El Opus Dei en Castilla y León

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Archivos de la categoría ‘Centros Opus Dei Valladolid’

EL OPUS DEI, INVESTIGADO POR ROMA: Benedicto XVI ordena a dos visitadores canónicos examinar la Prelatura

Publicado por opusvalladolid en Enero 21, 2008

Fuente: RD Religión Digital Lunes, 21 de enero 2008

¿Se acabó la buena estrella de la Obra en Roma? Según informaciones fiables, la Santa Sede ha decidido abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei, meses después de que fueran investigados los Legionarios de Cristo, cuyo Fundador y Presidente, el padre Maciel, fuese apartado de su cargo y recriminado por sus conocidas actividades pederastas.  La investigación sobre el Opus, conocida eclesiásticamente como visita canónica, será realizada por dos visitadores, uno italiano y otro español.

En bastantes ocasiones, el Opus ha sido criticado, dentro y fuera de la Iglesia, por su extremado secretismo, sus actividades proselitistas con menores de edad, y sus peculiares formas de confundir la dirección espiritual con la confesión sacramental, entre otros cargos. En Roma, se especula que la visita canónica vaticana tiene que ver con estas y otras actividades “sospechosas”.

La peculiar estructura canónica del Opus, su carácter de Prelatura personal, le permite no dar explicaciones a los obispos territoriales sino directamente al Papa. Ello ha hecho posible que los directivos de la institución hayan podido gozar de una libertad ilimitada en la conducción de sus negocios, en virtud de las buenas relaciones que sostenían con el anterior Papa.

Es conocido como el Opus fue utilizado por el Papa Juan Pablo II en sus dos grandes operaciones: la desactivación del Concilio Vaticano II y la transformación política de los países comunistas. De hecho, el Opus Dei estuvo bastante implicado en la ayuda económica que recibió de Roma el Sindicato polaco Solidaridad.

Pero el Papa actual, aunque también conservador, no tiene particulares lazos de amistad con el Opus y se caracteriza por una preocupación notable por la disciplina eclesiástica, en todas sus esferas. La crítica al Opus, interna y externa a la Iglesia, ha sido constante y una de sus expresiones fue la carta entregada al Vaticano suscrita por medio centenar de exsocios hace un año. Ahora, el Vaticano investiga a la Obra.

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La Santa Sede decide abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Enero 21, 2008

 visita canonica vaticano opus dei investigacion

Por Alberto Moncada

MADRIDPRESS.COM

Según informaciones fiables, la Santa Sede ha decidido abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei, meses después de que fueran investigados los Legionarios de Cristo, cuyo Fundador y Presidente, el padre Mercier, fue apartado de su cargo y recriminado por sus conocidas actividades pederastas.

La investigación sobre el Opus, conocida como Visita canónica, será realizada por dos Visitadores, uno italiano y otro español. En bastantes ocasiones, el Opus ha sido criticado, dentro y fuera de la Iglesia, por su extremado secretismo, sus actividades proselitistas con menores de edad, y sus peculiares formas de confundir la dirección espiritual con la confesión sacramental., entre otros cargos.

La peculiar estructura canónica del Opus, su carácter de Prelatura personal, le permite no dar explicaciones a los obispos territoriales sino directamente al Papa. Ello ha hecho posible que los directivos de la institución hayan podido gozar de una libertad ilimitada en la conducción de sus negocios, en virtud de las buenas relaciones que sostenían con el anterior Papa. Es conocido como el Opus fue utilizado por el Papa polaco en sus dos grandes operaciones, la liquidación del Concilio Vaticano II y la transformación política de los países comunistas. De hecho, el Opus estuvo bastante implicado en la ayuda económica que recibió de Roma el Sindicato polaco Solidaridad.

Pero el Papa actual, aunque también conservador, no tiene particulares lazos de amistad con el Opus y se caracteriza por una preocupación notable por la disciplina eclesiástica, en todas sus esferas.

La crítica al Opus, interna y externa a la Iglesia, ha sido constante y una de sus expresiones fue la carta entregada al Vaticano suscrita por un centenar de ex socios hace un año.

Esta carta y otras críticas similares están recogidas en la página web: www.opuslibros.org que se ha convertido en un Foro público de discusiones sobre la institución, protagonizada principalmente por miembros y exmiembros de ella, hecha posible gracias a las facilidades que permite Internet.

***

 Ver también el artículo:

Benedicto XVI es consciente de errores teológicos en el Opus Dei

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EL VATICANO DECIDE INVESTIGAR AL OPUS DEI

Publicado por opusvalladolid en Enero 20, 2008

 Querida Agustina [coordinadora de Opuslibros.org]:

He recibido una información de  fuentes fiables del Vaticano, según la cual el opus va a recibir una visita canónica. Esto significa que el Vaticano va a investigar al opus. Aún no se han hecho públicos los nombres de los visitadores, se sabe que uno es español y otro italiano, pero la decisión de investigar ya se ha tomado.

Esto quiere decir, en mi opinión, que nuestra carta al Vaticano, junto a otras concausas, que se han recibido y se reciben en las distintas diócesis y que éstas envían a los correspondientes dicasterios de la curia, se están tomando en cuenta.     Espero seguir recibiendo información y que otros la consigan.  

Un abrazo,

Alberto Moncada

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¿Cómo capta el Opus Dei a los menores de edad?, ¿Cómo les endosa una “vocación divina” con 14 años?

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 30, 2007

 

Documento interno del Opus Dei:

 

27 PASOS PARA QUE PA [PIDA LA ADMISIÓN EN EL OPUS DEI] UNA AL MES

(Delegaciones de Madrid)

-Una chica que no conozca nada, en 6 meses pa

 

1.    Conocerla.

2.    Quedar para salir a hablar de pájaros y flores.

3.    Fomentar la amistad: deporte, excursiones, aprovechar planes divertidos que se monten desde el ctr [centro].

4.    Pisar el ctr.

5.    Empezar a estudiar en el ctr.

6.    Visita a los pobres.

7.    Encargo material o ayuda en el centro: hacer el turno, poner ornamentos, etc.

8.   Meditación.

9.   Traer alguna amiga por el ctr.

10.  Charla de formación, si es posible con amigas.

11.  Oración: enseñarle y quedar todos los días para hacerla, proporcionarle tema y siempre recoger lo que haya sacado.

12.  Dirección espiritual.

13.  Hablar todas las semanas: fijar día y hora.

14.  Círculo.

15.  Plan de vida I (10′ de oración, ángelus, visita, 3 días Misa).

16.  Curso de retiro.

17.  Plan de vida II (15′ de oración, ángelus, visita, Rosario, 3 días Misa).

18.  Convivencia de fin de semana.

19.  Libro sobre la Obra.

20.  Plan de vida III (20′ de oración, ángelus, Misa todos los días, visita y rosario).

21.  Película de nuestro Padre: devoción a nuestro Padre.

22.  Convencer al cl [Consejo local].

23.  Hablarle para pa [pedir admisión] y visita a los pobres de la Virgen, si no ha hecho.

24.  Conversación con la d [directora].

25.  Preparar conversaciones breves con el sacd [sacerdote]: que pase y le cuente lo que va viendo en la oración y sus propósitos.

26.  Romería para pedir luces.

27.  Carta.

***

Ver también:

La técnica sectaria del proselitismo en el Opus Dei

La trampa de la vocación al Opus Dei

La situación actual del Opus Dei en España

La decadencia del Opus Dei

Publicado en Centros Opus Dei Valladolid, Club Anciles, Club Antares, Club Arapiles, Club Carroalto, Club Enol, Club Montauca, Club Niara, Club Pinar, Club Tamaral, Club Tempero, Club Terral, Club Trechel, Clubs y Colegios Opus Dei, El Rincon Tordesillas Opus Dei, Enfermos Opus Dei, Iniciativas Opus Dei, Jovenes Opus Dei, Numerarias Auxiliares, Opus Dei vocacion, Pastillas Opus Dei, Perseverancia Opus Dei, Psiquiatras Opus Dei, Vocacion, Vocacion Opus Dei | Deja un Comentario »

La “SANTA MAFIA” del Colegio Mayor Peñafiel de Valladolid y su “Jornada de Periodismo y Comunicación”

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 22, 2007

 

SELECCIÓN DE ESCRITOS SOBRE EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL:

 

PROPAGANDA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID: COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

EL TIMO DE LA PROPAGANDA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL: SU VIDEO PROMOCIONAL

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID. TESTIMONIO DE ‘ALDEBARÁN’ EX NUMERARIO.

ME VOY DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL Y DEL OPUS DEI

HISTORIA MUERTA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL 

¿EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL AMENAZA A SUS PROPIOS COLEGIALES?

HOMENAJE A JOSÉ LUIS GÓMEZ RICO

¿SERÁN UN FRAUDE LAS ‘BECAS EXCELENCIA’ DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL?

COLEGIOS MAYORES UNIVERSITARIOS Y RESIDENCIAS UNIVERSITARIAS EN VALLADOLID: ALTERNATIVAS AL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

  

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL DE VALLADOLID, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Testimonio de “Aldebarán”,
Ex numerario del Opus Dei que vivió en el
Colegio Mayor Peñafiel

Querida “Oreja de Guardia”:

He visto el artículo de LuzLópez en Opuslibros, y me admira el valor que tiene para hablar del Opus Dei en una ciudad como Valladolid y sobretodo tratándose del colegio mayor Peñafiel… la obra corporativa “estrella” de la delegación.

Llevo unos días pensando en escribir. Me daba miedo que me identifiquen, porque sé perfectamente que ellos (los directores del Opus Dei) siguen al día lo que se publica en Opuslibros. Luego he pensado en mi última entrevista antes de irme del Opus Dei, con J M., vocal de san Miguel de la delegación de Valladolid. No se fiaba de mi, no me escuchaba (no me extrañó), sólo soltaba su discurso. Me dijo un montón de veces que la masturbación es muy mala y la homosexualidad también (¡qué obsesión!) y que si había mantenido relaciones homosexuales o heterosexuales, se lo dijera…

Le conté que la Obra no es para mi y que pensaba (y pienso) que para nadie, le dije que no quería seguir necesitando de pastillas para perseverar

Volvió a repetirme lo anterior y que seguro que ése era el motivo de que quisiera “perder mi alma para siempre”, “dar la espalda a Dios” y “ser un infeliz ahora y eternamente”… Así, durante dos horas. Cuando me repitió que “el onanismo es una practica repulsiva” y “no digamos lo de los homosexuales”, dijo, me levanté y me fui…

Ya en la puerta me preguntó, como servil, “¿pero no serás tan tonto de ir diciendo cosas malas de la Obra?”. Le respondí que no.

No diré nada malo de la Obra, no faltaré a mi palabra. Voy a decir la verdad, lo que hay, y lo que se hace en el colegio mayor Peñafiel donde he vivido -como numerario del Opus Dei- varios años mientras fue centro de estudios y, después de 2005, cuando se transformó en colegio mayor “abierto”. No acusaré a nadie y omitiré cosas que dejarían muy mal a no pocos de vosotros, directores semidioses del Opus Dei.

Cuando leáis este artículo -directores del Opus-, sacaréis la interminable lista de los ex numerarios de Peñafiel y me reconoceréis. Me da lo mismo, ¿qué podéis hacer? Somos muchos, muchos, demasiados, los que nos hemos ido en silencio, como ladrones, a escondidas y que podríamos decir lo mismo que digo yo. Si os molesta la “luz del día y el agua clara” os sugiero que reflexionéis sobre lo malo que es el “onanismo” de la mente y la esquizofrenia y la mentira hecha institución.

J M., yo te conocí cuando eras director del club Enol en Oviedo y dabas clase en la universidad… me pareciste una persona genial. Sólo te digo, desde aquí, que lo pasé muy bien contigo aquella vez en Los Tilos (la casa de convivencias de los de Santander, que acaban de vender, en el pueblo de Solares), ¿tu también te acuerdas?… pero al nombrarte vocal de san Miguel te endureciste como una piedra y ya casi no parecías humano. No sé por lo que estarás pasando, no sé a qué se debe tu transformación, pero no creo que sea por nada bueno. Si necesitas algo ahora o en el futuro, ¡llámame, por favor!, tienes mi móvil y conoces la casa de mi familia “de sangre”, ¡has estado muchas veces! Me comprometí a no hablar mal y callaré muchas cosas, por ti.

Ahora Peñafiel es colegio mayor “abierto”, no como antes que era cerrado o “restringido”, centro de estudios -léase, cárcel- sólo para numerarios del Opus Dei jóvenes, entusiastas y engañados que no podíamos ni imaginar el pozo en que nos estábamos metiendo…

Escribo esto porque lo necesito y porque se lo debo de algún modo a esos padres y madres que quizá lleven a sus hijos al colegio mayor Peñafiel con toda su buena intención, engañados, seducidos y deslumbrados por la propaganda que tan bien manejan los del Opus Dei.

A vosotros, padres y madres, os sugiero -es sólo mi opinión- elegir otro colegio mayor de Valladolid para vuestros hijos, hay muchos y muy buenos, pero no Peñafiel. Por ejemplo: el “san Juan evangelista”, el “Menéndez Pelayo”, el “Alfonso VIII”, el “Santa Cruz”, y otros más.

1. La jaula de oro:

Colegio Mayor Peñafiel

Esta es una fotografía de la “fachada” de Peñafiel, que da a la calle Estudios. Este edificio tan impresionante, me acabo de enterar, es obra del arquitecto numerario del Opus Dei Heliodoro Dols, el mismo que el de Torreciudad. La foto es bastante engañosa porque esta parte del edificio no pertenece al colegio mayor. Toda la parte izquierda de la fachada corresponde a una zona casi vacía del edificio donde trabajan alrededor de 15 mujeres que limpian y cocinan para el colegio mayor y otro centro de hombres. De esas mujeres muy pocas (más o menos, 5 y ya casi ancianas) son numerarias auxiliares, el resto son personas contratadas.

Hace años, en la administración de Peñafiel, se encontraba el colegio menor Alcazarén, escuela de hostelería, obra corporativa de numerarias auxiliares del Opus Dei.

La parte de la fachada a la derecha de la fotografía corresponde a un centro de san Gabriel de personas mayores, que se llama Rodil donde viven apenas 10 numerarios que atienden a poco más de 20 supernumerarios. La parte que corresponde al colegio mayor da a la fachada trasera, en un patio interior donde están una amplia terraza, la pista polideportiva y la piscina. Sólo la puerta principal del colegio da a esta fachada delantera.

 

Colegio Mayor Peñafiel

Esta foto es de la fachada trasera (que sí corresponde al colegio mayor) y está tomada desde la pista polideportiva. En la parte inferior hay unos soportales que salvan el desnivel que hay entre esta parte interior y la calle Estudios. Encima, se encuentra una terraza, que tiene -a la izquierda- el módulo de la sala de estar y -a la derecha- el del oratorio (con ventanas blancas).

En el primer piso, las ventanas con toldos naranjas (detrás del árbol rojo) corresponden a dirección. Encima, la pared lisa corresponde al comedor y sobre él están las ventanas que corresponden la tercera planta (habitaciones). Encima, la cuarta planta de habitaciones, las grandes ventanas que se ven son de la biblioteca y (a la derecha) dos ventanas blancas corresponden a otro oratorio. Arriba del todo: la quinta planta, también de habitaciones. Desde que yo conozco Peñafiel, las plantas cuarta y quinta han estado siempre totalmente cerradas y vacías.

Cuando yo fui a Peñafiel los 6 numerarios colegiales dormíamos en dos habitaciones triples en un extremo de la tercera planta. “las habitaciones nunca pueden ser dobles… imagínate lo que podría pasar. O individuales o triples”, me dijeron. Cada miembro del consejo local tenía una individual en la misma planta, excepto el director que tiene su habitación enfrente de la puerta del comedor (la antigua enfermería) y, el cura y el subdirector, que la tienen en la planta baja.

Resulta muy llamativo que sean necesarias tantas mujeres para atender a tan pocos hombres… ¿no? Esta es una de las primeras cosas que pregunté… y que no me respondieron. También es chocante que en un edificio tan grande (¿cuántos metros puede tener?) solo vivan, actualmente, 30 personas: 15 de Peñafiel + 10 de Rodil + las 5 auxiliares. Mucha jaula y pocos pájaros, a veces, enfermos, agotados y tristes.

2. El centro de estudios:

La vida cuartelera de un Centro de estudios ya ha sido relatada en esta web en muchos artículos (“Tus escritos“), análisis (“Libros silenciados“) y documentos del Opus Dei (“Documentos internos“). La vida diaria de un numerario esta muy bien expuesta en “La vida cotidiana en el Opus Dei” de Elena Longo. Yo sólo voy a dar unas pinceladas de lo que a mi me evoca su recuerdo.

Lo primero, los problemas psíquicos. He visto un artículo muy bueno sobre este tema en Opuslibros. Ha habido épocas en las que visitábamos al psiquiatra (del Opus) no solo los numerarios sino también varios de los de san Rafael. Actualmente de los residentes no del Opus de Peñafiel, a dos ya los han llevado por el psiquiatra opusino… qué pena me da todo esto…

El ritmo de vida al que te someten no solo es perjudicial para los que son del Opus Dei, sino también para los que están en contacto con el Opus y los que se han metido a vivir en un centro del Opus.

Pero no se trata sólo de llevar una vida intensa o exigente… porque hay en este mundo muchas personas que se exigen mucho y no tienen problemas psiquiátricos. Se trata de vivir permanentemente en tensión, coaccionado, despreciado, explotado y solo, muy solo aunque estés rodeado de gente. Se trata de una esquizofrenia de vida, de la mentira constante y en todo, de decir la verdad solo cuando no queda más remedio…

Se trata de estar aislado y de guiarte a ciegas por lo que otros marcan, de no tener amigos (de verdad) porque se prohíben las “amistades particulares” y hacer “capillitas”, de sentirse acosado, observado y examinado permanentemente y… casi siempre, condenado.

De ver anulada tu espontaneidad y tu carácter, de sentirte constantemente humillado, de la desconfianza. De tener miedo a pensar, a hablar, a querer y a sentir. Se trata de estar enterrado en vida, de tener tu alma como en una cárcel…

Lo segundo, la mentira. Mentir siempre, en todo, como norma. Mentir a todo el mundo pero ser muy sincero con los directores y curas que manosean tu conciencia. Mentir a los de san Rafael, mentir a los que te rodean diciendo que estás bien cuando estás mal. Mentir hasta a Dios (nunca a los directores) cuando te pones el cilicio tus dos horas al día y luego ves por la calle a un numerario que “no perseveró” y te cambias de acera sólo para no saludarle.

También me evoca suficiencia, soberbia y arrogancia. Insensibilidad ante todos los problemas del mundo. Frialdad hasta con tus “hermanos”… cuando veías a uno llorar y no sólo no le ayudabas, sino que le hacías una “corrección fraterna” (previa consulta) porque otros habían oído sus llantos… y eso “es mal espíritu”, es “buscarse a uno mismo”, es “dar mal ambiente”, es “causar un mal cierto a la Obra de Dios”…

En una palabra: inhumanidad.

Me han contado que Peñafiel cuando se abrió en 1981 tenía más de 70 numerarios jóvenes haciendo el centro de estudios, cuando yo me incorporé había 5 de los que quedan sólo 2: J. B. y C. A.

Hubo unos años en los que en verano hacíamos el “semestre” en Peñafiel con los del centro de estudios de Galicia… lo recuerdo con cariño y recuerdo las tardes de sábado en Aldebarán (casa de convivencias que creo que han derruido y vendido), me imagino ahora a esos “hermanos” míos de los que no he vuelto a saber nada y doy gracias a Dios porque sé que -también ellos- mayoritariamente se han ido del Opus Dei. Desde aquí mi homenaje a G. P., P. A., L. J., porque sufrieron lo indecible.

Y también mi homenaje a un numerario que sigue dentro de la Obra, M A. R., al que J. V. trajo “a rastras” de León porque no quería venir al centro de estudios. Fue varias veces a buscarle en coche desde Valladolid, hasta que un día le trajo muy asustado y casi llorando.

Resulta que Peñafiel se quedó demasiado grande en poco tiempo y decidieron hacer en el mismo edificio una “residencia de profesores universitarios”… en la que viven 10 numerarios mayores, es un centro y se llama Rodil y la vez que más “profesores universitarios” vivieron en esa “residencia”, en el tiempo que yo estuve en Peñafiel, había 2… I. S., que ahora es uno de los subdirectores del colegio mayor y G. C., que se marchó del Opus Dei. Los únicos profesores que allí hay son los del colegio Peñalba, de Fomento (o sea, del Opus Dei)… de ésos sí hay muchos.

A la gente “de fuera” les teníamos que convencer de que eso (ese centro) era una “residencia de profesores universitarios”… costaba bastante que se lo creyeran. También recuerdo con horror, cuando Peñafiel era todavía centro de estudios, las trolas que teníamos que decirle a la gente cuando alguien se ponía en contacto con el colegio mayor para solicitar plaza.

La universidad de Valladolid y… todo el mundo, estaban y están muy descontentos por las “rarezas” de Peñafiel. Las relaciones universidad – Peñafiel nunca han sido buenas, porque el colegio mayor obtiene muchos beneficios de la universidad y no cumple con su función de alojar estudiantes (¡claro!, ha sido centro de estudios hasta hace nada).

Era un “pecado” muy grave decir la verdad del colegio, debíamos decir que ahí vivían 40 universitarios y en realidad solo éramos 6 (numerarios). La gente lo pasaba muy mal porque había situaciones muy incómodas por todo esto. Por ejemplo un numerario de Valladolid, ¿cómo explica a un amigo que vive en un colegio mayor cuando la casa de sus padres está en la ciudad?

Recuerdo que en uno de los “saraos” que montaban los directores -la jornada anual de periodismo- estábamos en el comedor los colegiales numerarios y muchos otros para hacer “bulto”… no se fueran a pensar que en ese colegio sólo había 6 colegiales, comiendo con un montón de periodistas que debíamos agasajar para que se llevaran un “buena imagen” de Peñafiel y del Opus Dei.

Uno de los periodistas se dirigió a un numerario jovencito, S. L., y preguntó, “entonces, ¿cuántos estáis en Peñafiel?”… El pobre numerario se bloqueó y no supo cómo salir del paso, se puso rígido como una tabla. En la misma mesa había un numerario “mayor” de otro centro que sabía que nos iban a pillar mintiendo, e intervino: “No se cuantos seréis ahora… pero lo que sí sé es que en mis tiempos éramos mejores…”

Y así consiguió que la conversación se desviara a un conveniente “ah, ¿pero tu eres antiguo colegial de Peñafiel?”… siempre con tretas para engañar a los demás.

En 2003 se puso en marcha un “piso universitario” para alojar a estudiantes que no podían vivir en Peñafiel (“porque no hay plazas libres”, insisto en que estábamos 6 en un edificio para 70). Esos estudiantes (que no sabían nada de que Peñafiel era centro de estudios) debían participar en las “actividades” del colegio: o sea, charlas, meditaciones, retiros… Lo único que les distinguía de los “residentes” es que comían y dormían en el “piso universitario”. Ese año sólo ocupó el piso una persona y, como no salía rentable alquilar un piso para un solo estudiante, le pusieron a vivir en la sede de la ONG del Opus Dei, Aula Social y que estaba muy lejos del colegio… el pobre alucinaba con lo que hacían con él. Quizá por eso cuando Peñafiel se abrió como colegio mayor no quiso quedarse.

Al año siguiente fueron 4 los residentes del piso… que -claro- al ver que Peñafiel estaba casi vacío se quedaron “a cuadros”… es que se nos había “olvidado” explicarles que para vivir en Peñafiel hacía falta ser numerario del Opus Dei…

Los numerarios que salíamos de Peñafiel éramos “destinados” a los clubs de la delegación… con la finalidad -claro- de “ganar” a nuevos numerarios que fueran a Peñafiel a “formarse”… y así sucesivamente. “La cadena del proseltismo“… para esto nos habían preparado.

Voy a poner los nombres de todos ellos para que nadie se llame a engaño: la finalidad de estos lugares es “captar” a gente para que se hagan del Opus Dei… en eso nos insistían mucho. “La Obra no está para divertir a la gente, de esos centros tienen que salir nuevas vocaciones o habremos fracasado”, nos decían.

Los “clubs juveniles” de la delegación que podrían convertirse en nuestra “nueva casa” al salir de Peñafiel, son: club Tempero, que atiende al club Cerroalto (la labor de numerarios, Valladolid); club Niara (de agregados, Valladolid); club Deva (Gijón), club Montauca (Burgos), club El Pinar (Palencia), club Arapiles, que atiende al club Terral (Salamanca), club Ensenada (Santander), club Enol, que atiende el club Torla (Oviedo), club Nieva (Avilés) y club Anciles (León).

El club Monterrey, Valladolid, se cerró hace un par de años, junto con otro centro de san Gabriel que se llamaba Alnedo. Por lo que yo sé, también se han cerrado muchos “apeaderos”, o clubs que son atendidos periódicamente desde otro centro, por falta de numerarios… y -tal y como van las cosas- dentro de poco tendrán que cerrar más… pero eso ya no es asunto mío.

Entre las cosas que no contaré nunca está un suicidio, ocurrido unos años antes de que yo fuera a vivir a Peñafiel, todo se tapó y aquí no ha pasado nada.

3. El Arzobispo y la Administración:

Recuerdo una tertulia que tuvimos con D. Braulio Rodríguez Plaza en 2003 cuando le acababan de nombrar Arzobispo de Valladolid. Antes de venir a Valladolid, había sido obispo de Salamanca y -nos dijeron- que no tenía como que mucho cariño por el Opus Dei, así que el vicario de la delegación Ángel Lasheras, estuvo haciéndole la pelota a ver si se convertía en colega del Opus Dei…

Formaba parte de esta pantomima una tertulia con nosotros en la que todo estaba preparado… teníamos que hablar de que rezábamos mucho, que ayudábamos mucho a las parroquias y a los pobres (¡¡¿?!!).

Todo esto es falso, pero -claro- “el pobre obispillo, no se entera de nada” y hay que ganárselo así. Por supuesto él tampoco sabía que eso no era un colegio mayor sino un centro de estudios. Esas mismas cosas también las oí decir del Arzobispo Emérito de la diócesis: D. José Delicado Baeza… y cosas mucho peores que no voy a contar.

Me acuerdo de que, después de la comida, D. Braulio se metió en la cocina (separada del comedor durante las comidas, por un biombo) y saludó a la Administración. A mi me pareció un detalle muy bonito por parte del Arzobispo, aunque luego muchos numerarios se estuvieran riendo de él porque “¡es que este obispo no se entera de nada!”, “¡vaya ocurrencia: entrar a ver a las de la administración!” Dicho sea de paso, en mis años de numerario he oído de labios de directores y curas muchas barbaridades sobre las “chicas” de la administración… la más suave que recuerdo es: “no limpiéis eso, que lo hagan las de la administración, que ¡para eso están!”

Yo a las mujeres que me han atendido, que me han lavado los calzoncillos y han remendado mis calcetines, que me han hecho la comida… a estas mujeres, desde aquí, les envío un gran abrazo.

4. Supernumerarios:

Hubo una época en la que había 4 supernumerarios adscritos a Peñafiel, uno D. ¿M.?, dejó el Opus pronto, luego R. G., y luego, E. G.; solo queda de ésos, y no estoy seguro, R. S. ¿Por qué tanta gente buena y noble (a los que yo he querido mucho) se han ido?, ¿acaso en el Opus Dei somos todos “malas ovejas”, “Judas”?… ¿no será que tenemos malos “pastores”?

5. Sacerdotes numerarios:

Ha habido muchos problemas con los sacerdotes numerarios, por ejemplo don JM. A. -un cura que estuvo muchísimos años en Peñafiel- no tenía piedad con nadie: humillaba en público a quien quería y hacía lo que le daba la gana… y otros del consejo local le seguían el juego… ¡cuantas lágrimas!

Siempre lo primero que te contaba de él es que ni en sus “más horribles pesadillas se habría imaginado como sacerdote”; al final le mandaron a otro centro y llegó otro cura, don N. P., que estuvo sólo un año y medio y de pronto le enviaron a hacer la labor a Camerún (no es coña)… y no hemos vuelto a saber de él. Luego llegó don J. ¿R.? que se puso enfermo repentinamente y no se levantaba de la cama, desapareció misteriosamente un mes después y ahora está don A. ¿M.?, que yo casi no he conocido. Ha habido muchos sacerdotes que -aunque no atendían Peñafiel- vivían allí… uno de ellos, don C. T., se fue “de la noche a la mañana” a “hacer la labor a Centroamérica”… tampoco volvimos a saber de él.

No quiero acusar a ningún cura de los aludidos (aunque sea a través de iniciales) pero puedo decir que, por mi experiencia y la de otros, el secreto de confesión era sistemáticamente ¿burlado?, ¿esquivado? Es verdad eso de que en el Opus Dei consiguen convertir la sotana y el alzacuellos en un disfraz.

6. Pocas personas y muchos dramas:

Hay en Rodil, dos numerarios muy inteligentes y muy buenos, P. F. (que fue profesor de Cambridge) y R. C. (que montó una empresa inmobiliaria de gran éxito), los dos -duele decirlo- tienen actualmente problemas psiquiátricos muy, muy serios que les impiden trabajar.

Uno de ellos, pasa el día en un bar que está en frente de Peñafiel llamado “El Otero”, tomando cerveza y haciendo crucigramas… así ha quedado el pobrecito. Solo va al centro para dormir y asistir a Misa. Lo peor es que en lugar de ayudarle, le vigilan, siempre hay un numerario joven de Peñafiel, que tiene como “encargo” vigilar “El Otero”… por orden del director… y luego le informa.

R. C., me acuerdo de ti… y parece que te estoy viendo cuando yo era un chaval, en el club y en el colegio, y nos contabas esos chistes verdes que nos encantaban, eras genial. Si lees esto, que sepas que aquí estoy para ayudarte. Aunque ahora viva fuera de Valladolid, dame un toque y hago lo que sea. Quizá, en este momento, ya no seas de la Obra… me alegraría que así fuera.

El otro, P. F., no se levanta de la cama… y ninguno ha pasado de los 40 años. Así es el Opus Dei: ¡milicia! y más milicia (por no decir algo más fuerte).

Por favor, cuando los directores de la delegación leáis esto, intentad ayudar a estas dos personas. Acordaros de lo que pasó con C. F., también de Rodil, que estaba pasándolo muy mal y que había sido “dispensado” de vivir en el centro… y un buen día, murió de repente, también con menos de 40 años.

7. Peñafiel, se cierra como centro de estudios de numerarios:

Me acuerdo de que el último curso de Peñafiel como centro de estudios de Valladolid, 2004-05, había 3 numerarios haciéndolo: A. R., D. R. y P. A. Ese curso sólo se incorporó D. R., el consejo local estaba compuesto por V. L., B. B., P. C. (que desapareció de repente) y J C. O., todos “mayores”, además del cura: N. P.

Recuerdo cuando nos dijeron que Peñafiel dejaría de ser centro de estudios y que Monterrey (un centro san Gabriel de universitarios) se iba a cerrar para que los numerarios que ahí vivían vinieran a Peñafiel… recuerdo que ese año, 2005, no se por que extraña fuerza, de los 3 numerarios jóvenes de Monterrey, 2, M. E. y A. ¿B.?, se salieron del Opus Dei; y de los 3 supernumerarios jóvenes que iban por allí (¡cuantos!, ¿verdad?), también 2, P. G. y F. M., se fueron del Opus Dei, quedando solo G. S. ¿Demasiadas malas “ovejas” o “mal pastor”?

Poco a poco voy oyendo más casos de gente que deja el Opus Dei y con la que he convivido en Peñafiel o en el semestre: J. R., J. F., A. A., J. C., E. O., M A. B., M. LL., H. P., S. S., E. P., J. A., F. V., J. ¿L.?, R. C., (estos tres últimos se acaban de casar, ¡enhorabuena!), G. P., J M. A., J. B., etc, etc, etc… Casi todos hemos pasado por el psiquiatra y hemos sufrido mucho en silencio y soledad, ¡me alegro de veros fuera de la Opus, queridos amigos, me alegro mucho!

Hace poco me he enterado de que P. A. también se ha ido, ¡bien por él!, ¡qué mal lo has pasado y cómo me alegro de verte, por fin, libre!

8. Colegio mayor “abierto” y la propaganda mentirosa:

Me da pena que ahora que el colegio mayor es “abierto”, es decir, que admite como residentes a personas que no son del Opus Dei, para promocionarse, estén vendiendo Peñafiel como algo que no es y que nunca ha sido, me da pena tanta mentira impune y tanta cara dura. Me da pena que se siga engañando y maltratando a la gente, me da pena que el Opus sea tan inmoral y todo lo supedite a su propio interés. Y me da pena pensar que yo colaboré con esto “en nombre de Dios”.

De las 15 personas -más, menos- que viven actualmente en el colegio mayor 8 son numerarios (director, 2 subdirectores, otros dos numerarios “mayores”, el cura y sólo dos numerarios jóvenes), los otros 7 son estudiantes que no son de la Obra.

Desde que se “abrió” en el curso 2005-06, que yo sepa, D. R. (el último numerario en incorporarse al centro de estudios) sigue viviendo en Peñafiel junto con otro el que vino de Monterrey (J. D.) y luego el consejo local, compuesto por personas que hace muchos años que dejaron de ser universitarios: V. L., director, F. L. e I. S., subdirectores, D. V., F. V., y el cura. O sea, que actualmente en Peñafiel viven solo 2 numerarios universitarios, el consejo local y los estudiantes “de fuera de la Obra” a los que embaucan con su propaganda.

Me duele ver que a los residentes actuales ya les están mangoneando con psiquiatras del Opus Dei, que ya los están volviendo locos (literalmente), que ya los están manipulando y jugando con ellos. Me duele pensar en los informes que se hacen y fichas que se rellenan para conseguir que se hagan del Opus, en las artimañas que utilizan para que ‘piten’ y me rebela pensar que todo esto se esté haciendo con impunidad… y, es más, que se revista y se disfrace, y se venda como un servicio a la sociedad, a la universidad, a los alumnos…

Esta imagen la he sacado de la página de inicio de la web del colegio mayor Peñafiel y es la misma que ha aparecido en una lujosa tirada de folletos y carteles a todo color y de gran tamaño:

 

Colegio Mayor Peñafiel

Es un insulto el slogan que están utilizando: “vive como quieras”, parece que están empeñados en proclamar lo contrario de lo que son… si no mintieran tanto, deberían sustituir esa frase tan bonita (título del precioso film de Frank Capra) por: “conseguiremos que vivas como nosotros queramos”.

El documental que envió LuzLópez es prueba -tal y como dijo- de lo que están dispuestos a hacer, pero hay otra cosa que creo me legitima a hablar de lo que he vivido, que -resumidamente, como se ha visto- podría decirse que ha sido estar mintiendo 24 horas al día.

Copio un artículo propagandístico del colegio mayor Peñafiel, en azul y añado mis comentarios en negro:

 

Historia viva de un Colegio Mayor

El Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei, está adscrito a la Universidad de Valladolid. Comenzó su actividad en 1981 y este curso conmemora su 25 aniversario.

(Artículo publicado en la web oficial del Opus Dei el 13 de diciembre de 2006)

Para el Dr. José Rabadán, profesor de la Facultad de Medicina y miembro del Patronato del Colegio Mayor, este centro universitario ha cumplido con muy buena nota su labor de facilitar a los estudiantes un lugar de trabajo y convivencia, además de ser un referente de primer orden en la vida cultural de la universidad y de la ciudad de Valladolid.

José Rabadán es miembro del Opus Dei, supernumerario, y no tiene ni idea de lo que sucede en el colegio mayor. Todos los miembros del Patronato de Peñafiel son de la Obra, claro, y tienen una finalidad meramente ornamental, para dar una imagen de cara al exterior del Opus Dei. No me extrañaría que el discurso de este señor se lo hubieran preparado otras personas que sí saben lo que pasa y tienen muy clara la apariencia que hay que dar a los “de fuera”.

En cualquier caso, parece que se les ha olvidado que hasta 2005, Peñafiel, ha sido centro de estudios del Opus Dei y su “forma” de colegio mayor era únicamente una fachada, una coartada, una estrategia.

Peñafiel no es referente de nada en la universidad de Valladolid, muchas veces se han suspendido actividades porque el nombre de “Peñafiel” no atrae a nadie, nada de “vida cultural”, esto es todo falso.

Entre otros datos, resaltó cómo el ambiente de aprecio a lo universitario ha hecho que de sus residentes hayan salido ya un elevado número de catedráticos y profesores titulares.

Falso de toda falsedad. De todos los antiguos colegiales de Peñafiel -centro de estudios- sólo ha habido 7 que se hayan quedado en la universidad y, de ésos, sólo 2 siguen siendo del Opus, ninguno ni ha sido, ni es catedrático.

Además, el colegio mayor Peñafiel solo siente amor a lo universitario de la universidad de Navarra por lo que, en muchas ocasiones, personas que ya habían iniciado sus estudios en la universidad de Valladolid han sido convencidos, presionados, obligados a irse a Pamplona y la propaganda de esta universidad del Opus está siempre presente, sobretodo a través de las “Jornadas Universitarias de los Pirineos”, las JUP, cuya finalidad es llevar a los chavales a Pamplona.

En Peñafiel se desprecia todo lo que venga de la universidad de Valladolid y muchas veces he escuchado cosas muy duras (calumnias, incluso) contra las autoridades de esta universidad. Peñafiel está adscrito a la universidad de Valladolid porque le interesa y por imagen y porque no le queda más remedio; la universidad le da su justificación ante la sociedad, mucho dinero y muchos medios. En definitiva el colegio mayor se aprovecha egoístamente de todo esto y -en privado- hace la contra a la universidad.

La lección inaugural del presente curso académico corrió a cargo del catedrático y ex presidente del Senado Antonio Fontán, quien en su intervención repasó el papel de los medios de comunicación en la transición democrática.

Antonio Fontán es numerario del Opus Dei, como todo el mundo sabe y así es muy fácil -en la endogamia que es el Opus- que venga una personalidad al colegio mayor. Es el primer curso que ha habido algo parecido a una “lección inaugural”… ya se sabe: cuestiones de imagen.

A ese acto asistieron entre otras personalidades, el Consejero de Educación y Universidades de la Junta de Castilla y León, miembros de la Junta de Gobierno de la Universidad de Valladolid, así como numerosos catedráticos, profesores y antiguos residentes del Colegio Mayor.

Esto es todo mentira sobre mentira, sólo algún Director General de la Junta de Castilla y León, numerario, como P. P. y E. S.; algún profesor, numerario -I. S. y F. L., subdirectores de Peñafiel- y un puñado de numerarios de otros centros de la ciudad, para hacer “bulto”.

Para Valentín López, director del Colegio Mayor, que realizó un balance de las actividades y trayectoria de estos años, Peñafiel ha sido un lugar abierto al intercambio de ideas y experiencias, con una más que notable sensibilidad y creatividad hacia la realidad científica, cultural y social de nuestro tiempo.

Valentín, ¿¡qué dices!?, ¿me estás contando que un centro de estudios del Opus Dei reaprovechado como colegio mayor “abierto” es todo esto?… ¡venga ya!, vaya cara tenéis para engañar a las personas que no saben lo que hay detrás de este montaje.

Es interesante ver el tomazo de “Experiencias de las Labores Apostólicas“, el apartado IV. RESIDENCIAS… para comprobar qué cosas interesa promover y que se desea conseguir. ¡La finalidad de este colegio mayor no es servir a la universidad, ni a los alumnos… sino ganar a gente para el Opus Dei! El Opus Dei no hace nada “de balde” y sólo se mueve cuando espera obtener algo a cambio.

En Peñafiel y desde Peñafiel han nacido no sólo ciclos del más alto nivel académico, sino también iniciativas literarias, cinematográficas, varias ONG, así como la colaboración en campañas de sensibilización social o voluntariado ecológico.

El inicio de este párrafo me recuerda a cuando Josemaría Escrivá de Balaguer (y Albás) iba a un país, Perú por ejemplo, y no paraba de repetir “en el Perú y desde el Perú”, “en el Perú y desde el Perú”, “en el Perú y desde el Perú”… Lo de los “ciclos de alto nivel académico” es otra mentira: los pobres numerarios nos pasábamos el día haciendo proselitismo y nadie tenía tiempo de estudiar, y esto se notaba en que -en los años que yo he vivido allí- nadie ha destacado en sus estudios.

Ha habido personas muy trabajadoras e inteligentes que, después de dejar el Opus Dei y Peñafiel, han terminado sus estudios de un modo muy brillante… pero estando en Peñafiel era imposible pensar o hacer algo diferente que proselitismo… y gestiones para conseguir dinero (subvenciones, etc).

“Iniciativas literarias”, ¿cuáles?, pura propaganda. ¿”Iniciativas cinematográficas”?… pura fachada.

“Varias ONG”…, sólo una: Aula Social, fundada por Valentín López -el director de Peñafiel- que un año recibió el premio Telva a la solidaridad y ¿quién dirige esa revista? Esta ONG se utiliza para llevar a los de san Rafael a ver a los pobres, para rapiñar subvenciones de la universidad y en la que -tirando por lo alto- hay como que 5 socios, todos numerarios. Al frente están J. M., J. D. y el propio director de Peñafiel… este es el “voluntariado” opusino que queda muy bien para una entrevista pero que es también… mentira.

Hay también varias fundaciones que administran las herencias de los numerarios (alguna de varios miles de millones de pesetas) y canalizan las aportaciones de supernumerarios… ya se sabe… ¿para “distribuir” el dinero? He visto hacer cosas bastante raras con el dinero, pero como yo de esto no entiendo, me callaré. Además -no me engaño- tengo miedo de hablar.

“Colaboración en campañas de sensibilización social o voluntariado ecológico”, ¡pero qué dicen!, esto también es todo mentira. Solo en una ocasión, 3 colegiales numerarios C. G., M. E. y V. L. (dos de ellos, ahora, ex numerarios), y 2 de san Rafael, E. G. y R. G. (ahora, ex supernumerarios), fueron a Galicia a limpiar el “chapapote” del Prestige, en 2002, durante 2 días… ¡heroico!: dos días. Esto sirvió para que el colegio mayor Peñafiel apareciera en todas las cadenas de radio y televisión de Castilla y León, y en los periódicos: Abc, El Mundo de Valladolid, El Norte de Castilla, El Diario de Burgos, El Día de Valladolid… “autobombo” y publicidad a espuertas… porque aunque en 2002 Peñafiel fuera centro de estudios, también “convenía” hacerle publicidad ya que es el “escaparate” del Opus Dei en Valladolid.

Una de las actividades que más solera tiene en el Colegio Mayor es la Jornada de Periodismo y Comunicación. Precisamente el pasado viernes 18 de noviembre se celebró la XVI edición, en la que se abordó el futuro de la televisión.

Claro, los del “apostolado de la propaganda” se lo montan muy bien y no es casual que la Jornada sea de periodismo para hacer amigos entre los periodistas, además teniendo detrás la Escuela de Periodismo de Pamplona es todo muy fácil… ha habido años en los que todos los ponentes eran numerarios de la universidad del Opus de Navarra.

No sé ahora que harán ya que 2 numerarios mayores especialistas en el “apostolado de la propaganda” de Valladolid -entre otros “mayores de casa” que también se han ido hace poco, como C. J., J. M., G. C., etc-, E. R. y S. L., que tenían muchísima influencia y “mano” con los medios de comunicación, se han salido del Opus este año, con “escándalo público” y todo (no daré detalles)…

Todos los directores de la delegación han estado destrozando a estos dos “infieles a su vocación” con calumnias e infamias. Estos dos numerarios respetables, directores e históricos en Valladolid, no han hecho nada malo… su “pecado” ha sido dejar el Opus. Desde aquí, a vosotros dos, os mando todo mi cariño.

Participaron ponentes de los principales canales nacionales y regionales, junto a expertos, profesores y críticos, y sus conclusiones han tenido un notable eco nacional. En total, a lo largo de sus dieciséis ediciones, han asistido a estas jornadas de periodismo más de 1.600 estudiantes universitarios y cerca de 200 profesionales.

Lo del “notable eco nacional” me deja patidifuso, nada más lejos de la verdad. Recuerdo los preparativos de la Jornada de periodismo y como se nos explicaba que lo importante es que vayan periodistas y que lo de los estudiantes es sólo un “complemento decorativo”.

Entre las actividades programadas para este curso destacan una experiencia de intercambio con universidades europeas y el ciclo anual de cine, que este año prestará especial atención a la producción iberoamericana, como complemento a las actividades que en Valladolid se están realizando con motivo del V centenario de la muerte de Cristobal Colón.

Lo más parecido de lo que se ha hecho a “una experiencia de intercambio con universidades europeas” son las “Jornadas Europeas de Lovaina”, las JEL, que como las JUP, organiza la universidad de Navarra para promocionarse.

“El ciclo anual de cine” reporta al colegio grandes beneficios a través de subvenciones y hace que así los numerarios “influyan en el mundo del cine”, claro, ya se sabe que las mujeres sólo saben hablar de trapitos… Este “ciclo de cine” forma parte del “apostolado personal con gente importante” del numerario lo organiza, J. R., y que es un de esos que de un día a otro se han convertido en “crítico de cine”. J. R. ni siquiera vive en Peñafiel, sino en un centro de gente mayor que se llama Miralrío.

Este montaje es el que se oculta tras los muros de Peñafiel.

Decidme, directores omniscientes del Opus Dei, ¿para qué narices me servía a mi (o a cualquiera) ser del Opus Dei?, ¿para qué?, de verdad: quiero saberlo… ¿para aprender a mentir?… Porque no hacíamos otra cosa que mentir y mentir y mentir… Eso de que uno de la Obra es una persona corriente, “un farol”, que decía Josemaría Escrivá de Balaguer (y Albás), igual a otro cualquiera… pero con la diferencia de que “el farol” del Opus Dei está encendido y el otro apagado… ¿qué significa?… no sé, quizá me quedé dormido en el “círculo breve” y no me enteré de la insondable carga teológica de esta explicación… no sé. Desde luego, la luz de ese “farol” no será la luz de la verdad…, no, eso lo tengo bastante claro después de estar “y ser” en el Opus Dei.

Aquí termino de escribir, no se si mi testimonio es muy valioso, pero te puedo asegurar que es sentido y sincero. Sobre las prácticas del Opus Dei que dañan a la gente y que se parecen mucho a lo que pasa en las sectas ya hay muchos testimonios y análisis en Opuslibros. Yo dejo mi pequeña experiencia en tus manos, por si decides publicarla y por si ayuda.

Aquellos que estéis pensando contactar con Peñafiel, por favor, leed el “Experiencias de las Labores Apostólicas“, el epígrafe IV. RESIDENCIAS, porque este texto interno del Opus Dei es el que explica (aunque muy dulcificado, la realidad es mucho peor) y demuestra, lo qué hay detrás de ese “Vive como quieras” mentiroso y -muchas veces- muy, muy peligroso.

Directores del Opus: por favor, ¡dejadme en paz!, no la toméis conmigo como con el pobre Antonio Petit (que fue mucho más santo de lo que lo seréis todos vosotros juntos, ni en un millón de años), yo he servido a la Obra lo mejor que he sabido durante un montón de tiempo. Aquí, reconocedlo aunque sea por un segundo, solo he dicho la verdad que vosotros conocéis mejor que yo. No hay revanchismo por mi parte, sabéis que he omitido cosas mucho peores que las contadas.

Espero que, por vuestra parte, no haya venganza.

En una tertulia de un “curso anual”, un cura numerario que había trabajado con “nuestro Padre” (en fundador), don L. T., nos dijo que un buen síntoma de que el Opus Dei está “por encima de otras instituciones de la Iglesia”, es que nunca nadie se ha encontrado desilusionado con la Obra… que “todo lo bueno que alguien buscara en el Opus Dei, lo encontraba”. Y que los que se habían ido de la Obra… era porque se habían visto superados por la “excelencia” del Opus Dei. No sé a qué se refiere este sacerdote… a lo mejor se ha quedado en como eran las cosas en los años 40… aunque creo que muy sincero el Opus Dei no ha sido nunca…

Pese a lo que diga don L. T., y después de haber explicado lo que he vivido, creo que yo también puedo exclamar, con “santo orgullo”, porque no fui yo quien “no dio la talla”, ¡¡¡GRACIAS A DIOS ME FUI DEL OPUS DEI!!!

Un beso, querida “Oreja de Guardia”… la primera vez que oí hablar de ti fue a un numerario que dijo algo referente a una “perra malvada que está ensuciando a la Obra a través de una página web”… Gracias por escuchar y comprender, y mil gracias por remover recuerdos que no debería haber tratado de tapar. Como nos han repetido en el Opus Dei, “para sanar una herida es preciso abrirla y curarla”.

Aldebarán.

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El calcetín de Mons. Escrivá de Balaguer en ‘El Rincón’, Tordesillas

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 20, 2007

Calcetî de Escrivá de Balaguer

 Publicado originalmente en OpusLibros.org 

En la Casa de Retiros El Rincón en Tordesillas (Valladolid, España) en la zona de invitados, se encuentra un insospechado tesoro que, tal vez, pueda pasar desapercibido para quien no esté muy versado en la trascendencia de lo pequeño: un calcetín utilizado por Mons. Escrivá de Balaguer sacerdote, teólogo, fundador, primer presidente general del Opus Dei y… santo.

Esta joya, este auténtico receptáculo de piedad, esta reliquia valiosísima está colocada en una sobria urna de fina madera en un lugar principal de la zona “vip” de la casa. Cuenta con una cartela explicativa con el siguiente texto:

Calcetín
Utilizado por nuestro Padre
Roma 6 – 10 – 2002

Calcetî de Escrivá de Balaguer

Pueden apreciarse las iniciales del santo fundador delicadamente bordadas en gris: EB. Ignoro en que circunstancias Mons. Escrivá se desprendió de este objeto y si los fieles de la prelatura personal habrán podido conservar el particular aroma que desprenden habitualmente estas prendas o si habrán optado por darle un agua. Quizá prefirieran conservar el bonus odor de Escrivá de Balaguer.

***

Más sobre ‘reliquias’:

Se le idolatra hasta el paroxismo, capítulo 13 de ¿Alguien sabe qué es el Opus Dei?

El oratorio de san José y las reliquias de san Severino

La turbosantidad del fundador del Opus Dei, capítulo 1 de El santo fundador del Opus Dei

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Mis Derechos Humanos más elementales, fueron violados.- Ex numeraria auxiliar del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 20, 2007

Mis Derechos Humanos más elementales, fueron violados
Por una ex numeraria auxiliar, Europa
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Versión original en inglés
La traducción al castellano ha sido realizada con la autorización de ODAN
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El siguiente testimonio ha sido escrito por una mujer joven de Europa que experimentó directamente la penosa vida de una numeraria auxiliar del Opus Dei. El Opus Dei recluta mujeres jóvenes de zonas poco favorecidas económicamente, para que dediquen sus vidas a fregar, limpiar y cocinar para los numerarios de los opulosos centros de la obra. Y, además, se les exige una vida célibe con votos de pobreza, castidad y obediencia.

En su libro, “Tras el Umbral: Una Vida en el Opus Dei” (por María del Carmen Tapia, Ediciones B, 1992) Maria del Carmen Tapia dice: “en esto el fundador del Opus Dei era inflexible. Es decir, una sirvienta nunca podía aspirar más que a ser una buena sirvienta…” …”En otros países donde las numerarias y las sirvientas realizan esa labor en las casas de los varones de la prelatura, reciben un sueldo, pero bajísimo, y por supuesto ningún seguro social de ningún tipo. En virtud de la pobreza, esos sueldos van directamente a la caja de la casa donde viven y a las sirvientas no se les entrega dinero alguno porque se supone que, al tener que ir siempre acompañadas de las numerarias son éstas las que pagan los gastos que sean. Naturalmente cuando necesitan ropa o zapatos también se les compra, pero ellas no manejan dinero alguno.”

ODAN y Opuslibros agradecen a la joven que ha compartido el testimonio de sus dificultades. Aplaudimos su coraje al hablar acerca de las realidades de la vida de una numeraria auxiliar.

* * * * * * * * * *

Yo fui un miembro del Opus Dei durante siete años. Mi situación dentro del Opus Dei era definida como una “numeraria auxiliar.”

Mi primer contacto con el Opus Dei surgió por un anuncio en la prensa local sobre una escuela de hostelería. Se ofrecía un certificado en administración del hogar y cocina a muchachas jóvenes. Las interesadas tenían que pasar por dos entrevistas, una en su hogar y otra en el centro del Opus Dei. En aquel tiempo había una fuerte recesión económica y mucho desempleo en mi país. A las candidatas se les garantizaban contratos fijos al finalizar el curso de cocina y servicio. Ese cebo influyó en la decisión de mis padres para enviarme a aquella escuela privada. Así que a la edad de 15 años empecé el curso de hostelería.

Cuatro meses más tarde, me convertí en numeraria auxiliar. Fui reclutada de la manera usual. Las asociadas del Opus Dei del centro me consideraban una “líder” y, por consiguiente, tenía muchas posibilidades de influenciar a otras muchachas. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que había una doble intención en lo que hizo que los directores del Opus Dei me diferenciaran de las otras estudiantes. Mi familia tenía un problema particular que yo había discutido con mi “directora” durante las llamadas “confidencias.” No lo supe hasta muchos años después. Ella había comentado mi problema familiar con otras directoras de la obra, por lo que pusieron en acción un plan sofisticado para reclutarme.

Empezaron sugiriendo que rezara por mi familia, luego que me confesara semanalmente, comulgara diariamente y otras cosas. Me dijeron que si seguía la voluntad de Dios, la situación de mi familia mejoraría. Sin enterarme, yo ya tenía vocación; me dijeron que sería infeliz durante el resto de mi vida si no hacía lo que Dios me pedía y que, además, el problema de mi familia empeoraría. Yo estaba aterrorizada cuando “pité” como numeraria auxiliar en Roma durante la conferencia UNIV (la Conferencia UNIV es un evento en Roma promovido anualmente por el Opus Dei durante la Semana Santa. Participantes de todo el mundo son seleccionados para participar en esta conferencia. Típicamente, sólo aquellas personas que están a punto de unirse al Opus Dei son invitados a participar en la conferencia, junto con los numerarios que se esforzarán en que pidan la admisión. Se ejerce una presión tremenda sobre “los candidatos” para que se unan al Opus Dei durante esa semana.)

Cuando regresé a mi país después de la conferencia UNIV, me separaron de las otras estudiantes del curso de hostelería. Censuraban el correo que recibía y enviaba, controlaban mis llamadas telefónicas y revisaban mis pertenencias personales. Tenía que hacer una contabilidad de mis gastos a la directora y entregar el poco dinero que tenía. Lo que más me molestó durante ese tiempo fue cómo el Opus Dei vigilaba y dirigía mi relación con mi familia. Me decían lo que podía y no podía escribir en mis cartas y qué les debía decir cuando hablaba con ellos por teléfono. Siempre había una numeraria al lado cuando mi familia hablaba, y ella siempre me llamaba más tarde aparte para preguntarme sobre lo que había hablado con ellos telefónicamente.

No hay necesidad de decirlo, mi familia ignoraba totalmente el hecho de que me había convertido en un miembro del Opus Dei. La directora me dijo que se lo podía decir una vez el curso terminase.

Mientras tanto, también me dijeron que les mintiese acerca de lo que estaba pasando en mi vida cuando les visitase durante las vacaciones. Después de esas visitas a mi familia, los miembros del Opus Dei me interrogaban acerca del sitio donde había dormido, lo que había conversado y los periódicos que había leído.

Mi familia, lógicamente, notó un gran cambio en mi conducta. Desapareció mi forma de ser alegre y extrovertida. Me volví introvertida y sospechosa de todo.

Cuando el curso iba a terminar, ¡me instruyeron sobre cómo tenía que contarles a mis padres mi decisión inminente de unirme al Opus Dei! Cuando mis padres supieron la decisión que había tomado, se volvieron locos. Mi única respuesta a su infinidad de preguntas fue: “es la voluntad de Dios.”

Apenados y tristes, mis padres dejaron que regresara para presentarme a los exámenes, con la esperanza de que cambiase de opinión. Pero sus deseos no se cumplieron. El Opus Dei me mandó a uno de sus centros con muchas numerarias auxiliares y unas cuantas numerarias para que me ocupase en la administración de casas y residencias de la obra, tanto para las de hombres como para las de mujeres.

Darme cuenta de mi situación como numeraria auxiliar finalmente empezó a afectarme. A mí nunca me contaron ni me hablaron de las responsabilidades y compromisos de una numeraria auxiliar. Solamente me habían dicho que las numerarias auxiliares y las numerarias eran lo mismo, aunque nuestro trabajo era diferente. Me empecé a dar cuenta de que mi vida dentro del Opus Dei iba a consistir en largas y duras horas de trabajo, sin absolutamente ninguna vida de tipo social. Además, estaba claro que no éramos, de ninguna manera, igual a las numerarias.

Ante todo, había diferencias materiales entre las dos clases. Las numerarias usaban ropa costosa mientras que las numerarias auxiliares usaban uniformes con un delantal blanco. Las numerarias auxiliares podían usar ropa “corriente” si salían del centro, pero normalmente era ropa de segunda mano, barata o vulgar. Las numerarias comían en comedores diferentes y su calidad de alimentos era mejor mejor; nosotras comíamos las sobras. Las numerarias eran servidas por numerarias auxiliares vestidas con un traje negro de mangas largas, de cuello blanco almidonado, puños, cofia y delantal. Las numerarias tenían mejor calidad de mantelería, ropa de cama, loza y muebles que los que usábamos las numerarias auxiliares.

Nuestras habitaciones y baños también eran diferentes. Las numerarias, normalmente, tenían habitaciones privadas mientras que las numerarias auxiliares tenían baños y dormitorios comunes. En los países donde había muchos miembros, como en España o Roma, las dos clases de numerarias, inclusive, tenían oratorios separados. Los oratorios de las numerarias eran más ampulosos, con adornos de oro; los oratorios de las numerarias auxiliares eran muy simples y de madera. Las numerarias auxiliares también tenían puertas diferentes para entrar en las casas del Opus Dei. Se llamaban “entrada de las sirvientas” y lo normal es que no estuvieran a la vista, sino en la parte de atrás del edificio.

Mientras que esas diferencias entre los dos grupos aparentemente “iguales” podían parecer significativas, había también otras actitudes que desconcertaban.

El catecismo del Opus Dei define a las numerarias auxiliares de la siguiente manera, “hay otras numerarias que hacen el trabajo manual y de cuidado de la casa en las casas del Opus Dei quienes se llaman sirvientes. “Mientras que el término sirvientas ha sido suprimido y se usa ahora el término “auxiliar” o “numeraria auxiliar” (Carmen Tapia), la realidad es la que sigue existiendo para las numerarias auxiliares en todo el mundo.

Las numerarias auxiliares son reclutadas usualmente de ambientes rurales, pobres y de bajo nivel educativo, mientras que las numerarias tienden a ser reclutadas de ambientes educados y más selectos. Las numerarias auxiliares nunca pueden ocupar cargos directivos ni pueden trabajar fuera de las casas del Opus Dei.

Carmen Tapia sugiere que el fundador del Opus Dei veía a las numerarias auxiliares como personas de inteligencia limitada o como él decía “con su propia mentalidad.” Todos los miembros del Opus Dei reciben educación en los cursos anuales y la diferencia entre el tipo de educación ofrecida a los distintos tipos de miembros, refleja las diversas actitudes hacia ellos. Las numerarias reciben clases en teología, ley canónica y español mientras que las numerarias auxiliares reciben clases en higiene, lectura, escritura básica e instrucción religiosa elemental.

Escrivá también consideraba a las numerarias auxiliares como incapaces de sentimientos o emociones humanas. Por ejemplo, a las numerarias auxiliares se les permitía tomar entre sus brazos a bebés pero no a las numerarias. Escrivá creía que el instinto maternal de una numeraria podía despertarse abrazando a un bebe, pero pensaba que eso no le sucedería a una numeraria auxiliar. Pensaba Escrivá en las numerarias auxiliares no podría despertarse ese sentimiento.

Irónicamente, las directoras nos decían constantemente que nosotras -las numerarias auxiliares- éramos “las madres” de los miembros del Opus Dei. ¡Claro! Nosotras cocinábamos, limpiábamos y planchábamos para esos numerarios de la mañana a la noche, siete días de la semana, cincuenta y dos semanas al año, año tras año.

A Escrivá le gustaba llamar a las numerarias auxiliares “sus pequeñas hijas.” Es bien sabido que él fomentaba en ellas una conducta infantil. Tapia dice que ella se sentía a veces avergonzada al ver a mujeres adultas actuar como si tuviesen trece años. Las directoras también nos incitaban a caer en esa conducta infantil. Después de haber pasado un tiempo como numeraria auxiliar, llegaba a ser un hábito difícil de eliminar.

Las numerarias auxiliares no podían nunca estar solas. Las numerarias tenían siempre que acompañarnos a donde fuésemos, dentro o fuera de los centros. No podíamos poseer o tener acceso a ningún dinero; las numerarias pagaban nuestras compras por nosotras.

Estas actitudes y condiciones formaban la base de mi vida en el Opus Dei. Mi vida era controlada y absorbida; tenía poco acceso al mundo exterior. Los periódicos que llegaban a nosotros estaban censurados y el programa de televisión que empezábamos a ver, a menudo se apagaba si ese programa se consideraba inapropiado para nosotras por alguna de las estrictas (fanáticas) numerarias que tenían poder para apagar o encender la televisión.

Mi vida claustrofóbica tenía poco espacio para la individualidad y la creatividad. Como muchachas rurales, a menudo éramos el objeto de las burlas de las numerarias. Dado que ellas procedían de ciudades, se reían de nuestros acentos, nuestro lenguaje y nuestras tradiciones.

Éramos a menudo las víctimas de su mal carácter, pero no se nos permitía hacerles correcciones fraternas. La directora, sin lugar a dudas, siempre estaría a favor de la numeraria y no de la auxiliar.

Viví una vida de conformismo y aleccionamiento. Empecé a hacer preguntas acerca de algunas contradicciones que veía, pero me “tranquilizaban” de inmediato diciéndome que iría al infierno por haber pensado esas cosas. Debido a mi falta de preparación, era incapaz de articular una respuesta.

Y un día, no lo soporté más. Era incapaz de entender las inconsistencias de mi alrededor. Empecé a preguntarme quién era Dios. Escrivá era más venerado que Dios mismo. A veces, llegué a sentir que pasaban semanas sin escuchar la palabra “Dios.” Siempre era “El Padre” y “Nuestro Padre.” Extrañaba al Dios que conocí antes de mi vida en el Opus Dei.

Una mañana lluviosa y con mucho viento dejé el centro del Opus Dei y a mis amigas numerarias auxiliares. La numeraria que me llevó a la parada de autobús, tiró mi maleta a la calle y se alejó sin ni siquiera decir adiós. No podía entender la conducta de esa persona que, aparentemente, estaba dedicada a Dios. Cuando subí al transporte que me llevó a mi familia me di cuenta que, mientras estuve en el Opus Dei, me habían quitado hasta la soltura de poder comprar un billete.

Llegué a casa, a mi familia que me perdonaba, herida, confundida, con culpa y disgustada. Poco a poco empecé a darme cuenta de que el mundo no era tan cruel o diabólico como el Opus Dei me lo había pintado. Había mucha gente buena fuera.

Durante un tiempo traté de superar mi estancia en el Opus Dei diciéndome a mi misma que todo estaba bien y que podía amoldarme. Sin embargo, dado que me habían quitado toda mi relación con el mundo y con las mínimas desenvolturas de la vida corriente, además de la confianza en mi misma, urgentemente necesité consejo y asesoramiento.

Después de un largo período de tiempo, recuperé lentamente el amor propio. Regresé a la escuela y terminé mi educación secundaria, fui a la universidad y obtuve un grado académico. Espero hacer una maestría en los próximos años. Ahora tengo un buen trabajo, un vehículo, casa y buenas relaciones.

Hay muchas numerarias auxiliares en todo el mundo que viven experiencias muy similares a las que yo he contado. Me duele que los derechos humanos de esas mujeres estén siendo quebrantados tajantemente por las actitudes y las reglas del Opus Dei. Sin embargo, el Opus Dei continúa justificando y permitiendo la existencia de ese tipo de situación que solamente puede ser descrita como la explotación de un grupo de mujeres vulnerables, en el nombre de Dios.

Sé de muchas mujeres infelices y perturbadas que están todavía en el Opus Dei dando todo por esa organización. Personalmente fui testigo de la auto mutilación de algunas de esas personas y todavía puedo escuchar su llanto apagado durante la noche. La depresión y trastornos en la alimentación eran habituales. Algunas numerarias auxiliares que por razones físicas no podían trabajar más fueron expulsadas sin ninguna explicación, sin dinero o casa a donde ir.

Muchas no hablan. Puede ser por su falta de preparación o por el sentimiento de culpa que les han inculcado. Muchas viven atemorizadas por miembros del Opus Dei y por la habilidad de estos para atacar por la espalda a quienes se atrevan a hablar en contra.

Mientras que hay mucha gente que es conciente de los métodos de reclutamiento usados por el Opus Dei y el tipo de vida en particular que los numerarios viven, la vida de las numerarias auxiliares usualmente es olvidada. Yo les ruego que por favor consideren las circunstancias en que estas mujeres viven. Tenemos que darles voz a este grupo de mujeres silenciadas, vulnerables y olvidadas.

No he hecho mucho hincapié sobre el castigo corporal (cilicio, disciplinas…) porque éste, al lado de los otros, no era la verdadera cruz en nuestras vidas. Tuvimos que batallar con cosas mucho peores.

Por favor, pensad las palabras del Acta de Derechos Humanos: Artículo 7: “Nadie será sometido a tortura o a trato o castigo cruel, inhumano o degradante. Artículo 8 (2): “Nadie será mantenido en la esclavitud”.

Hay muchos otros asuntos que no he discutido. Sin embargo, he tratado de dar un bosquejo de la vida de las numerarias auxiliares. Por favor, recen por ellas.

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Como coaccioné para que una adolescente, se hiciera del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Octubre 30, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Madreselva

Buenos días buena gente!

En un intento de esclarecer la verdad de los hechos, hoy voy a contaros como “pitó” conmigo, es decir, pidió su admisión al Opus Dei, la única persona a que coaccioné para que entrara en la Obra (y no diré “gracias a Dios”, aunque sea la única, pues esta responsabilidad sigue pesando sobre mi conciencia).

Vivía en un club de bachilleres. El grupo al que impartía formación, eran chiquitas de lo que antes era COU, es decir, 17-18 años. Varias se habían hecho ya numerarias los años anteriores, desde los 14. Eran una monada de crías, simpáticas y nobles como ellas solas. Yo “amigué” con una niña, de su misma clase del cole y amiga del resto, que en pocos meses pasó a convertirse en un “objetivo pitable”. Aunque a mis 22 me sentía casi su madre, pues ella tenía 17 (fi-ja-te-tú), teniamos muy buen feeling. Mi “pitable” en cuestión, era una empollona obsesiva. Tenía unos ragos de perfeccionismo académico, que le hacían sufrir y llorar frente a los notables acaecidos en su expediente. También era una niña de una inseguridad enfermiza. Pero era todo corazón y tenía unos padres con bastante pasta.

Total, que cada cual analice las causas posibles, pero desde la dirección del centro me dijeron: “a por ella”. Y fuí a por ella: ¡mi primera pitable real!. Fíjate que ilu. Total, que un día, encontrado el momento propicio, le casqué el consabido “tienes vocación de numeraria al Opus Dei, es una predilección especialísima de Dios por ti, tienes la oportunidad de hacer con tu vida lo más grande de este mundo”, etc, etc, todos argumentos de lo más disuasorios. Se me puso a llorar, pues la pobre veía acercársele el marrón desde hacía tiempo, y no paró en semanas. Entonces yo me empecé a preocupar. La vi tan agobiada, desborda por una situación, que cualquiera con las mínimas nociones de psicologías comprendería que le quedaba grande… que empecé a informar a los directores para que desmontaran “el sarao”, pues no consideraba muy festiva ni abocada a un final feliz dicha la situación. Yo tenía 22 años. Una pipiola, aprediz del “verdadero arte proselitista”. Y cuando me di cuenta de que mis dires, la dire del centro y el sacerdote, no parecían notar nada extraño, inadecuado en la situación… renuncié a mis propios criterios, siguiendo docilmente los de la dirección (me había vuelto una experta en semejantes docilidades, que aparcaban mi uso de la libertad y la responsabilidad. Era sin darme cuenta, una marioneta encantadora).

Así seguí, y seguí con saña, convencida de mi misión divina, mientras esta niña se iba derrumbando psicológicamente ante mis argumentos “invencibles”. Y llegó el día de escribir la carta para pedir la admisión. Mi pitable lloraba frente al papel. Y la escribió del siguiente modo, diciendo: que, no, que no la escribo. (Al minuto), que si. (Al otro minuto), que no, que no puedo… así alternativamente, en lo que resultaba un triste espectáculo y todo ello sin dejar de llorar. Y yo venga, erre que te erre. Solo me faltaba escribirla por ella. Como cualquiera puede comprender, una decisión del calado de entregar una vida no “vale” tomarla en semejantes condiciones de duda y coacción, por no hablar de las emocionales de la candidata. Una vez firmada la carta, yo ya muy preocupada, fuí a hablar con la directora para explicarte cómo había firmado, que pensaba “que la había coaccionado siguiendo sus intrucciones” pero eso no me “sonaba” que fuera el espíritu de la Obra. Y cual fué mi sorpresa cuando me di cuenta, que tanto directora como sacerdote, no prestaron la menor atención a mis inquietudes, dándome una palmadita en el hombro por mi “buen” trabajo, y más contentos que unas pascuas. Me dijeron que no me preocupara, que todo estaba fantásticamente bien. Y reconozco que su tranquilidad, contagió pronto mi conciencia y si hubiera tenido oportunidad, habría actuado igual con la siguiente. Eso si: con menos escrúpulos.

No sé qué habrá sido de esta muchacha. Al año siguiente, abandonó la casa de sus padres para irse a hacer el centro de estudios a otra ciudad. Era extremadamente compleja de cabeza, inestable emocionalmente y sufría mucho por la educación que había recibido y su carácter. Ojalá dejara pronto la Obra, o en su dirección alguien tuviera la caridad de decirle que “no era lo suyo”. Solo se, que con lo vulnerable que me pareció, los años que estuviera dentro (quizá aún lo está, no lo se) tuvieron que desequilibrarle necesariamente un montón. Una vocación tan exigente y perfeccionista como la de la Obra, era justo lo que no necesitaba.

Y bueno… yo tuve responsabilidad inegable en este estropicio. La anulación de mi libertad interna, se que me exime en buena parte, pero era una persona adulta, pacté con una actuación inadmisible.

¡Así pitan algunas personas!, es mi vivencia. Besos para tod@s,

Madreselva

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Superstición y vudú en la opus de Dios

Publicado por opusvalladolid en Octubre 16, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Satur

A uno le alegra que de cuando en vez se acuerden de Satur, tan simpático, y que se le eche de menos. La verdad es que sigo la página, pero mis meninges ya no dan para más. Las nuevas aportaciones, además, son muy sabrosas (Markus, Gervasio, aceitera aceitera ) y creo que son muchos los que se deben de sumar a este puzzle para completar esa cosa tan rara que se llama Opus Dei.

Porque mira que son raros…

De mí diré que, hace años, ya no tengo ninguna relación con ellos y que mi vida discurre por caminos de sencillez. Estoy muy lejos de esa gente y los miro, y me miro a mí entonces allá dentro, con simpatía, aunque me parecen como un recopilatorio de los Pecos en japonés: un coñazo. Inclusamente de los ex hay gente más pesada que una china vendiendo rosas: como muy preocupados por su salvación y la de los ex que son agnósticos, apóstatas, tralaralas, madres solteras, novias de hombres divorciados, curas en tierra de nadie y gente de mala vida… Aquí, me parece, cada uno escribe de sus cosas y no creo que sea el foro para tratar de ciertos temas. Cada uno es como es, y vive como buenamente puede. Y mejor no andar juzgando, que luego pasa lo que pasa, que uno va de guays y de chulito y un día resulta que lo ves en el coche esperando el verde del semáforo comiéndose los mocos. Pues eso.

Lo que más gracia me hace de la gente de la opus, y de algunos bastantes ex con el ramalazo militante, es la seguridad que tienen en las cosas de Dios. Eso sí, reconociendo siempre su condición de pecadores (“no soy ejemplo de nada”, “soy el que más falla” -afirman- Y uno se pregunta, “¿Qué fallas el que más?”, dime en qué, criatura. Y te contestan “pues en que muchos días no hago el minuto heroico”, o “en que a veces se me va la vista”… ¡¡¡ jodeeeeer, pues sí que fallas, sí !!!).

Digo que tienen una seguridad pétrea en las cosas de Dios. Es más: Dios está conmigo. Lo que yo digo es asín, y punto. Y lo bueno es que se lo creen. Hay que joderse.

A Dios nadie le ha visto, eso es seguro… bueno, San Josemaría sí, que hasta le decía cuando leía el periódico “¡oye, déjame, porfa!” (no es textual. Textual es más fuerte). Pero los demás ná de ná. Bueno, pues éstos te hablan de Dios como si le conocieran de toda la vida. Y hablan y hablan, y escriben y escriben, y las montan del treinta y tres absolutamente convencidos de que lo suyo es la verdad. No son mala gente, son ciegos que guían a otros ciegos. Porque si les bajamos a la arena donde toreamos todos, están en lo que estamos todos, ni más ni menos.

Se han complicado la vida, que sólo hay una, y de qué manera. Y a Dios en ella. Yo no he visto a Dios, pero intuyo que para llegar a Él no hacen falta tantas zarandajas de normas, charlas, meditaciones, confidencias espirituales, convivencias y mandangas que en la mayoría de las veces no son más que causas de escrúpulos, mentalidades ñoñas, aires de aristócratas del amor y alegrías de corral.

A uno le parece que en las cosas de Dios lo mejor es el silencio: dejarse querer para querer. Lo demás viene solo.

La naturaleza del hombre de grupito -sea el grupito que sea- está constituida en creer fácilmente en las cosas que les dicen que hay que esperar. Si sigues nuestros criterios te irá bien. Es un mecanismo muy cercano a la superstición que muchos pensadores católicos le achacan a ciertas formas de religiosidad. Algunos les llaman “mecanicismos”.

La opus está repleta de ellos: desde los más mecánicos como dar besos a crucifijos, estampas, imágenes y suelos, hasta saludar a ángeles custodios del centro, rodillazos al entrar y salir del centro, pasando por todo tipo de liturgias domésticas como cienes de persignaciones, inclinaciones de cabeza, solitarios paseos peripatéticos rosario en ristre, brazos en cruz , decenas de salmos que se repiten más que un cordero a la chilindrón, y terminando en todos los criterios de modos de vestir, maneras de sentarse, formas de tratar a la familia de sangre o, como nos contaba hace unos días un amigo, vivir el pudor no llevando pantalones vaqueros donde el culete respingón era causa de admiración de sus compañeras en la universidad… ¿Seguro que eran chicas?. Menos mal que estaba al quite el subdirector del centro de estudios y puso remedio. Es que, la verdad, se ve cada culoooooo.

Se me dirá que si todo eso se hace por amor de Dios que por qué está mal. Y tiene razón. Sólo que para hacer todo eso por amor de Dios todos los días hay que estar muy preparado, o estar como un cencerro o, en fin, ser gente muy exagerada: como una lipotimia de Raphael.

Recuerdo que durante unos años hacía la charla fraterna en la delegación con el subdirector de la misma, un chico que nació maduro y con los morros como Angelina Jolie. Total, que  un día le digo “joé, ¿sabes qué me pasa?, pues que me paso el día diciéndole a la gente que la encomiendo, que rezo por ella, y luego, ná de ná, que no me acuerdo. Y me parece que no está bien eso. Y el tío me aconseja, “tranquilo, tú cuando te levantes y beses el suelo dices “me gustaría encomendar de verdad a todos los que les diga hoy que les voy a encomendar. ¡Y ya está!”.

Me pareció una idea cojonuda. Es más, ahora mismo voy y digo “Señor, de aquí a los cinco años siguientes a todo el que le diga que rezo por él, toma nota, que va en serio. Hala, a por otra cosa, mariposa… mejor pon los próximos diez años”.

Esto de los mecanismos suena más a cosa de una pasmosa sencillez, muy lejos del amor, por cierto. Y es que cuando un conjunto de actos, por lo demás perfectamente inútiles e innecesarios al fin propuesto – la santidad en medio del mundo como uno más- se ven coronados por el éxito, el tipo tiende a repetirlos. Y acaba asociando la conducta con el premio. Y termina por creer que en cualquier circunstancia es suficiente con llevar a cabo la conducta para obtener el premio. Y que , incluso, el premio nunca puede conseguirse al margen de ese tipo de conducta. O sea, que si no rezo al ángel custodio para que encuentre aparcamiento, voy listo. Y si le rezo (es que tiene cojones el tema), pues que me sale una plaza en medio de la calle Serrano, ¡y encima es un autobús que sale de allí!, ¡¡¡oleeeeeee!!!.

El premio no es la vida eterna, necesariamente. Puede ser un estar bien consigo mismo, un fruto apostólico que se desea, una virtud que se quiere alcanzar, un milagro que anhelamos.

Conozco un médico supernumerario que receta a sus pacientes la estampa de San Josemaría. No sé, yo no me fiaría de un médico que me endilga una estampa para pedir mi curación. Para eso me voy a un sanador a que me ponga la estampa de San Genaro y me sople en la axilas y me recite el “cura sana, cura sana, cura sana cara de rana, si no se te cura hoy, se te curará mañana”. Supongo que el tal médico habrá repartido miles de estampas y, claro, alguna le habrá salido bien y, hala, a tirar de estampica, por si acaso. Es interpretar lo que es CASUALIDAD como CAUSALIDAD.

Lo que tendría que hacer ese buen médico es ponerse la estampa en el ciruelo, porque por allí el chico no anda muy fino, que se le van las manos al pulpo.

Y si funciona, que avise.

El tema de los mecanicismos roza, cuando no se sumerge, en la superstición y, a veces, parece “vudú”. Es sabido que el vudú piensa que la posesión de un mechón de cabello, unos recortes de uña, un algodón empapado de una gotica de sangre, o unos calcetines que han estado en contacto con un cuerpo, le otorga un poder ilimitado sobre esa persona, incluso provocar la muerte.

Estoy seguro que a más de uno le están viniendo a la cabeza cientos de anéldotas al respecto.

Ya digo, que son muy raricos estos chicos.

Satur

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La libertad en un centro del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Octubre 4, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org 

Guttemberg

Buenas Xete:

He leído hoy tu respuesta a Heavy publicada el 24 de septiembre con mucho detenimiento.

Coincido contigo en algunas de las cosas que cuentas. Tienes libertad para leer el periódico que quieras, para perder el tiempo en la sala de estar, de ver las películas que quieras sin cortes, salir de copas, ir de botellón, incluso leer opuslibros, etc… Pero creo que te equivocas en el enfoque que le das. Esta libertad no te viene dada por parte de ellos, numerarios residentes del centro, sino que forma parte de la libertad que tienen todas las personas normales que no han adquirido un compromiso para con la Obra. Ellos te pueden “aconsejar” que no veas, leas, hagas determinadas cosas, pero no tienen ningún argumento válido para imponerte que no lo hagas.

Todo esto parte de una raíz muy clara y que dejas entrever en uno de los párrafos de tu escrito: “Pero creo que pertenecemos a dos concepciones distintas de Opus dei”. Ahí está la clave. Tu concepción está basada en una vivencia del Opus Dei desde fuera, sin adentrarte en los misterios que se esconden tras las paredes del centro al que vas. Los que hemos vivido la experiencia desde dentro del Opus Dei (unos más tiempo, otros menos) sabemos lo que se cuece. Cuando estás dentro, ya seas n., agr., o sn., los directores sí pueden imponerte ciertas conductas bajo los argumentos de la obediencia debida, la vocación, el desprendimiento, la entrega, etc.., cosas a las que tú no estás obligado por ser de SR [labor de san Rafael]. Y eso que en mi último año gozaba de cierta libertad que me daba el director de mi centro (gran persona, decir lo contrario sería injusto), para irme a cenar con amigos, salir a tomar algo, hacer ciertos planes que, en condiciones normales, te aseguro no me hubieran permitido hacer. Recuerdo la primera charla del centro de estudios. El director nos dijo algo así como que si teníamos la sensación de que ahí se nos controlaba, que la olvidáramos, que el hecho cierto es que se nos iba a controlar. Así que dejó de ser una sensación para convertirse en certeza. Esto, entre otras muchas cosas, es también el Opus Dei (que tu desconoces).

Salí del opus hace casi 7 años, tras otros tantos dentro, y al principio seguí frecuentando un centro donde vivía un numerario, buen amigo mío (que lo sigue siendo) y pude darme cuenta de la artificialidad, la falsedad con la que aquellos numerarios que no sabían de mi pasado se dirigían a mí, las atenciones que te prestan, y hasta te ríen las gracias si eso puede llevar a que te incorpores a medios de formación, hagas planes, frecuentes más el centro y poco a poco te acerques más a ellos. Te puedo asegurar que gran parte de lo que haces ahora con tu novia (y no me refiero a aspectos de tu vida íntima con ella), con tus amigos, en el centro, con tu familia, no lo podrás hacer si algún día te incorporas al Opus Dei como supernumerario (o numerario si a alguno de los directores de tu centro guay le parece que tienes vocación para ello). Te dirán aquello de que una persona es igual después de pitar que antes de pitar, pero no te lo creas. Profundiza bien en todo ello. Si algún día decides pitar, verás cómo las cosas son de otro color cuando estás dentro que cuando estás fuera.

Por último te haré un pequeño reproche. No te creas que por ser de SR [de la labor de san Rafael] conoces el opus. Puedes conocer ciertos aspectos, el ambiente (viciado e hipócrita casi siempre), ciertas costumbres y modos de hacer las cosas, que será lo que ellos quieren que veas y conozcas. Cuando yo pité, nadie me había dicho nunca que tenía que usar un cilicio dos horas cada día, aplicarme disciplinas una vez por semana, ducharme con agua fría, presentar una cuenta de gastos, renunciar a ciertas aficiones, gustos, dejar amigos a un lado por el hecho de que no dan la talla o no son apostólicamente interesantes, y un largo etc… Si me hubieran contado todo eso, tal vez me lo hubiera pensado varias veces antes de pitar. Así que, Xete, no vayas de guay y de que lo sabes todo, porque creo que aún no te has enterado de la misa la mitad.

Guttemberg

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