar y plantearse las cosas que suscribo 100%. No he querido abundar en lo que él expone pero lo ratifico con mi experiencia.

Yo no necesito que me digáis si algo que he dicho no es cierto; me consta que todo lo es. Tampoco quiero saber si alguien más ha vivido algo semejante porque sé que muchos lo habéis hecho. Lo he escrito porque como Miguel hay gente que quiere saberlo y a la que le ayuda leer experiencias idénticas a las suyas para sentirse menos marcianos. Y lo escribo para dar testimonio de las aberraciones que el Opus dei puede llegar a cometer con adolescentes ingenuos supuestamente para cumplir la voluntad de Dios.

Por si os queda la duda, todo esto queda muy atrás en mi vida y no guardo el más mínimo rencor a nadie, ni a OF, ni a NF (que por cierto, me comentó una oreja amiga -un besote para ti- que salió hace tiempo), ni a MP, ni a tantos otros-as. Yo creo firme y profundamente en la Providencia divina y en que todo en esta vida ocurre para bien. Así que en su momento perdoné, seguí andando y soy desde hace muchísimo tiempo inmensamente feliz. Os lo deseo a todos.

Bueno, pues aquí lo dejo. Disculpad el rollo pero me ha parecido necesario.

Un saludo cariñoso para todos,

Isa Nath

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Colegios Mayores Universitarios y Residencias Universitarias en Valladolid (Centros masculinos y mixtos alternativos al CM Peñafiel)

Publicado por opusvalladolid on Marzo 30, 2008

 Colegios Mayores Universidad de Valladolid 

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Universitario

Para aquellos universitarios que estén buscando residencia y alojamiento en Valladolid y no deseen formar parte de la Historia muerta del Colegio Mayor Peñafiel, de Valladolid, he realizado una lista de Colegios Mayores y Residencias Universitarias de o adscritas a la Universidad de Valladolid.

Después de haberse hecho pública La verdad del Colegio Mayor Peñafiel, pienso que este sitio es el menos indicado de todos los posibles para poder tener un alojamiento en Valladolid y centrarse en los estudios universitarios, que (al fin y al cabo) es lo importante. La oferta es muy grande y hay muchos y muy buenos Colegios Mayores de gran solera, como por ejemplo el Santa Cruz que ha alojado ininterrumpidamente a estudiantes universitarios desde hace 600 años.

Sugiero a los padres que estén buscando alojamiento, para que sus hijos no se metan en líos, que eviten el Colegio Mayor Peñafiel, que no se ‘animen’ a que sus hijos se sientan como Aldebarán y JF tras la ‘experiencia Peñafiel’.

Incluyo en la lista las otras opciones a Peñafiel (Colegios y Residencias masculinas y mixtas), hay de todo, cada sitio tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero muchos superan ampliamente todo lo que pueda ofrecer el Colegio Mayor Peñafiel, que, por otro lado, es, además, el Colegio Mayor más caro de Valladolid.

Espero que os sea de utilidad:

1. Colegios mayores y residencias universitarias de la Universidad de Valladolid (Uva)

Colegio Mayor “Santa Cruz” (Masculino)
C/ Cardenal Mendoza, 1. 47002-Valladolid
Tel: 983-423032
Nº de plazas: 76
Información sobre instalaciones, actividades e historia.
Información para la admisión, instancia y cuotas.

Residencia Universitaria Alfonso VIII (Mixta)
C/ Real de Burgos, s/n. 47011-Valladolid
Tel: 983-187199
Nº de plazas: 250
Información para la admisión, instancia y cuotas

Apartamentos “Cardenal Mendoza” (Régimen mixto)
C/ Real de Burgos, s/n. 47011-Valladolid.
Tel: 983-423000; ext.: 24336.
Nº de plazas: 392 (en apartamentos con dos habitaciones individuales)

2. Residencias masculinas adscritas a la Universidad de Valladolid

Colegio Mayor “Menéndez Pelayo”
C/ Ruiz Hernández, 3, 47002 Valladolid
Tel: 983 217338
Nº de plazas: 121

Colegio Mayor “San Juan Evangelista”
C/ Simón Aranda, 13, 47002 Valladolid
Tel: 983 201833 y 983 201922
Nº de plazas: 98

Colegio Mayor Castilla y León
C/ Tirso de Molina, 44, 47010 Valladolid
Tfno. 983 379535

Colegio Menor y Mayor Belardes
C/ Velardes, 4, 47002 Valladolid
Tfno. 983 298 200
Fax 983 298 311

Colegio Menor Sto. Tomás de Aquino
Plza. San Pablo, 4, 47011 Valladolid
Tfno. 983 356699

Residencia El Salvador
Pl. San Pablo, 2, 47005 Valladolid
Tfno. 983 338512

Residencia Virgen de Lourdes
Plza. Los Arces, 1, 47003 Valladolid
Tfno. 983 377088

Residencia Fuenleal
C/ Reyes, 3, 47002 Valladolid
Tfno. 983 392456

3. Residencias mixtas adscritas a la Universidad de Valladolid

Residencia Don Bosco
C/ Pajarillos, 1, 47012 Valladolid
Tfno. 983 290377
Fax. 983 290411

Residencia Universitaria Blanca de Castilla
Av. Santa Teresa, 3, 47010 Valladolid
Tfno. 983 253308
Móvil: 657907004
Fax. 983 253112

Residencia Río Esgueva
Pº del Cementerio, 2, 47011 Valladolid
Tfno. 983 251550

Residencia Universitaria Obra Social del Santuario
C/ Santuario, 24, 47002 Valladolid
Tfno. 983 201844 y 983 290584

Más información en, web de la Universidad de Valladolid

Un saludo de

Universitario

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Colegio Mayor Peñafiel

SELECCIÓN DE ESCRITOS SOBRE EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL:

 

PROPAGANDA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID: COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

EL TIMO DE LA PROPAGANDA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL: SU VIDEO PROMOCIONAL

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID. TESTIMONIO DE ‘ALDEBARÁN’ EX NUMERARIO.

ME VOY DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL Y DEL OPUS DEI

HISTORIA MUERTA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL 

¿EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL AMENAZA A SUS PROPIOS COLEGIALES?

HOMENAJE A JOSÉ LUIS GÓMEZ RICO

¿SERÁN UN FRAUDE LAS ‘BECAS EXCELENCIA’ DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL?

EL OPUS DEI DE ESPAÑA UTILIZA LA FUNDACIÓN HARAMBEE PARA LAVAR EL NOMBRE DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

COLEGIOS MAYORES UNIVERSITARIOS Y RESIDENCIAS UNIVERSITARIAS EN VALLADOLID: ALTERNATIVAS AL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

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RECUERDOS DEL CAMINO. Carmen Charo Pérez de San Román, numeraria auxiliar del Opus Dei de 1972 a 1990

Publicado por opusvalladolid on Marzo 29, 2008

Para quienes hacemos OpusValladolid es un verdadero honor reproducir el importantísimo testimonio de la gran Carmen Charo, gran amiga de corazón oceánico, impulsora -entre otras iniciativas en ayuda de otros- de Vuelalibre.org, web de todo tipo de ayuda para miembros y ex miembros del Opus Dei.

¡Miles de besos, preciosa amiga Carmen!

OpusValladolid

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Publicado originalmente en Opuslibros.org

Carmen charo

Fotografía de la autora.

Ver video - testimonio de Carmen Charo en el Canal Opuslibros en YouTube

INTRODUCCIÓN

Me llamo Carmen Charo Pérez de San Román, fui numeraria desde agosto de 1972 hasta abril de 1990, en que escribí una agradecida y cariñosísima carta de dimisión, sometida a la presión y al engaño por la directora de la delegación de Valencia en ese momento.

Quiero dejar claras dos cosas:

El daño tan grande sufrido durante los años de pertenencia a la obra (lo escribo con minúscula porque no creo que se merezca más) se debe no sólo a la perversidad de dicha institución, sino, y sobretodo, a la experiencia vivida en mi infancia. Verdaderamente ahí está la raíz y el comienzo de todos mis malos pasos.

Esto no excluye de responsabilidad ni de maldad al Opus Dei, del que sostengo que es perverso y anticristiano.

Carmen Charo

Queridos todos:

Os hago llegar el testimonio de mi vida, desde mi infancia hasta mi salida de la obra. Lo escribo con total sinceridad. Pretendo contar los sucesos y mis vivencias tal y como los recuerdo. No pretendo ninguna revancha contra la obra, ni justificarme yo, es más, creo que yo no quedo, muchas veces, precisamente bien.

Escribo para intentar entender, yo misma, qué pasó en mí para vivir tantos años aniquilándome como persona.

Escribo para unir mi testimonio al de tantos y demostrar que la obra no es una obra divina, sino una gran mentira que me ha hecho gran daño a mí como a tantos otros.

Escribo para que mi experiencia pueda servir de ayuda a quienes están cerca del Opus Dei y dudan.

Me identifico con mi nombre y apellidos y doy también los nombres de los centros y ciudades por donde pasé ya que no tengo por qué ocultar nada. No tengo miedo, aunque sé que muchas personas han sufrido una persecución durísima.

Me gustaría, con este testimonio unirme a una de las Orejas, Agustina, que ha tenido que dar la cara por todos. Yo también quiero ponerme de pie y decir a todo el que quiera escuchar, que aquí estoy, viva y bien viva, felicísima de VIVIR y agradecida hasta el infinito de haberme marchado de ese Infierno, de ese lugar de aniquilación que, para mí, ha sido el OPUS DEI.

Sin semejante experiencia de muerte a todos los niveles, hoy me sería imposible disfrutar de la vida como lo hago, poder intuir la hondura de la vida humana, el valor de la persona, cualquier persona, comenzar a experimentar a Dios en todo mi ser.

Queda una tercera parte, la de mi renacimiento. Me está costando escribirla, ya que yo he ido saliendo adelante por la propia vida, de la mano de Dios, sin la ayuda de un análisis psicoterapéutico exhaustivo y profundo. Así que he decidido dejar esta parte para más adelante, cuando sea capaz de analizar de forma sintética cómo he sido capaz de renacer.

Sólo quiero decir que hoy me encuentro humanamente mejor que nunca, feliz de vivir cada día mi vida, de ser dueña de ella, consciente de cada decisión que tomo. Quedan también en mí muchas secuelas del daño sufrido en mi infancia y en los años en la obra. Quedan muchas cosas por recomponer en mi personalidad humana y en mi vida espiritual. Creo que necesito un tiempo para poder poner orden en mi cabeza y poder compartir con todos vosotros mi experiencia actual.

Me gustaría que os sintierais en la libertad de hacer los comentarios que os surjan y que me puedan ayudar.

¡Gracias por todo a todos los que cada día participais en esta página compartiendo vuestra vida con todos! ¡Un fuerte abrazo para cada uno!

Carmen Charo

2. INFANCIA

Nací en octubre de 1956. Soy melliza con un chico, Juan. Mi padre se casó con mi madre, después de enviudar y perder, a un tiempo, a su esposa (en el parto) y a uno de sus hijos por malformaciones, a los dos meses del nacimiento. La otra hija también sufría serias deficiencias físicas y psíquicas. Vivió 13 años, muriendo cuando nosotros teníamos 7 años. Mi padre también vivió la guerra civil española, en el frente, como voluntario por ser muy joven, huyendo de la persecución, que le pudo haber llevado a la muerte debido a haber pertenecido por breve tiempo a las juventudes socialistas.

A los 18 años era maestro y, por el mismo motivo (haber sido socialista), fue desterrado y castigado a trabajar como maestro en un pueblo perdido de León. Viendo que su vida se cerraba, tuvo que ir a Madrid a estudiar lo que entonces se llamaba Ciencias Naturales. Fue un estudiante muy brillante. Eran bastantes hermanos y sus padres no le facilitaron los estudios. El se los costeó trabajando y con mucho esfuerzo.

Cuento todo esto para dar a conocer con más amplitud a mi padre, porque quizá vaya a dar una impresión negativa de él. Creo que es una persona, -aún vive- que ha sufrido mucho en lo personal, que se ha hecho a sí mismo con mucho esfuerzo, que es fruto de un tiempo político, cultural y religioso que le ha marcado grandemente.

En realidad, esto, en mayor o menor medida, se nos puede aplicar a todos. Nunca podemos juzgar la actuación de nadie. Todos, a veces, podemos hacer daño sin ninguna intención de hacerlo. En la vida de cada uno se suelen agrupar un cúmulo de factores: limitaciones, circunstancias, personas…, que nos dan una visión parcial o deformada de las personas y de los momentos, y nos llevan a actuar de una determinada manera. En realidad, rara es la persona que actúa con verdadera malicia.

 

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El Opus Dei de España utiliza la Fundación Harambee para lavar el nombre del Colegio Mayor Peñafiel

Publicado por opusvalladolid on Marzo 25, 2008

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Tiene toda la razón LuzLopez en lo que nos decía el pasado 28 de mayo sobre la estrategia de la Oficina de propaganda del Opus Dei en España para tapar la debacle que tienen con el Colegio Mayor Peñafiel. Pues, en una de las recientes actualizaciones de la Web oficial española, aparecía una noticia del 29 de Mayo en la que utilizan a la Fundación Harambee para lavar el nombre del susodicho colegio mayor ["INICIATIVAS SOCIALES: Colegio Mayor Peñafiel: la vida como servicio y el trabajo como tarea social". Intervención de la Dra. Soga, coordinadora de Harambee en Castilla y León, en la presentación del ITT (Institute for Industrial Technology) en el Colegio Mayor Peñafiel].

Ya se ve que, desde el jarro de agua fría que Juan Pablo II les echó en la beatificación de Escrivá, cantándoles las cuarenta por su poca sensibilidad hacia los necesitados, utilizan esta fundación para un roto y para un descosido. ¿Que les atacan con El Código Da Vinci? Pues un par de dosis de Harambee. ¿Qué ahora tienen problemas con el C.M. Peñafiel? Pues cuarto y mitad de la fundación africana…

Me malicio que estarán preparando ya otra buena dosis de Harambee para cuando se sepa de qué trató la última audiencia del Prelado del Opus Dei con el Papa, el pasado lunes. No puede tratarse de nada que les agrade pues cada vez que hay algún encuentro con el Papa o con alguien de la Jerarquía, les falta