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Archivos de la categoría ‘Colegio Mayor Peñafiel’

Colegio Mayor Peñafiel, curso 1994/1995: “Recuerdo la presión total que se ejerció sobre mí”

Publicado por opusvalladolid en Mayo 14, 2008

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Lo cierto es que me sorprendo a mí mismo al verme escribiendo estas líneas. Entiendo que debo participar con el testimonio de esos años, del tiempo que pasé en la “Obra de Dios”. También se que al escribir, al decirlo, me saco algo de dentro, me limpio.

Yo pité en el centro de Gijón, el antiguo “Bulnes” y ahora “Deva”. En realidad, esos años, de los 16 a los 18, no vivía la vida de la Obra. Estaba aún protegido por mi entorno familiar, completamente favorable a mis planes en el club. Mucho deporte y excursiones. Todo cambió al empezar mi primer año en el Centro de Estudios. En 1994 inicié mis estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid. Fui residente numerario en Peñafiel desde septiembre de 1994 hasta marzo de 1995, en los que decidí dejar la prelatura.

He olvidado muchas de las cosas que viví entonces. Supongo que aquí adquiere sentido la facultad de olvidar que necesitamos las personas para vivir de la que escribió Nietzsche. Pero sí recuerdo la toma de decisión, es decir, desde el momento que decido que no quiero seguir en el Opus Dei, hasta que tuve que hacer la maleta y salir por la puerta.

Al plantear mis dudas a mi director, me lo cambiaron. Quiero decir que, desde ese momento, me atendió el director de Peñafiel por aquel entonces (creo recordar que su nombre de pila era JA). Nunca escuchó lo que tuve que decirle. Lo recuerdo como la única persona que me tocó la conciencia, que manoseó mi espiritualidad y vivencias personales. Que me envío al infierno, dejó sin sentido a mi vida. Yo estaba creado para ser numerario y al marcharme de la Obra traicionaba el plan del Creador, mi sentido último y final. Nunca podría ser feliz. ¿Cómo es posible que una persona “formada” sea capaz de decirle estas cosas a un chico de 18 años que acaba de salir de su casa? Recuerdo la presión total que se ejerció sobre mí. Recuerdo ese mes de febrero/marzo como una especie de tubo.

Ahora tengo 31 años. NADIE ha ejercido semejante violencia sobre mí como esta persona. Ese maltratador psicológio/terrorista espiritual.

Un día hice la maleta, cumplidos los días y ayudado por mi familia, salí por la puerta. Nadie se despidió de mí entonces. Acudieron a la estación dos compañeros (FLV y PB). Creo que los dos siguen en la Obra, uno de ellos en Roma. Tuvieron que desobedecer para venir a la estación de Autobuses, demasiado corazón supongo. Dice mi madre, que también dejó la Obra (su historia es mucho peor que este breve lapsus en mi vida), que hay muy poca caridad en la Obra de Dios.

No tengo secuelas, gracias a Dios. No necesité medicación. Sí un año de adaptación al mundo “real” y un psicólogo que me ayudó a dejar de lado toda esa estructura omnisciente de horarios y visiones de las cosas.

Valoro muchas de las cosas que aprendí en el colegio en el que estudié (Los Robles) y del tiempo que pasé en los clubes. Tiene que ver con el esfuerzo, la excelencia, las llamadas “virtudes humanas”. Pero el balance total es el siguiente: creo que dentro de la institución hay algo esencialmente dañino, perverso. Una suerte de destrucción interior, de todo lo que nos hace ser lo que somos, en aras de la organización, del “espíritu de la Obra”, pasando por encima de la verdad, de las personas, de sus vidas.

Mi experiencia en la Obra me ha alejado de la práctica religiosa. No puedo ni rezar, ni pedir, ni creer. Todo está impregnado de esos días, de sus vivencias.

Aprovecho la ocasión para mandaros un fuerte abrazo a todos,

Acrobata

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Colegio Mayor Peñafiel

 

 Antes de solicitar plaza en el Colegio Mayor Peñafiel, conoce la otra cara de la moneda:

LA OTRA CARA DE LA MONEDA: artículos, testimonios y opiniones sobre el Colegio Mayor Peñafiel

 

 

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El Opus Dei de España utiliza la Fundación Harambee para lavar el nombre del Colegio Mayor Peñafiel

Publicado por opusvalladolid en Marzo 25, 2008

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Tiene toda la razón LuzLopez en lo que nos decía el pasado 28 de mayo sobre la estrategia de la Oficina de propaganda del Opus Dei en España para tapar la debacle que tienen con el Colegio Mayor Peñafiel. Pues, en una de las recientes actualizaciones de la Web oficial española, aparecía una noticia del 29 de Mayo en la que utilizan a la Fundación Harambee para lavar el nombre del susodicho colegio mayor ["INICIATIVAS SOCIALES: Colegio Mayor Peñafiel: la vida como servicio y el trabajo como tarea social". Intervención de la Dra. Soga, coordinadora de Harambee en Castilla y León, en la presentación del ITT (Institute for Industrial Technology) en el Colegio Mayor Peñafiel].

Ya se ve que, desde el jarro de agua fría que Juan Pablo II les echó en la beatificación de Escrivá, cantándoles las cuarenta por su poca sensibilidad hacia los necesitados, utilizan esta fundación para un roto y para un descosido. ¿Que les atacan con El Código Da Vinci? Pues un par de dosis de Harambee. ¿Qué ahora tienen problemas con el C.M. Peñafiel? Pues cuarto y mitad de la fundación africana…

Me malicio que estarán preparando ya otra buena dosis de Harambee para cuando se sepa de qué trató la última audiencia del Prelado del Opus Dei con el Papa, el pasado lunes. No puede tratarse de nada que les agrade pues cada vez que hay algún encuentro con el Papa o con alguien de la Jerarquía, les falta tiempo para cacarearlo en su Web. En cambio, en esta ocasión sólo hemos podido enterarnos por el Servicio de Información Vaticano, quien comunicó que Benedicto XVI había recibido al Prelado del Opus Dei y, a continuación, a Mons. Monterisi (el Secretario de la Congregación para los Obispos, quien después de defender a la Obra recibió varias cartas con la versión en italiano del escrito de Oráculo, La libertad de las conciencias en el Opus Dei).

Trinity

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Colegio Mayor Peñafiel

SELECCIÓN DE ESCRITOS SOBRE EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL:

 

PROPAGANDA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID: COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

EL TIMO DE LA PROPAGANDA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL: SU VIDEO PROMOCIONAL

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID. TESTIMONIO DE ‘ALDEBARÁN’ EX NUMERARIO.

ME VOY DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL Y DEL OPUS DEI

HISTORIA MUERTA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL 

¿EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL AMENAZA A SUS PROPIOS COLEGIALES?

HOMENAJE A JOSÉ LUIS GÓMEZ RICO

¿SERÁN UN FRAUDE LAS ‘BECAS EXCELENCIA’ DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL?

COLEGIOS MAYORES UNIVERSITARIOS Y RESIDENCIAS UNIVERSITARIAS EN VALLADOLID: ALTERNATIVAS AL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

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LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL, UNIVERSIDAD DE VALLADOLID: ESCRITOS Y TESTIMONIOS

Publicado por opusvalladolid en Marzo 2, 2008

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EL OPUS DEI, INVESTIGADO POR ROMA: Benedicto XVI ordena a dos visitadores canónicos examinar la Prelatura

Publicado por opusvalladolid en Enero 21, 2008

Fuente: RD Religión Digital Lunes, 21 de enero 2008

¿Se acabó la buena estrella de la Obra en Roma? Según informaciones fiables, la Santa Sede ha decidido abrir una investigación sobre la naturaleza y actividades del Opus Dei, meses después de que fueran investigados los Legionarios de Cristo, cuyo Fundador y Presidente, el padre Maciel, fuese apartado de su cargo y recriminado por sus conocidas actividades pederastas.  La investigación sobre el Opus, conocida eclesiásticamente como visita canónica, será realizada por dos visitadores, uno italiano y otro español.

En bastantes ocasiones, el Opus ha sido criticado, dentro y fuera de la Iglesia, por su extremado secretismo, sus actividades proselitistas con menores de edad, y sus peculiares formas de confundir la dirección espiritual con la confesión sacramental, entre otros cargos. En Roma, se especula que la visita canónica vaticana tiene que ver con estas y otras actividades “sospechosas”.

La peculiar estructura canónica del Opus, su carácter de Prelatura personal, le permite no dar explicaciones a los obispos territoriales sino directamente al Papa. Ello ha hecho posible que los directivos de la institución hayan podido gozar de una libertad ilimitada en la conducción de sus negocios, en virtud de las buenas relaciones que sostenían con el anterior Papa.

Es conocido como el Opus fue utilizado por el Papa Juan Pablo II en sus dos grandes operaciones: la desactivación del Concilio Vaticano II y la transformación política de los países comunistas. De hecho, el Opus Dei estuvo bastante implicado en la ayuda económica que recibió de Roma el Sindicato polaco Solidaridad.

Pero el Papa actual, aunque también conservador, no tiene particulares lazos de amistad con el Opus y se caracteriza por una preocupación notable por la disciplina eclesiástica, en todas sus esferas. La crítica al Opus, interna y externa a la Iglesia, ha sido constante y una de sus expresiones fue la carta entregada al Vaticano suscrita por medio centenar de exsocios hace un año. Ahora, el Vaticano investiga a la Obra.

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La “SANTA MAFIA” del Colegio Mayor Peñafiel de Valladolid y su “Jornada de Periodismo y Comunicación”

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 22, 2007

 

SELECCIÓN DE ESCRITOS SOBRE EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL:

 

PROPAGANDA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID: COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

EL TIMO DE LA PROPAGANDA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL: SU VIDEO PROMOCIONAL

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID. TESTIMONIO DE ‘ALDEBARÁN’ EX NUMERARIO.

ME VOY DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL Y DEL OPUS DEI

HISTORIA MUERTA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL 

¿EL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL AMENAZA A SUS PROPIOS COLEGIALES?

HOMENAJE A JOSÉ LUIS GÓMEZ RICO

¿SERÁN UN FRAUDE LAS ‘BECAS EXCELENCIA’ DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL?

COLEGIOS MAYORES UNIVERSITARIOS Y RESIDENCIAS UNIVERSITARIAS EN VALLADOLID: ALTERNATIVAS AL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

  

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL DE VALLADOLID, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI

Publicado originalmente en Opuslibros.org

Testimonio de “Aldebarán”,
Ex numerario del Opus Dei que vivió en el
Colegio Mayor Peñafiel

Querida “Oreja de Guardia”:

He visto el artículo de LuzLópez en Opuslibros, y me admira el valor que tiene para hablar del Opus Dei en una ciudad como Valladolid y sobretodo tratándose del colegio mayor Peñafiel… la obra corporativa “estrella” de la delegación.

Llevo unos días pensando en escribir. Me daba miedo que me identifiquen, porque sé perfectamente que ellos (los directores del Opus Dei) siguen al día lo que se publica en Opuslibros. Luego he pensado en mi última entrevista antes de irme del Opus Dei, con J M., vocal de san Miguel de la delegación de Valladolid. No se fiaba de mi, no me escuchaba (no me extrañó), sólo soltaba su discurso. Me dijo un montón de veces que la masturbación es muy mala y la homosexualidad también (¡qué obsesión!) y que si había mantenido relaciones homosexuales o heterosexuales, se lo dijera…

Le conté que la Obra no es para mi y que pensaba (y pienso) que para nadie, le dije que no quería seguir necesitando de pastillas para perseverar

Volvió a repetirme lo anterior y que seguro que ése era el motivo de que quisiera “perder mi alma para siempre”, “dar la espalda a Dios” y “ser un infeliz ahora y eternamente”… Así, durante dos horas. Cuando me repitió que “el onanismo es una practica repulsiva” y “no digamos lo de los homosexuales”, dijo, me levanté y me fui…

Ya en la puerta me preguntó, como servil, “¿pero no serás tan tonto de ir diciendo cosas malas de la Obra?”. Le respondí que no.

No diré nada malo de la Obra, no faltaré a mi palabra. Voy a decir la verdad, lo que hay, y lo que se hace en el colegio mayor Peñafiel donde he vivido -como numerario del Opus Dei- varios años mientras fue centro de estudios y, después de 2005, cuando se transformó en colegio mayor “abierto”. No acusaré a nadie y omitiré cosas que dejarían muy mal a no pocos de vosotros, directores semidioses del Opus Dei.

Cuando leáis este artículo -directores del Opus-, sacaréis la interminable lista de los ex numerarios de Peñafiel y me reconoceréis. Me da lo mismo, ¿qué podéis hacer? Somos muchos, muchos, demasiados, los que nos hemos ido en silencio, como ladrones, a escondidas y que podríamos decir lo mismo que digo yo. Si os molesta la “luz del día y el agua clara” os sugiero que reflexionéis sobre lo malo que es el “onanismo” de la mente y la esquizofrenia y la mentira hecha institución.

J M., yo te conocí cuando eras director del club Enol en Oviedo y dabas clase en la universidad… me pareciste una persona genial. Sólo te digo, desde aquí, que lo pasé muy bien contigo aquella vez en Los Tilos (la casa de convivencias de los de Santander, que acaban de vender, en el pueblo de Solares), ¿tu también te acuerdas?… pero al nombrarte vocal de san Miguel te endureciste como una piedra y ya casi no parecías humano. No sé por lo que estarás pasando, no sé a qué se debe tu transformación, pero no creo que sea por nada bueno. Si necesitas algo ahora o en el futuro, ¡llámame, por favor!, tienes mi móvil y conoces la casa de mi familia “de sangre”, ¡has estado muchas veces! Me comprometí a no hablar mal y callaré muchas cosas, por ti.

Ahora Peñafiel es colegio mayor “abierto”, no como antes que era cerrado o “restringido”, centro de estudios -léase, cárcel- sólo para numerarios del Opus Dei jóvenes, entusiastas y engañados que no podíamos ni imaginar el pozo en que nos estábamos metiendo…

Escribo esto porque lo necesito y porque se lo debo de algún modo a esos padres y madres que quizá lleven a sus hijos al colegio mayor Peñafiel con toda su buena intención, engañados, seducidos y deslumbrados por la propaganda que tan bien manejan los del Opus Dei.

A vosotros, padres y madres, os sugiero -es sólo mi opinión- elegir otro colegio mayor de Valladolid para vuestros hijos, hay muchos y muy buenos, pero no Peñafiel. Por ejemplo: el “san Juan evangelista”, el “Menéndez Pelayo”, el “Alfonso VIII”, el “Santa Cruz”, y otros más.

1. La jaula de oro:

Colegio Mayor Peñafiel

Esta es una fotografía de la “fachada” de Peñafiel, que da a la calle Estudios. Este edificio tan impresionante, me acabo de enterar, es obra del arquitecto numerario del Opus Dei Heliodoro Dols, el mismo que el de Torreciudad. La foto es bastante engañosa porque esta parte del edificio no pertenece al colegio mayor. Toda la parte izquierda de la fachada corresponde a una zona casi vacía del edificio donde trabajan alrededor de 15 mujeres que limpian y cocinan para el colegio mayor y otro centro de hombres. De esas mujeres muy pocas (más o menos, 5 y ya casi ancianas) son numerarias auxiliares, el resto son personas contratadas.

Hace años, en la administración de Peñafiel, se encontraba el colegio menor Alcazarén, escuela de hostelería, obra corporativa de numerarias auxiliares del Opus Dei.

La parte de la fachada a la derecha de la fotografía corresponde a un centro de san Gabriel de personas mayores, que se llama Rodil donde viven apenas 10 numerarios que atienden a poco más de 20 supernumerarios. La parte que corresponde al colegio mayor da a la fachada trasera, en un patio interior donde están una amplia terraza, la pista polideportiva y la piscina. Sólo la puerta principal del colegio da a esta fachada delantera.

 

Colegio Mayor Peñafiel

Esta foto es de la fachada trasera (que sí corresponde al colegio mayor) y está tomada desde la pista polideportiva. En la parte inferior hay unos soportales que salvan el desnivel que hay entre esta parte interior y la calle Estudios. Encima, se encuentra una terraza, que tiene -a la izquierda- el módulo de la sala de estar y -a la derecha- el del oratorio (con ventanas blancas).

En el primer piso, las ventanas con toldos naranjas (detrás del árbol rojo) corresponden a dirección. Encima, la pared lisa corresponde al comedor y sobre él están las ventanas que corresponden la tercera planta (habitaciones). Encima, la cuarta planta de habitaciones, las grandes ventanas que se ven son de la biblioteca y (a la derecha) dos ventanas blancas corresponden a otro oratorio. Arriba del todo: la quinta planta, también de habitaciones. Desde que yo conozco Peñafiel, las plantas cuarta y quinta han estado siempre totalmente cerradas y vacías.

Cuando yo fui a Peñafiel los 6 numerarios colegiales dormíamos en dos habitaciones triples en un extremo de la tercera planta. “las habitaciones nunca pueden ser dobles… imagínate lo que podría pasar. O individuales o triples”, me dijeron. Cada miembro del consejo local tenía una individual en la misma planta, excepto el director que tiene su habitación enfrente de la puerta del comedor (la antigua enfermería) y, el cura y el subdirector, que la tienen en la planta baja.

Resulta muy llamativo que sean necesarias tantas mujeres para atender a tan pocos hombres… ¿no? Esta es una de las primeras cosas que pregunté… y que no me respondieron. También es chocante que en un edificio tan grande (¿cuántos metros puede tener?) solo vivan, actualmente, 30 personas: 15 de Peñafiel + 10 de Rodil + las 5 auxiliares. Mucha jaula y pocos pájaros, a veces, enfermos, agotados y tristes.

2. El centro de estudios:

La vida cuartelera de un Centro de estudios ya ha sido relatada en esta web en muchos artículos (“Tus escritos“), análisis (“Libros silenciados“) y documentos del Opus Dei (“Documentos internos“). La vida diaria de un numerario esta muy bien expuesta en “La vida cotidiana en el Opus Dei” de Elena Longo. Yo sólo voy a dar unas pinceladas de lo que a mi me evoca su recuerdo.

Lo primero, los problemas psíquicos. He visto un artículo muy bueno sobre este tema en Opuslibros. Ha habido épocas en las que visitábamos al psiquiatra (del Opus) no solo los numerarios sino también varios de los de san Rafael. Actualmente de los residentes no del Opus de Peñafiel, a dos ya los han llevado por el psiquiatra opusino… qué pena me da todo esto…

El ritmo de vida al que te someten no solo es perjudicial para los que son del Opus Dei, sino también para los que están en contacto con el Opus y los que se han metido a vivir en un centro del Opus.

Pero no se trata sólo de llevar una vida intensa o exigente… porque hay en este mundo muchas personas que se exigen mucho y no tienen problemas psiquiátricos. Se trata de vivir permanentemente en tensión, coaccionado, despreciado, explotado y solo, muy solo aunque estés rodeado de gente. Se trata de una esquizofrenia de vida, de la mentira constante y en todo, de decir la verdad solo cuando no queda más remedio…

Se trata de estar aislado y de guiarte a ciegas por lo que otros marcan, de no tener amigos (de verdad) porque se prohíben las “amistades particulares” y hacer “capillitas”, de sentirse acosado, observado y examinado permanentemente y… casi siempre, condenado.

De ver anulada tu espontaneidad y tu carácter, de sentirte constantemente humillado, de la desconfianza. De tener miedo a pensar, a hablar, a querer y a sentir. Se trata de estar enterrado en vida, de tener tu alma como en una cárcel…

Lo segundo, la mentira. Mentir siempre, en todo, como norma. Mentir a todo el mundo pero ser muy sincero con los directores y curas que manosean tu conciencia. Mentir a los de san Rafael, mentir a los que te rodean diciendo que estás bien cuando estás mal. Mentir hasta a Dios (nunca a los directores) cuando te pones el cilicio tus dos horas al día y luego ves por la calle a un numerario que “no perseveró” y te cambias de acera sólo para no saludarle.

También me evoca suficiencia, soberbia y arrogancia. Insensibilidad ante todos los problemas del mundo. Frialdad hasta con tus “hermanos”… cuando veías a uno llorar y no sólo no le ayudabas, sino que le hacías una “corrección fraterna” (previa consulta) porque otros habían oído sus llantos… y eso “es mal espíritu”, es “buscarse a uno mismo”, es “dar mal ambiente”, es “causar un mal cierto a la Obra de Dios”…

En una palabra: inhumanidad.

Me han contado que Peñafiel cuando se abrió en 1981 tenía más de 70 numerarios jóvenes haciendo el centro de estudios, cuando yo me incorporé había 5 de los que quedan sólo 2: J. B. y C. A.

Hubo unos años en los que en verano hacíamos el “semestre” en Peñafiel con los del centro de estudios de Galicia… lo recuerdo con cariño y recuerdo las tardes de sábado en Aldebarán (casa de convivencias que creo que han derruido y vendido), me imagino ahora a esos “hermanos” míos de los que no he vuelto a saber nada y doy gracias a Dios porque sé que -también ellos- mayoritariamente se han ido del Opus Dei. Desde aquí mi homenaje a G. P., P. A., L. J., porque sufrieron lo indecible.

Y también mi homenaje a un numerario que sigue dentro de la Obra, M A. R., al que J. V. trajo “a rastras” de León porque no quería venir al centro de estudios. Fue varias veces a buscarle en coche desde Valladolid, hasta que un día le trajo muy asustado y casi llorando.

Resulta que Peñafiel se quedó demasiado grande en poco tiempo y decidieron hacer en el mismo edificio una “residencia de profesores universitarios”… en la que viven 10 numerarios mayores, es un centro y se llama Rodil y la vez que más “profesores universitarios” vivieron en esa “residencia”, en el tiempo que yo estuve en Peñafiel, había 2… I. S., que ahora es uno de los subdirectores del colegio mayor y G. C., que se marchó del Opus Dei. Los únicos profesores que allí hay son los del colegio Peñalba, de Fomento (o sea, del Opus Dei)… de ésos sí hay muchos.

A la gente “de fuera” les teníamos que convencer de que eso (ese centro) era una “residencia de profesores universitarios”… costaba bastante que se lo creyeran. También recuerdo con horror, cuando Peñafiel era todavía centro de estudios, las trolas que teníamos que decirle a la gente cuando alguien se ponía en contacto con el colegio mayor para solicitar plaza.

La universidad de Valladolid y… todo el mundo, estaban y están muy descontentos por las “rarezas” de Peñafiel. Las relaciones universidad – Peñafiel nunca han sido buenas, porque el colegio mayor obtiene muchos beneficios de la universidad y no cumple con su función de alojar estudiantes (¡claro!, ha sido centro de estudios hasta hace nada).

Era un “pecado” muy grave decir la verdad del colegio, debíamos decir que ahí vivían 40 universitarios y en realidad solo éramos 6 (numerarios). La gente lo pasaba muy mal porque había situaciones muy incómodas por todo esto. Por ejemplo un numerario de Valladolid, ¿cómo explica a un amigo que vive en un colegio mayor cuando la casa de sus padres está en la ciudad?

Recuerdo que en uno de los “saraos” que montaban los directores -la jornada anual de periodismo- estábamos en el comedor los colegiales numerarios y muchos otros para hacer “bulto”… no se fueran a pensar que en ese colegio sólo había 6 colegiales, comiendo con un montón de periodistas que debíamos agasajar para que se llevaran un “buena imagen” de Peñafiel y del Opus Dei.

Uno de los periodistas se dirigió a un numerario jovencito, S. L., y preguntó, “entonces, ¿cuántos estáis en Peñafiel?”… El pobre numerario se bloqueó y no supo cómo salir del paso, se puso rígido como una tabla. En la misma mesa había un numerario “mayor” de otro centro que sabía que nos iban a pillar mintiendo, e intervino: “No se cuantos seréis ahora… pero lo que sí sé es que en mis tiempos éramos mejores…”

Y así consiguió que la conversación se desviara a un conveniente “ah, ¿pero tu eres antiguo colegial de Peñafiel?”… siempre con tretas para engañar a los demás.

En 2003 se puso en marcha un “piso universitario” para alojar a estudiantes que no podían vivir en Peñafiel (“porque no hay plazas libres”, insisto en que estábamos 6 en un edificio para 70). Esos estudiantes (que no sabían nada de que Peñafiel era centro de estudios) debían participar en las “actividades” del colegio: o sea, charlas, meditaciones, retiros… Lo único que les distinguía de los “residentes” es que comían y dormían en el “piso universitario”. Ese año sólo ocupó el piso una persona y, como no salía rentable alquilar un piso para un solo estudiante, le pusieron a vivir en la sede de la ONG del Opus Dei, Aula Social y que estaba muy lejos del colegio… el pobre alucinaba con lo que hacían con él. Quizá por eso cuando Peñafiel se abrió como colegio mayor no quiso quedarse.

Al año siguiente fueron 4 los residentes del piso… que -claro- al ver que Peñafiel estaba casi vacío se quedaron “a cuadros”… es que se nos había “olvidado” explicarles que para vivir en Peñafiel hacía falta ser numerario del Opus Dei…

Los numerarios que salíamos de Peñafiel éramos “destinados” a los clubs de la delegación… con la finalidad -claro- de “ganar” a nuevos numerarios que fueran a Peñafiel a “formarse”… y así sucesivamente. “La cadena del proseltismo“… para esto nos habían preparado.

Voy a poner los nombres de todos ellos para que nadie se llame a engaño: la finalidad de estos lugares es “captar” a gente para que se hagan del Opus Dei… en eso nos insistían mucho. “La Obra no está para divertir a la gente, de esos centros tienen que salir nuevas vocaciones o habremos fracasado”, nos decían.

Los “clubs juveniles” de la delegación que podrían convertirse en nuestra “nueva casa” al salir de Peñafiel, son: club Tempero, que atiende al club Cerroalto (la labor de numerarios, Valladolid); club Niara (de agregados, Valladolid); club Deva (Gijón), club Montauca (Burgos), club El Pinar (Palencia), club Arapiles, que atiende al club Terral (Salamanca), club Ensenada (Santander), club Enol, que atiende el club Torla (Oviedo), club Nieva (Avilés) y club Anciles (León).

El club Monterrey, Valladolid, se cerró hace un par de años, junto con otro centro de san Gabriel que se llamaba Alnedo. Por lo que yo sé, también se han cerrado muchos “apeaderos”, o clubs que son atendidos periódicamente desde otro centro, por falta de numerarios… y -tal y como van las cosas- dentro de poco tendrán que cerrar más… pero eso ya no es asunto mío.

Entre las cosas que no contaré nunca está un suicidio, ocurrido unos años antes de que yo fuera a vivir a Peñafiel, todo se tapó y aquí no ha pasado nada.

3. El Arzobispo y la Administración:

Recuerdo una tertulia que tuvimos con D. Braulio Rodríguez Plaza en 2003 cuando le acababan de nombrar Arzobispo de Valladolid. Antes de venir a Valladolid, había sido obispo de Salamanca y -nos dijeron- que no tenía como que mucho cariño por el Opus Dei, así que el vicario de la delegación Ángel Lasheras, estuvo haciéndole la pelota a ver si se convertía en colega del Opus Dei…

Formaba parte de esta pantomima una tertulia con nosotros en la que todo estaba preparado… teníamos que hablar de que rezábamos mucho, que ayudábamos mucho a las parroquias y a los pobres (¡¡¿?!!).

Todo esto es falso, pero -claro- “el pobre obispillo, no se entera de nada” y hay que ganárselo así. Por supuesto él tampoco sabía que eso no era un colegio mayor sino un centro de estudios. Esas mismas cosas también las oí decir del Arzobispo Emérito de la diócesis: D. José Delicado Baeza… y cosas mucho peores que no voy a contar.

Me acuerdo de que, después de la comida, D. Braulio se metió en la cocina (separada del comedor durante las comidas, por un biombo) y saludó a la Administración. A mi me pareció un detalle muy bonito por parte del Arzobispo, aunque luego muchos numerarios se estuvieran riendo de él porque “¡es que este obispo no se entera de nada!”, “¡vaya ocurrencia: entrar a ver a las de la administración!” Dicho sea de paso, en mis años de numerario he oído de labios de directores y curas muchas barbaridades sobre las “chicas” de la administración… la más suave que recuerdo es: “no limpiéis eso, que lo hagan las de la administración, que ¡para eso están!”

Yo a las mujeres que me han atendido, que me han lavado los calzoncillos y han remendado mis calcetines, que me han hecho la comida… a estas mujeres, desde aquí, les envío un gran abrazo.

4. Supernumerarios:

Hubo una época en la que había 4 supernumerarios adscritos a Peñafiel, uno D. ¿M.?, dejó el Opus pronto, luego R. G., y luego, E. G.; solo queda de ésos, y no estoy seguro, R. S. ¿Por qué tanta gente buena y noble (a los que yo he querido mucho) se han ido?, ¿acaso en el Opus Dei somos todos “malas ovejas”, “Judas”?… ¿no será que tenemos malos “pastores”?

5. Sacerdotes numerarios:

Ha habido muchos problemas con los sacerdotes numerarios, por ejemplo don JM. A. -un cura que estuvo muchísimos años en Peñafiel- no tenía piedad con nadie: humillaba en público a quien quería y hacía lo que le daba la gana… y otros del consejo local le seguían el juego… ¡cuantas lágrimas!

Siempre lo primero que te contaba de él es que ni en sus “más horribles pesadillas se habría imaginado como sacerdote”; al final le mandaron a otro centro y llegó otro cura, don N. P., que estuvo sólo un año y medio y de pronto le enviaron a hacer la labor a Camerún (no es coña)… y no hemos vuelto a saber de él. Luego llegó don J. ¿R.? que se puso enfermo repentinamente y no se levantaba de la cama, desapareció misteriosamente un mes después y ahora está don A. ¿M.?, que yo casi no he conocido. Ha habido muchos sacerdotes que -aunque no atendían Peñafiel- vivían allí… uno de ellos, don C. T., se fue “de la noche a la mañana” a “hacer la labor a Centroamérica”… tampoco volvimos a saber de él.

No quiero acusar a ningún cura de los aludidos (aunque sea a través de iniciales) pero puedo decir que, por mi experiencia y la de otros, el secreto de confesión era sistemáticamente ¿burlado?, ¿esquivado? Es verdad eso de que en el Opus Dei consiguen convertir la sotana y el alzacuellos en un disfraz.

6. Pocas personas y muchos dramas:

Hay en Rodil, dos numerarios muy inteligentes y muy buenos, P. F. (que fue profesor de Cambridge) y R. C. (que montó una empresa inmobiliaria de gran éxito), los dos -duele decirlo- tienen actualmente problemas psiquiátricos muy, muy serios que les impiden trabajar.

Uno de ellos, pasa el día en un bar que está en frente de Peñafiel llamado “El Otero”, tomando cerveza y haciendo crucigramas… así ha quedado el pobrecito. Solo va al centro para dormir y asistir a Misa. Lo peor es que en lugar de ayudarle, le vigilan, siempre hay un numerario joven de Peñafiel, que tiene como “encargo” vigilar “El Otero”… por orden del director… y luego le informa.

R. C., me acuerdo de ti… y parece que te estoy viendo cuando yo era un chaval, en el club y en el colegio, y nos contabas esos chistes verdes que nos encantaban, eras genial. Si lees esto, que sepas que aquí estoy para ayudarte. Aunque ahora viva fuera de Valladolid, dame un toque y hago lo que sea. Quizá, en este momento, ya no seas de la Obra… me alegraría que así fuera.

El otro, P. F., no se levanta de la cama… y ninguno ha pasado de los 40 años. Así es el Opus Dei: ¡milicia! y más milicia (por no decir algo más fuerte).

Por favor, cuando los directores de la delegación leáis esto, intentad ayudar a estas dos personas. Acordaros de lo que pasó con C. F., también de Rodil, que estaba pasándolo muy mal y que había sido “dispensado” de vivir en el centro… y un buen día, murió de repente, también con menos de 40 años.

7. Peñafiel, se cierra como centro de estudios de numerarios:

Me acuerdo de que el último curso de Peñafiel como centro de estudios de Valladolid, 2004-05, había 3 numerarios haciéndolo: A. R., D. R. y P. A. Ese curso sólo se incorporó D. R., el consejo local estaba compuesto por V. L., B. B., P. C. (que desapareció de repente) y J C. O., todos “mayores”, además del cura: N. P.

Recuerdo cuando nos dijeron que Peñafiel dejaría de ser centro de estudios y que Monterrey (un centro san Gabriel de universitarios) se iba a cerrar para que los numerarios que ahí vivían vinieran a Peñafiel… recuerdo que ese año, 2005, no se por que extraña fuerza, de los 3 numerarios jóvenes de Monterrey, 2, M. E. y A. ¿B.?, se salieron del Opus Dei; y de los 3 supernumerarios jóvenes que iban por allí (¡cuantos!, ¿verdad?), también 2, P. G. y F. M., se fueron del Opus Dei, quedando solo G. S. ¿Demasiadas malas “ovejas” o “mal pastor”?

Poco a poco voy oyendo más casos de gente que deja el Opus Dei y con la que he convivido en Peñafiel o en el semestre: J. R., J. F., A. A., J. C., E. O., M A. B., M. LL., H. P., S. S., E. P., J. A., F. V., J. ¿L.?, R. C., (estos tres últimos se acaban de casar, ¡enhorabuena!), G. P., J M. A., J. B., etc, etc, etc… Casi todos hemos pasado por el psiquiatra y hemos sufrido mucho en silencio y soledad, ¡me alegro de veros fuera de la Opus, queridos amigos, me alegro mucho!

Hace poco me he enterado de que P. A. también se ha ido, ¡bien por él!, ¡qué mal lo has pasado y cómo me alegro de verte, por fin, libre!

8. Colegio mayor “abierto” y la propaganda mentirosa:

Me da pena que ahora que el colegio mayor es “abierto”, es decir, que admite como residentes a personas que no son del Opus Dei, para promocionarse, estén vendiendo Peñafiel como algo que no es y que nunca ha sido, me da pena tanta mentira impune y tanta cara dura. Me da pena que se siga engañando y maltratando a la gente, me da pena que el Opus sea tan inmoral y todo lo supedite a su propio interés. Y me da pena pensar que yo colaboré con esto “en nombre de Dios”.

De las 15 personas -más, menos- que viven actualmente en el colegio mayor 8 son numerarios (director, 2 subdirectores, otros dos numerarios “mayores”, el cura y sólo dos numerarios jóvenes), los otros 7 son estudiantes que no son de la Obra.

Desde que se “abrió” en el curso 2005-06, que yo sepa, D. R. (el último numerario en incorporarse al centro de estudios) sigue viviendo en Peñafiel junto con otro el que vino de Monterrey (J. D.) y luego el consejo local, compuesto por personas que hace muchos años que dejaron de ser universitarios: V. L., director, F. L. e I. S., subdirectores, D. V., F. V., y el cura. O sea, que actualmente en Peñafiel viven solo 2 numerarios universitarios, el consejo local y los estudiantes “de fuera de la Obra” a los que embaucan con su propaganda.

Me duele ver que a los residentes actuales ya les están mangoneando con psiquiatras del Opus Dei, que ya los están volviendo locos (literalmente), que ya los están manipulando y jugando con ellos. Me duele pensar en los informes que se hacen y fichas que se rellenan para conseguir que se hagan del Opus, en las artimañas que utilizan para que ‘piten’ y me rebela pensar que todo esto se esté haciendo con impunidad… y, es más, que se revista y se disfrace, y se venda como un servicio a la sociedad, a la universidad, a los alumnos…

Esta imagen la he sacado de la página de inicio de la web del colegio mayor Peñafiel y es la misma que ha aparecido en una lujosa tirada de folletos y carteles a todo color y de gran tamaño:

 

Colegio Mayor Peñafiel

Es un insulto el slogan que están utilizando: “vive como quieras”, parece que están empeñados en proclamar lo contrario de lo que son… si no mintieran tanto, deberían sustituir esa frase tan bonita (título del precioso film de Frank Capra) por: “conseguiremos que vivas como nosotros queramos”.

El documental que envió LuzLópez es prueba -tal y como dijo- de lo que están dispuestos a hacer, pero hay otra cosa que creo me legitima a hablar de lo que he vivido, que -resumidamente, como se ha visto- podría decirse que ha sido estar mintiendo 24 horas al día.

Copio un artículo propagandístico del colegio mayor Peñafiel, en azul y añado mis comentarios en negro:

 

Historia viva de un Colegio Mayor

El Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei, está adscrito a la Universidad de Valladolid. Comenzó su actividad en 1981 y este curso conmemora su 25 aniversario.

(Artículo publicado en la web oficial del Opus Dei el 13 de diciembre de 2006)

Para el Dr. José Rabadán, profesor de la Facultad de Medicina y miembro del Patronato del Colegio Mayor, este centro universitario ha cumplido con muy buena nota su labor de facilitar a los estudiantes un lugar de trabajo y convivencia, además de ser un referente de primer orden en la vida cultural de la universidad y de la ciudad de Valladolid.

José Rabadán es miembro del Opus Dei, supernumerario, y no tiene ni idea de lo que sucede en el colegio mayor. Todos los miembros del Patronato de Peñafiel son de la Obra, claro, y tienen una finalidad meramente ornamental, para dar una imagen de cara al exterior del Opus Dei. No me extrañaría que el discurso de este señor se lo hubieran preparado otras personas que sí saben lo que pasa y tienen muy clara la apariencia que hay que dar a los “de fuera”.

En cualquier caso, parece que se les ha olvidado que hasta 2005, Peñafiel, ha sido centro de estudios del Opus Dei y su “forma” de colegio mayor era únicamente una fachada, una coartada, una estrategia.

Peñafiel no es referente de nada en la universidad de Valladolid, muchas veces se han suspendido actividades porque el nombre de “Peñafiel” no atrae a nadie, nada de “vida cultural”, esto es todo falso.

Entre otros datos, resaltó cómo el ambiente de aprecio a lo universitario ha hecho que de sus residentes hayan salido ya un elevado número de catedráticos y profesores titulares.

Falso de toda falsedad. De todos los antiguos colegiales de Peñafiel -centro de estudios- sólo ha habido 7 que se hayan quedado en la universidad y, de ésos, sólo 2 siguen siendo del Opus, ninguno ni ha sido, ni es catedrático.

Además, el colegio mayor Peñafiel solo siente amor a lo universitario de la universidad de Navarra por lo que, en muchas ocasiones, personas que ya habían iniciado sus estudios en la universidad de Valladolid han sido convencidos, presionados, obligados a irse a Pamplona y la propaganda de esta universidad del Opus está siempre presente, sobretodo a través de las “Jornadas Universitarias de los Pirineos”, las JUP, cuya finalidad es llevar a los chavales a Pamplona.

En Peñafiel se desprecia todo lo que venga de la universidad de Valladolid y muchas veces he escuchado cosas muy duras (calumnias, incluso) contra las autoridades de esta universidad. Peñafiel está adscrito a la universidad de Valladolid porque le interesa y por imagen y porque no le queda más remedio; la universidad le da su justificación ante la sociedad, mucho dinero y muchos medios. En definitiva el colegio mayor se aprovecha egoístamente de todo esto y -en privado- hace la contra a la universidad.

La lección inaugural del presente curso académico corrió a cargo del catedrático y ex presidente del Senado Antonio Fontán, quien en su intervención repasó el papel de los medios de comunicación en la transición democrática.

Antonio Fontán es numerario del Opus Dei, como todo el mundo sabe y así es muy fácil -en la endogamia que es el Opus- que venga una personalidad al colegio mayor. Es el primer curso que ha habido algo parecido a una “lección inaugural”… ya se sabe: cuestiones de imagen.

A ese acto asistieron entre otras personalidades, el Consejero de Educación y Universidades de la Junta de Castilla y León, miembros de la Junta de Gobierno de la Universidad de Valladolid, así como numerosos catedráticos, profesores y antiguos residentes del Colegio Mayor.

Esto es todo mentira sobre mentira, sólo algún Director General de la Junta de Castilla y León, numerario, como P. P. y E. S.; algún profesor, numerario -I. S. y F. L., subdirectores de Peñafiel- y un puñado de numerarios de otros centros de la ciudad, para hacer “bulto”.

Para Valentín López, director del Colegio Mayor, que realizó un balance de las actividades y trayectoria de estos años, Peñafiel ha sido un lugar abierto al intercambio de ideas y experiencias, con una más que notable sensibilidad y creatividad hacia la realidad científica, cultural y social de nuestro tiempo.

Valentín, ¿¡qué dices!?, ¿me estás contando que un centro de estudios del Opus Dei reaprovechado como colegio mayor “abierto” es todo esto?… ¡venga ya!, vaya cara tenéis para engañar a las personas que no saben lo que hay detrás de este montaje.

Es interesante ver el tomazo de “Experiencias de las Labores Apostólicas“, el apartado IV. RESIDENCIAS… para comprobar qué cosas interesa promover y que se desea conseguir. ¡La finalidad de este colegio mayor no es servir a la universidad, ni a los alumnos… sino ganar a gente para el Opus Dei! El Opus Dei no hace nada “de balde” y sólo se mueve cuando espera obtener algo a cambio.

En Peñafiel y desde Peñafiel han nacido no sólo ciclos del más alto nivel académico, sino también iniciativas literarias, cinematográficas, varias ONG, así como la colaboración en campañas de sensibilización social o voluntariado ecológico.

El inicio de este párrafo me recuerda a cuando Josemaría Escrivá de Balaguer (y Albás) iba a un país, Perú por ejemplo, y no paraba de repetir “en el Perú y desde el Perú”, “en el Perú y desde el Perú”, “en el Perú y desde el Perú”… Lo de los “ciclos de alto nivel académico” es otra mentira: los pobres numerarios nos pasábamos el día haciendo proselitismo y nadie tenía tiempo de estudiar, y esto se notaba en que -en los años que yo he vivido allí- nadie ha destacado en sus estudios.

Ha habido personas muy trabajadoras e inteligentes que, después de dejar el Opus Dei y Peñafiel, han terminado sus estudios de un modo muy brillante… pero estando en Peñafiel era imposible pensar o hacer algo diferente que proselitismo… y gestiones para conseguir dinero (subvenciones, etc).

“Iniciativas literarias”, ¿cuáles?, pura propaganda. ¿”Iniciativas cinematográficas”?… pura fachada.

“Varias ONG”…, sólo una: Aula Social, fundada por Valentín López -el director de Peñafiel- que un año recibió el premio Telva a la solidaridad y ¿quién dirige esa revista? Esta ONG se utiliza para llevar a los de san Rafael a ver a los pobres, para rapiñar subvenciones de la universidad y en la que -tirando por lo alto- hay como que 5 socios, todos numerarios. Al frente están J. M., J. D. y el propio director de Peñafiel… este es el “voluntariado” opusino que queda muy bien para una entrevista pero que es también… mentira.

Hay también varias fundaciones que administran las herencias de los numerarios (alguna de varios miles de millones de pesetas) y canalizan las aportaciones de supernumerarios… ya se sabe… ¿para “distribuir” el dinero? He visto hacer cosas bastante raras con el dinero, pero como yo de esto no entiendo, me callaré. Además -no me engaño- tengo miedo de hablar.

“Colaboración en campañas de sensibilización social o voluntariado ecológico”, ¡pero qué dicen!, esto también es todo mentira. Solo en una ocasión, 3 colegiales numerarios C. G., M. E. y V. L. (dos de ellos, ahora, ex numerarios), y 2 de san Rafael, E. G. y R. G. (ahora, ex supernumerarios), fueron a Galicia a limpiar el “chapapote” del Prestige, en 2002, durante 2 días… ¡heroico!: dos días. Esto sirvió para que el colegio mayor Peñafiel apareciera en todas las cadenas de radio y televisión de Castilla y León, y en los periódicos: Abc, El Mundo de Valladolid, El Norte de Castilla, El Diario de Burgos, El Día de Valladolid… “autobombo” y publicidad a espuertas… porque aunque en 2002 Peñafiel fuera centro de estudios, también “convenía” hacerle publicidad ya que es el “escaparate” del Opus Dei en Valladolid.

Una de las actividades que más solera tiene en el Colegio Mayor es la Jornada de Periodismo y Comunicación. Precisamente el pasado viernes 18 de noviembre se celebró la XVI edición, en la que se abordó el futuro de la televisión.

Claro, los del “apostolado de la propaganda” se lo montan muy bien y no es casual que la Jornada sea de periodismo para hacer amigos entre los periodistas, además teniendo detrás la Escuela de Periodismo de Pamplona es todo muy fácil… ha habido años en los que todos los ponentes eran numerarios de la universidad del Opus de Navarra.

No sé ahora que harán ya que 2 numerarios mayores especialistas en el “apostolado de la propaganda” de Valladolid -entre otros “mayores de casa” que también se han ido hace poco, como C. J., J. M., G. C., etc-, E. R. y S. L., que tenían muchísima influencia y “mano” con los medios de comunicación, se han salido del Opus este año, con “escándalo público” y todo (no daré detalles)…

Todos los directores de la delegación han estado destrozando a estos dos “infieles a su vocación” con calumnias e infamias. Estos dos numerarios respetables, directores e históricos en Valladolid, no han hecho nada malo… su “pecado” ha sido dejar el Opus. Desde aquí, a vosotros dos, os mando todo mi cariño.

Participaron ponentes de los principales canales nacionales y regionales, junto a expertos, profesores y críticos, y sus conclusiones han tenido un notable eco nacional. En total, a lo largo de sus dieciséis ediciones, han asistido a estas jornadas de periodismo más de 1.600 estudiantes universitarios y cerca de 200 profesionales.

Lo del “notable eco nacional” me deja patidifuso, nada más lejos de la verdad. Recuerdo los preparativos de la Jornada de periodismo y como se nos explicaba que lo importante es que vayan periodistas y que lo de los estudiantes es sólo un “complemento decorativo”.

Entre las actividades programadas para este curso destacan una experiencia de intercambio con universidades europeas y el ciclo anual de cine, que este año prestará especial atención a la producción iberoamericana, como complemento a las actividades que en Valladolid se están realizando con motivo del V centenario de la muerte de Cristobal Colón.

Lo más parecido de lo que se ha hecho a “una experiencia de intercambio con universidades europeas” son las “Jornadas Europeas de Lovaina”, las JEL, que como las JUP, organiza la universidad de Navarra para promocionarse.

“El ciclo anual de cine” reporta al colegio grandes beneficios a través de subvenciones y hace que así los numerarios “influyan en el mundo del cine”, claro, ya se sabe que las mujeres sólo saben hablar de trapitos… Este “ciclo de cine” forma parte del “apostolado personal con gente importante” del numerario lo organiza, J. R., y que es un de esos que de un día a otro se han convertido en “crítico de cine”. J. R. ni siquiera vive en Peñafiel, sino en un centro de gente mayor que se llama Miralrío.

Este montaje es el que se oculta tras los muros de Peñafiel.

Decidme, directores omniscientes del Opus Dei, ¿para qué narices me servía a mi (o a cualquiera) ser del Opus Dei?, ¿para qué?, de verdad: quiero saberlo… ¿para aprender a mentir?… Porque no hacíamos otra cosa que mentir y mentir y mentir… Eso de que uno de la Obra es una persona corriente, “un farol”, que decía Josemaría Escrivá de Balaguer (y Albás), igual a otro cualquiera… pero con la diferencia de que “el farol” del Opus Dei está encendido y el otro apagado… ¿qué significa?… no sé, quizá me quedé dormido en el “círculo breve” y no me enteré de la insondable carga teológica de esta explicación… no sé. Desde luego, la luz de ese “farol” no será la luz de la verdad…, no, eso lo tengo bastante claro después de estar “y ser” en el Opus Dei.

Aquí termino de escribir, no se si mi testimonio es muy valioso, pero te puedo asegurar que es sentido y sincero. Sobre las prácticas del Opus Dei que dañan a la gente y que se parecen mucho a lo que pasa en las sectas ya hay muchos testimonios y análisis en Opuslibros. Yo dejo mi pequeña experiencia en tus manos, por si decides publicarla y por si ayuda.

Aquellos que estéis pensando contactar con Peñafiel, por favor, leed el “Experiencias de las Labores Apostólicas“, el epígrafe IV. RESIDENCIAS, porque este texto interno del Opus Dei es el que explica (aunque muy dulcificado, la realidad es mucho peor) y demuestra, lo qué hay detrás de ese “Vive como quieras” mentiroso y -muchas veces- muy, muy peligroso.

Directores del Opus: por favor, ¡dejadme en paz!, no la toméis conmigo como con el pobre Antonio Petit (que fue mucho más santo de lo que lo seréis todos vosotros juntos, ni en un millón de años), yo he servido a la Obra lo mejor que he sabido durante un montón de tiempo. Aquí, reconocedlo aunque sea por un segundo, solo he dicho la verdad que vosotros conocéis mejor que yo. No hay revanchismo por mi parte, sabéis que he omitido cosas mucho peores que las contadas.

Espero que, por vuestra parte, no haya venganza.

En una tertulia de un “curso anual”, un cura numerario que había trabajado con “nuestro Padre” (en fundador), don L. T., nos dijo que un buen síntoma de que el Opus Dei está “por encima de otras instituciones de la Iglesia”, es que nunca nadie se ha encontrado desilusionado con la Obra… que “todo lo bueno que alguien buscara en el Opus Dei, lo encontraba”. Y que los que se habían ido de la Obra… era porque se habían visto superados por la “excelencia” del Opus Dei. No sé a qué se refiere este sacerdote… a lo mejor se ha quedado en como eran las cosas en los años 40… aunque creo que muy sincero el Opus Dei no ha sido nunca…

Pese a lo que diga don L. T., y después de haber explicado lo que he vivido, creo que yo también puedo exclamar, con “santo orgullo”, porque no fui yo quien “no dio la talla”, ¡¡¡GRACIAS A DIOS ME FUI DEL OPUS DEI!!!

Un beso, querida “Oreja de Guardia”… la primera vez que oí hablar de ti fue a un numerario que dijo algo referente a una “perra malvada que está ensuciando a la Obra a través de una página web”… Gracias por escuchar y comprender, y mil gracias por remover recuerdos que no debería haber tratado de tapar. Como nos han repetido en el Opus Dei, “para sanar una herida es preciso abrirla y curarla”.

Aldebarán.

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Historia muerta del Colegio Mayor Peñafiel, de Valladolid

Publicado por opusvalladolid en Diciembre 20, 2007

Publicado originalmente en Opuslibros.org

LuzLopezValdes

Colegio Mayor Peñafiel

 La publicación en Opuslibros.org de una serie de artículos sobre el Colegio Mayor Peñafiel, de Valladolid, obra corporativa de captación de gente joven del Opus Dei, ha puesto nerviosos a los encargados de la propaganda corporativa del Opus Dei:

EL OPUS DEI EN VALLADOLID Y LA PROPAGANDA DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL

LA VERDAD DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL, OBRA CORPORATIVA DEL OPUS DEI EN VALLADOLID

ME VOY DEL COLEGIO MAYOR PEÑAFIEL Y DEL OPUS DEI

Mirando las entradas que aparecen en Google al poner el buscador “colegio mayor Peñafiel Valladolid” me he topado con el artículo publicitario que se comenta en el escrito de Aldebarán y que apareció publicado originalmente en la web oficial del Opus Dei el 13 de diciembre de 2006… lo que ocurre es que los de la AOP de Madrid han cambiado la entrada que ofrecen los buscadores de Internet. Hasta esta semana el artículo aparecía con el título: Historia viva de un Colegio Mayor (así lo recoge Aldebarán), y ayer he visto que lo han cambiado por: Historia viva del Colegio Mayor Peñafiel, en Valladolid. De este modo (cambiando la entrada del artículo e incluyendo las palabras clave) consiguen que aparezca más en los buscadores.

Claramente los del Opus Dei están muy preocupados con estos escritos aparecidos en Opuslibros.org, y deben de estarlo mucho para haber modificado la misma (e inmutable) web oficial del Opus Dei de España, buscando contrarrestar con su propaganda la “mala imagen” que estos artículos dan de la marca “Colegio Mayor Peñafiel”.

Otro ejemplo lo encuentro en la web: conelpapa.com, que lleva gente del Opus, que desde hace un par de días ofrece la nueva entrada: “OPUS DEI EN VALLADOLID, Colegio Mayor Universitario Peñafiel Obra Corporativa del Opus Dei”… que no enlaza con nada del Colegio Mayor sino con un panfleto sobre el Opus Dei de Valladolid en el que hay de todo: Los comienzos del Opus Dei en la ciudad, Encarnita Ortega, Colegio Alcazarén, Escuela deportiva Niara… Pero -claro- el “cebo” es poner “Colegio Mayor Peñafiel” y así arrinconar en los resultados de Google a los escritos críticos con ese Colegio.

Como siempre los del Opus Dei tratan de silenciar a quien osa hablar con libertad de lo que ha visto y vivido. No tengo ni idea de las tretas que tendrán preparadas para silenciar a Aldabarán y a los demás que hemos escrito sobre este Colegio Mayor, pero -aunque solo sea para que se den cuenta de no pueden hacer siempre lo que les de la gana- os animo a los que tenéis webs y blogs sobre el Opus Dei a que incluyáis en vuestros contenidos una entrada “Colegio Mayor Peñafiel, Valladolid” con un link a los artículos citados anteriormente.

A ver si así les demostramos que no pueden imponer su visión totalitaria de su secta a todo el mundo… y -ya de paso- echamos una mano a esos dos valientes (Aldebarán y JF) que han tenido el coraje de hablar sobre la verdad del Colegio Mayor Peñafiel.

Tampoco hacen falta muchos más comentarios… aquí abajo dejo el link para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Gracias!!, besos. LuzLopez

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Como coaccioné para que una adolescente, se hiciera del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Octubre 30, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Madreselva

Buenos días buena gente!

En un intento de esclarecer la verdad de los hechos, hoy voy a contaros como “pitó” conmigo, es decir, pidió su admisión al Opus Dei, la única persona a que coaccioné para que entrara en la Obra (y no diré “gracias a Dios”, aunque sea la única, pues esta responsabilidad sigue pesando sobre mi conciencia).

Vivía en un club de bachilleres. El grupo al que impartía formación, eran chiquitas de lo que antes era COU, es decir, 17-18 años. Varias se habían hecho ya numerarias los años anteriores, desde los 14. Eran una monada de crías, simpáticas y nobles como ellas solas. Yo “amigué” con una niña, de su misma clase del cole y amiga del resto, que en pocos meses pasó a convertirse en un “objetivo pitable”. Aunque a mis 22 me sentía casi su madre, pues ella tenía 17 (fi-ja-te-tú), teniamos muy buen feeling. Mi “pitable” en cuestión, era una empollona obsesiva. Tenía unos ragos de perfeccionismo académico, que le hacían sufrir y llorar frente a los notables acaecidos en su expediente. También era una niña de una inseguridad enfermiza. Pero era todo corazón y tenía unos padres con bastante pasta.

Total, que cada cual analice las causas posibles, pero desde la dirección del centro me dijeron: “a por ella”. Y fuí a por ella: ¡mi primera pitable real!. Fíjate que ilu. Total, que un día, encontrado el momento propicio, le casqué el consabido “tienes vocación de numeraria al Opus Dei, es una predilección especialísima de Dios por ti, tienes la oportunidad de hacer con tu vida lo más grande de este mundo”, etc, etc, todos argumentos de lo más disuasorios. Se me puso a llorar, pues la pobre veía acercársele el marrón desde hacía tiempo, y no paró en semanas. Entonces yo me empecé a preocupar. La vi tan agobiada, desborda por una situación, que cualquiera con las mínimas nociones de psicologías comprendería que le quedaba grande… que empecé a informar a los directores para que desmontaran “el sarao”, pues no consideraba muy festiva ni abocada a un final feliz dicha la situación. Yo tenía 22 años. Una pipiola, aprediz del “verdadero arte proselitista”. Y cuando me di cuenta de que mis dires, la dire del centro y el sacerdote, no parecían notar nada extraño, inadecuado en la situación… renuncié a mis propios criterios, siguiendo docilmente los de la dirección (me había vuelto una experta en semejantes docilidades, que aparcaban mi uso de la libertad y la responsabilidad. Era sin darme cuenta, una marioneta encantadora).

Así seguí, y seguí con saña, convencida de mi misión divina, mientras esta niña se iba derrumbando psicológicamente ante mis argumentos “invencibles”. Y llegó el día de escribir la carta para pedir la admisión. Mi pitable lloraba frente al papel. Y la escribió del siguiente modo, diciendo: que, no, que no la escribo. (Al minuto), que si. (Al otro minuto), que no, que no puedo… así alternativamente, en lo que resultaba un triste espectáculo y todo ello sin dejar de llorar. Y yo venga, erre que te erre. Solo me faltaba escribirla por ella. Como cualquiera puede comprender, una decisión del calado de entregar una vida no “vale” tomarla en semejantes condiciones de duda y coacción, por no hablar de las emocionales de la candidata. Una vez firmada la carta, yo ya muy preocupada, fuí a hablar con la directora para explicarte cómo había firmado, que pensaba “que la había coaccionado siguiendo sus intrucciones” pero eso no me “sonaba” que fuera el espíritu de la Obra. Y cual fué mi sorpresa cuando me di cuenta, que tanto directora como sacerdote, no prestaron la menor atención a mis inquietudes, dándome una palmadita en el hombro por mi “buen” trabajo, y más contentos que unas pascuas. Me dijeron que no me preocupara, que todo estaba fantásticamente bien. Y reconozco que su tranquilidad, contagió pronto mi conciencia y si hubiera tenido oportunidad, habría actuado igual con la siguiente. Eso si: con menos escrúpulos.

No sé qué habrá sido de esta muchacha. Al año siguiente, abandonó la casa de sus padres para irse a hacer el centro de estudios a otra ciudad. Era extremadamente compleja de cabeza, inestable emocionalmente y sufría mucho por la educación que había recibido y su carácter. Ojalá dejara pronto la Obra, o en su dirección alguien tuviera la caridad de decirle que “no era lo suyo”. Solo se, que con lo vulnerable que me pareció, los años que estuviera dentro (quizá aún lo está, no lo se) tuvieron que desequilibrarle necesariamente un montón. Una vocación tan exigente y perfeccionista como la de la Obra, era justo lo que no necesitaba.

Y bueno… yo tuve responsabilidad inegable en este estropicio. La anulación de mi libertad interna, se que me exime en buena parte, pero era una persona adulta, pacté con una actuación inadmisible.

¡Así pitan algunas personas!, es mi vivencia. Besos para tod@s,

Madreselva

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Superstición y vudú en la opus de Dios

Publicado por opusvalladolid en Octubre 16, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Satur

A uno le alegra que de cuando en vez se acuerden de Satur, tan simpático, y que se le eche de menos. La verdad es que sigo la página, pero mis meninges ya no dan para más. Las nuevas aportaciones, además, son muy sabrosas (Markus, Gervasio, aceitera aceitera ) y creo que son muchos los que se deben de sumar a este puzzle para completar esa cosa tan rara que se llama Opus Dei.

Porque mira que son raros…

De mí diré que, hace años, ya no tengo ninguna relación con ellos y que mi vida discurre por caminos de sencillez. Estoy muy lejos de esa gente y los miro, y me miro a mí entonces allá dentro, con simpatía, aunque me parecen como un recopilatorio de los Pecos en japonés: un coñazo. Inclusamente de los ex hay gente más pesada que una china vendiendo rosas: como muy preocupados por su salvación y la de los ex que son agnósticos, apóstatas, tralaralas, madres solteras, novias de hombres divorciados, curas en tierra de nadie y gente de mala vida… Aquí, me parece, cada uno escribe de sus cosas y no creo que sea el foro para tratar de ciertos temas. Cada uno es como es, y vive como buenamente puede. Y mejor no andar juzgando, que luego pasa lo que pasa, que uno va de guays y de chulito y un día resulta que lo ves en el coche esperando el verde del semáforo comiéndose los mocos. Pues eso.

Lo que más gracia me hace de la gente de la opus, y de algunos bastantes ex con el ramalazo militante, es la seguridad que tienen en las cosas de Dios. Eso sí, reconociendo siempre su condición de pecadores (“no soy ejemplo de nada”, “soy el que más falla” -afirman- Y uno se pregunta, “¿Qué fallas el que más?”, dime en qué, criatura. Y te contestan “pues en que muchos días no hago el minuto heroico”, o “en que a veces se me va la vista”… ¡¡¡ jodeeeeer, pues sí que fallas, sí !!!).

Digo que tienen una seguridad pétrea en las cosas de Dios. Es más: Dios está conmigo. Lo que yo digo es asín, y punto. Y lo bueno es que se lo creen. Hay que joderse.

A Dios nadie le ha visto, eso es seguro… bueno, San Josemaría sí, que hasta le decía cuando leía el periódico “¡oye, déjame, porfa!” (no es textual. Textual es más fuerte). Pero los demás ná de ná. Bueno, pues éstos te hablan de Dios como si le conocieran de toda la vida. Y hablan y hablan, y escriben y escriben, y las montan del treinta y tres absolutamente convencidos de que lo suyo es la verdad. No son mala gente, son ciegos que guían a otros ciegos. Porque si les bajamos a la arena donde toreamos todos, están en lo que estamos todos, ni más ni menos.

Se han complicado la vida, que sólo hay una, y de qué manera. Y a Dios en ella. Yo no he visto a Dios, pero intuyo que para llegar a Él no hacen falta tantas zarandajas de normas, charlas, meditaciones, confidencias espirituales, convivencias y mandangas que en la mayoría de las veces no son más que causas de escrúpulos, mentalidades ñoñas, aires de aristócratas del amor y alegrías de corral.

A uno le parece que en las cosas de Dios lo mejor es el silencio: dejarse querer para querer. Lo demás viene solo.

La naturaleza del hombre de grupito -sea el grupito que sea- está constituida en creer fácilmente en las cosas que les dicen que hay que esperar. Si sigues nuestros criterios te irá bien. Es un mecanismo muy cercano a la superstición que muchos pensadores católicos le achacan a ciertas formas de religiosidad. Algunos les llaman “mecanicismos”.

La opus está repleta de ellos: desde los más mecánicos como dar besos a crucifijos, estampas, imágenes y suelos, hasta saludar a ángeles custodios del centro, rodillazos al entrar y salir del centro, pasando por todo tipo de liturgias domésticas como cienes de persignaciones, inclinaciones de cabeza, solitarios paseos peripatéticos rosario en ristre, brazos en cruz , decenas de salmos que se repiten más que un cordero a la chilindrón, y terminando en todos los criterios de modos de vestir, maneras de sentarse, formas de tratar a la familia de sangre o, como nos contaba hace unos días un amigo, vivir el pudor no llevando pantalones vaqueros donde el culete respingón era causa de admiración de sus compañeras en la universidad… ¿Seguro que eran chicas?. Menos mal que estaba al quite el subdirector del centro de estudios y puso remedio. Es que, la verdad, se ve cada culoooooo.

Se me dirá que si todo eso se hace por amor de Dios que por qué está mal. Y tiene razón. Sólo que para hacer todo eso por amor de Dios todos los días hay que estar muy preparado, o estar como un cencerro o, en fin, ser gente muy exagerada: como una lipotimia de Raphael.

Recuerdo que durante unos años hacía la charla fraterna en la delegación con el subdirector de la misma, un chico que nació maduro y con los morros como Angelina Jolie. Total, que  un día le digo “joé, ¿sabes qué me pasa?, pues que me paso el día diciéndole a la gente que la encomiendo, que rezo por ella, y luego, ná de ná, que no me acuerdo. Y me parece que no está bien eso. Y el tío me aconseja, “tranquilo, tú cuando te levantes y beses el suelo dices “me gustaría encomendar de verdad a todos los que les diga hoy que les voy a encomendar. ¡Y ya está!”.

Me pareció una idea cojonuda. Es más, ahora mismo voy y digo “Señor, de aquí a los cinco años siguientes a todo el que le diga que rezo por él, toma nota, que va en serio. Hala, a por otra cosa, mariposa… mejor pon los próximos diez años”.

Esto de los mecanismos suena más a cosa de una pasmosa sencillez, muy lejos del amor, por cierto. Y es que cuando un conjunto de actos, por lo demás perfectamente inútiles e innecesarios al fin propuesto – la santidad en medio del mundo como uno más- se ven coronados por el éxito, el tipo tiende a repetirlos. Y acaba asociando la conducta con el premio. Y termina por creer que en cualquier circunstancia es suficiente con llevar a cabo la conducta para obtener el premio. Y que , incluso, el premio nunca puede conseguirse al margen de ese tipo de conducta. O sea, que si no rezo al ángel custodio para que encuentre aparcamiento, voy listo. Y si le rezo (es que tiene cojones el tema), pues que me sale una plaza en medio de la calle Serrano, ¡y encima es un autobús que sale de allí!, ¡¡¡oleeeeeee!!!.

El premio no es la vida eterna, necesariamente. Puede ser un estar bien consigo mismo, un fruto apostólico que se desea, una virtud que se quiere alcanzar, un milagro que anhelamos.

Conozco un médico supernumerario que receta a sus pacientes la estampa de San Josemaría. No sé, yo no me fiaría de un médico que me endilga una estampa para pedir mi curación. Para eso me voy a un sanador a que me ponga la estampa de San Genaro y me sople en la axilas y me recite el “cura sana, cura sana, cura sana cara de rana, si no se te cura hoy, se te curará mañana”. Supongo que el tal médico habrá repartido miles de estampas y, claro, alguna le habrá salido bien y, hala, a tirar de estampica, por si acaso. Es interpretar lo que es CASUALIDAD como CAUSALIDAD.

Lo que tendría que hacer ese buen médico es ponerse la estampa en el ciruelo, porque por allí el chico no anda muy fino, que se le van las manos al pulpo.

Y si funciona, que avise.

El tema de los mecanicismos roza, cuando no se sumerge, en la superstición y, a veces, parece “vudú”. Es sabido que el vudú piensa que la posesión de un mechón de cabello, unos recortes de uña, un algodón empapado de una gotica de sangre, o unos calcetines que han estado en contacto con un cuerpo, le otorga un poder ilimitado sobre esa persona, incluso provocar la muerte.

Estoy seguro que a más de uno le están viniendo a la cabeza cientos de anéldotas al respecto.

Ya digo, que son muy raricos estos chicos.

Satur

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La libertad en un centro del Opus Dei

Publicado por opusvalladolid en Octubre 4, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org 

Guttemberg

Buenas Xete:

He leído hoy tu respuesta a Heavy publicada el 24 de septiembre con mucho detenimiento.

Coincido contigo en algunas de las cosas que cuentas. Tienes libertad para leer el periódico que quieras, para perder el tiempo en la sala de estar, de ver las películas que quieras sin cortes, salir de copas, ir de botellón, incluso leer opuslibros, etc… Pero creo que te equivocas en el enfoque que le das. Esta libertad no te viene dada por parte de ellos, numerarios residentes del centro, sino que forma parte de la libertad que tienen todas las personas normales que no han adquirido un compromiso para con la Obra. Ellos te pueden “aconsejar” que no veas, leas, hagas determinadas cosas, pero no tienen ningún argumento válido para imponerte que no lo hagas.

Todo esto parte de una raíz muy clara y que dejas entrever en uno de los párrafos de tu escrito: “Pero creo que pertenecemos a dos concepciones distintas de Opus dei”. Ahí está la clave. Tu concepción está basada en una vivencia del Opus Dei desde fuera, sin adentrarte en los misterios que se esconden tras las paredes del centro al que vas. Los que hemos vivido la experiencia desde dentro del Opus Dei (unos más tiempo, otros menos) sabemos lo que se cuece. Cuando estás dentro, ya seas n., agr., o sn., los directores sí pueden imponerte ciertas conductas bajo los argumentos de la obediencia debida, la vocación, el desprendimiento, la entrega, etc.., cosas a las que tú no estás obligado por ser de SR [labor de san Rafael]. Y eso que en mi último año gozaba de cierta libertad que me daba el director de mi centro (gran persona, decir lo contrario sería injusto), para irme a cenar con amigos, salir a tomar algo, hacer ciertos planes que, en condiciones normales, te aseguro no me hubieran permitido hacer. Recuerdo la primera charla del centro de estudios. El director nos dijo algo así como que si teníamos la sensación de que ahí se nos controlaba, que la olvidáramos, que el hecho cierto es que se nos iba a controlar. Así que dejó de ser una sensación para convertirse en certeza. Esto, entre otras muchas cosas, es también el Opus Dei (que tu desconoces).

Salí del opus hace casi 7 años, tras otros tantos dentro, y al principio seguí frecuentando un centro donde vivía un numerario, buen amigo mío (que lo sigue siendo) y pude darme cuenta de la artificialidad, la falsedad con la que aquellos numerarios que no sabían de mi pasado se dirigían a mí, las atenciones que te prestan, y hasta te ríen las gracias si eso puede llevar a que te incorpores a medios de formación, hagas planes, frecuentes más el centro y poco a poco te acerques más a ellos. Te puedo asegurar que gran parte de lo que haces ahora con tu novia (y no me refiero a aspectos de tu vida íntima con ella), con tus amigos, en el centro, con tu familia, no lo podrás hacer si algún día te incorporas al Opus Dei como supernumerario (o numerario si a alguno de los directores de tu centro guay le parece que tienes vocación para ello). Te dirán aquello de que una persona es igual después de pitar que antes de pitar, pero no te lo creas. Profundiza bien en todo ello. Si algún día decides pitar, verás cómo las cosas son de otro color cuando estás dentro que cuando estás fuera.

Por último te haré un pequeño reproche. No te creas que por ser de SR [de la labor de san Rafael] conoces el opus. Puedes conocer ciertos aspectos, el ambiente (viciado e hipócrita casi siempre), ciertas costumbres y modos de hacer las cosas, que será lo que ellos quieren que veas y conozcas. Cuando yo pité, nadie me había dicho nunca que tenía que usar un cilicio dos horas cada día, aplicarme disciplinas una vez por semana, ducharme con agua fría, presentar una cuenta de gastos, renunciar a ciertas aficiones, gustos, dejar amigos a un lado por el hecho de que no dan la talla o no son apostólicamente interesantes, y un largo etc… Si me hubieran contado todo eso, tal vez me lo hubiera pensado varias veces antes de pitar. Así que, Xete, no vayas de guay y de que lo sabes todo, porque creo que aún no te has enterado de la misa la mitad.

Guttemberg

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Eres la IRREPROCHABLE

Publicado por opusvalladolid en Septiembre 22, 2007

Publicado originalmente en OpusLibros.org

Cap.3 de ‘QUERIDA OPUS’

SATUR, 8.12.2004

Una idea sobre ti que mantienes invariablemente pase lo que pase, lo diga quien lo diga, es que eres irreprochable. Mejor: eres LA IRREPROCHABLE. Una institución que se puede aceptar sin reservas, con plena y total adhesión, que cumple todas las condiciones admitidas, ya sea de un modo expreso o tácito, para ser amada. O sea, que juegas a cara y cruz con una canica. Eres perfecta…

Una lástima. Si fueras un pelín más tolerante, si aceptaras que no siempre eres perfecta, que metes la pata, que te equivocas, que estás sometida a las limitaciones que todos tenemos, te iría mucho mejor. Ese modo de ser no te invalidaría, al contrario, te haría más humana -en el sentido que a ti te gusta de “humana como más sobrenatural”. Reconocer eso también te llevaría a decir “bueno, no está exactamente bien lo que se ha hecho, pero de ahora en adelante las cosas se van a intentar hacer de otro modo. Vamos a mejorar esto, esto y esto. Vamos a por ello”.

Lo irreprochable es posible, pero sólo con esa condición de que podemos mejorar en el futuro, de que no es algo acabado, esculpido, inamovible, acortezado, fosilizado… Y esa es la condición que te falta. Más aún, cuando alguno intenta aconsejarte algún cambio en modos de tu espíritu, de tu modo de actuar, en criterios de forma o de fondo sobre la pobreza -te lo tendrías que plantear-, o sobre la formación espiritual que das -también deberías de planteártelo- de los modos de hacer proselitismo… das la callada por respuesta y le metes una patada a seguir, como en el rugby, que lo envías donde el viento da la vuelta… que se lo pregunten a Ruiz Retegui y a tantos otros que pasaron de la planta de la Semana Fantástica del Corte Inglés a Oportunidades de Hipercor en un abrir y cerrar de ojos. Eso sucede por pensar… ¡A quién se le ocurre!: en la opus no hay que pensar nada. En la opus el espíritu es “obedecer o marcharse”.

Mira, la vida es un equilibrio entre certidumbres e inseguridad, pero las certidumbres nunca son absolutas. Hay que revisarlas, definirlas de nuevo, confirmarlas. No se puede decir, de ti ni de nadie: esto es seguro porque lo vi una vez con plena claridad. Las creencias tienen que ponerse a prueba en el tiempo, en el día a día, hay que andarlas. Nuestra conducta -la tuya también- tiene que estar apoyada en razones vitales que la aseguren y confirmen. No vale afirmar, como a ti te gusta repetir, eso de “¡te basta mi gracia!”, negando la naturaleza, el carácter, la forma de ser de cada cual. Negando las “razones vitales personales”. No somos iguales, aunque nos parezcamos.

Te olvidas de que existe una maravillosa posibilidad humana y es la de poder decir “desde ahora voy a volver a empezar”.

Eres la remamangüeva. Ayer me escribía un ex, y me comentaba que todavía no había conseguido cerrar la boca ante el comentario que le hizo uno -uno así como muy preparado y todo un Jefe de planta de la Cosa- cuando leyó la carta que éste había escrito al Perlado de la opus pidiéndole la dispensa de sus compromisos: “eres un sentimental”. Le dijo “eres un sentimental” como se dice “tú eres gilipollas”. Y todo es que el chico había abierto su corazón de par en par sabiendo que se despedía, y lo hacía a su manera. Sangrando.

¿Y ése tío qué quería?. ¿Que le escribiera “vete a tomal pol culo tú, la opus y los cien mil hijos de San Luis y dame ya la dispensa que si no te meto un guantazo que ves a Tía Carmen vestida de Popeye el marino soy…?”… pero no. Era un sentimental, el pobrín. Y el otro un capullo. Y, encima, psiquiatra.

Y es que lo llevas en la sangre, encanto. Leyendo el comentario de este amigo recordé una frase de uno -éste ya no es que sea Jefe de Planta, éste tiene hasta nombre y apellido de calle en Barcelona- que me dijo un día en Roma refiriéndose al subdirector de San Rafael de una delegación “a fulanito lo que le pasa es que tiene sentimientos y sufre cuando hay que apretar para que pite alguien, y es que los de San Rafael tienen que ser tíos muy duros. Si son sentimentales sufren mucho”. Y no le faltaba razón.

Nada. Tú a lo tuyo. A la irreprochabilidad.

Un conocido mío dejó a su mujer y contaba “se acabó con ella, chicos. Llevo días pensando sobre lo nuestro y sabía que algo se había enfriado entre nosotros. Y se lo dije: lo que echo de menos en ti no es tu piel sino tu ropa”. Nos quedamos a cuadros.

Pues contigo es todo lo contrario: lo que se echa de menos en ti es tu desnudez. Hombre, algún fallo tendrás, algún defecto, alguna mancha, alguna cosilla. Y no me vengas, que ya nos conocemos, que los errores son de las pelsonas cuelpos humanos, que sí, que también, pero me parece que tú también tendrías que hacértelo mirar. Un poco.

En la carta de Don Álvaro que nos ha colgado Orejas, por ejemplo, dice unas cosas de nosotros que uno se pregunta si está leyendo a un santo o a un tío con ganas de joderte el resto de los putos días que te queden de vida. Porque da manteca fina para hartarse. Parece que estaba escribiendo y tal, y al llegar a la página de marras, la de los ex, dijo “todos fuera, dejadme solo, que se van a enterar estos… ¡¡¡dejadme soloooo!!!”. Y a zumbarle a la badana.

¿Cómo se puede escribir así, a peso, al buen tuntún, midiendo a todos por el mismo rasero, eso de “si alguno de mis hijos se abandona y deja de guerrear, o vuelve la espalda, que sepa que nos hace traición a todos: a Jesucristo, a la Iglesia, a sus hermanos en la Obra, a todas las almas”. Sí, hombre sí, y al Barça, y a las Clarisas de Cotatuero, y a mi abuela Dolores que en culo tiene flores.

Y eso de que “se ha puesto el corazón en los encantos de una vida mundana, y en lugar de servir, se ansia sólo triunfar; en lugar de darse, tener; en lugar de Amor, egoísmo; y al fin, en lugar de negarse a uno mismo, se niega a Dios. Entonces, donde había entusiasmo y alegría, aparecen el aburrimiento y la tristeza mala…”.

Pues no, listillo. ¿Encantos de la vida mundana?: suena a “Manual de Urbanidad para señoritas”. Los encantos de la vida mundana los viví contigo, que allí se vive encantadoramente bien. No me fui ni para triunfar, a ver si te enteras, ni pata tener -tú sí que tienes y, además, no das nada gratis, que vas a cobrar hasta el agua bendita en los cursos de retiro, y que no gastas ni en bromas -. Ni me fui para ser egoísta -donde lo era, y mucho, era viviendo como un burgués en cualquiera de tus centros y casas de convivencia, que se vive que te cangas-. Ni abandoné para negar a Dios -tú lo niegas en este texto donde cuesta reconocer que el opus sea del mismo Dios que se supone que tú y yo tratamos. El Tuyo es Jehowa el Terrible.

Y de aburrimiento y tristeza mala, narices. ¡¡¡Joder con el dichoso rejalgar ya, hombre!!!.

¿Pero no te das cuenta de que así no puedes ir por la vida?. ¿De verdad que no lo ves?.

Mira, me he cogido tal rebote leyendo la carta de Don Álvaro que me voy a la calle a hacer una pintada y así me relajo, que es que me pierdooooo.

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